Opinión

Puerto Rico espera por sus líderes

Lee aquí la columna del exlegislador, profesor universitario y analista político.

columnista
Jorge Colberg Toro

Hoy comenzamos una serie de análisis en el periódico Metro sobre el proceso político puertorriqueño. En ese sentido, los resultados de la encuesta del programa Jugando Pelota Dura adquieren una relevancia singular porque reflejan el sentir de los puertorriqueños, quienes tienen muy claro el orden de sus prioridades.

La pregunta es si los líderes del país están en la misma sintonía.

Antes de compartir cifras, es importante destacar que a diferencia de un sondeo mediático —donde los ciudadanos se expresan sin métricas electorales—, las encuestas deben basarse en datos científicos. Es decir, deben calibrarse estrictamente siguiendo los patrones de comportamiento electoral de la elección más reciente.

La encuesta de JPD utiliza variables específicas para lograr un retrato electoral preciso: la distribución exacta por género, la división correcta por grupos de edad, el domicilio electoral y el comportamiento electoral por distritos senatoriales. Lograr un sistema de ese calibre tomó ocho meses y decenas de pruebas sistemáticas. Se registraron sobre 10,000 personas y la primera muestra calibrada ascendió a 6,848 electores inscritos, cifra récord para este tipo de instrumento de medición. Por eso, quien presente “encuestas” sin divulgar la calibración, la muestra, la base de datos y las variables electorales utilizadas, solo vende ilusiones.

Pero vayamos a los resultados.

En la encuesta de abril, el crimen ocupa la primera posición en la lista de temas de mayor preocupación del electorado puertorriqueño. Le siguen el alto costo de vida, la corrupción (que vuelve a un lugar protagónico), el acceso a servicios de salud y el tema energético, que se ubica en la quinta posición.

Esto último puede ser el reflejo de los datos del Negociado de Energía, que apuntan a una disminución sostenida de los apagones en comparación con las cifras de septiembre de 2024, dos meses antes de las pasadas elecciones.

Por otro lado, la Policía, la Oficina del Comisionado Residente, el Senado y los secretarios de Hacienda, Desarrollo Económico y Educación reciben las mejores calificaciones.

Asimismo, la mayoría de los electores se oponen a la pena de muerte y al uso de la marihuana con fines recreativos. En cuanto a LUMA, un 45% de los electores afirma que todo sigue igual, aunque un 38% percibe una leve mejoría. La llegada de la nueva presidenta de LUMA, Janisse Quiñones, es vista con buenos ojos por el 54.8% del electorado, pero eso no significa que le den un cheque en blanco.

La estadidad ganaría frente al ELA por 4% (unos 50,000 votos) y su ventaja sobre la independencia y la libre asociación sería amplia. No obstante, si se saca al ELA de la papeleta y solo se consultan tres opciones —estadidad, libre asociación e independencia—, la estadidad obtendría más del 65% de los votos, lo cual es consistente con las últimas consultas.

La noticia, sin embargo, es la realidad de los partidos políticos. Mientras el PIP y Proyecto Dignidad retienen sus franquicias y apoyo electoral, el PPD comienza a recuperar el terreno perdido con un aumento de 3% de su voto íntegro. Aunque eso no es suficiente para ganar, el PPD se coloca en ruta ascendente, lo que es positivo para la pava.

La historia del PNP, sin embargo, es muy distinta. Si bien el ideal estadista se mantiene firme, la motivación de algunos electores de la palma comienza a mostrar signos de decepción y desánimo.

Un peligroso 22% de los que votaron íntegro por el PNP en el 2024 (unos 89,000 votos) expresan indecisión e incertidumbre sobre qué hacer en el 2028. Aunque ese grupo de electores no demuestra intención de cruzar hacia otros partidos, todos sabemos que el desánimo es la antesala de la abstención. Eso para el PNP sería el fin de la hegemonía de la última década.

Si bien no sabemos las razones de ese disgusto, lo cierto es que la palma necesita urgentemente un ejercicio de introspección y una estrategia efectiva para el manejo de crisis. Todos sabemos que el PNP tiene una capacidad de recuperación verdaderamente sorprendente, por lo que pronosticar victorias o derrotas a dos años de las elecciones sería prematuro.

Por lo pronto, el país ya expresó su sentir. La mayoría de los electores quieren que sus líderes aborden temas serios, con ideas nuevas, de progreso económico y fiscalmente responsables. Piden, además, que se actúe con honestidad e integridad en el manejo de los fondos públicos. En palabras sencillas, los electores solo piden un buen gobierno. El liderato político tiene la palabra.

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