Opinión

Cidre y Rojo tienen razón

Lee aquí la columna del periodista y director de programación de NotiUno.

Metro Puerto Rico

Muchas veces, por temor a ser criticados por algunos grupos o por la amenaza de campañas de descrédito hasta con información falsa o tergiversada, figuras del sector privado no se atreven a decir públicamente lo que piensan.

Irónicamente, muchos de los que ejercen su libertad de expresión, incluso de forma agresiva e insultante, criticando y señalando a otros, se hacen los más ofendidos cuando otro sector emite su pensar públicamente. Claro, eso si lo expresado no es lo que ellos piensan o si no se adopta su narrativa.

Dentro de ese sector productivo hay dos trabajadores, líderes en la industria de los negocios que admiro y respeto por tener los… la valentía de expresar lo que piensan, que lo han hecho recientemente y que sus expresiones han herido la sensibilidad de algunos con sus verdades: Mateo Cidre y Rafael “Rafa” Rojo. A ambos los conozco desde hace muchos años y precisamente por eso los respeto, porque sé que se fajan de campana a campana trabajando y luchando con la burocracia y el calvario que le hacen a todos para poder hacer negocios en la isla. Pero vamos a lo sustantivo de sus expresiones y la reacción con análisis o comentarios chapuceados para tergiversar lo dicho, que desde mi perspectiva solo busca poder mantener su narrativa de “los ricos contra los pobres” y así seguir alimentando resentimientos entre puertorriqueños.

Mateo Cidre, Presidente de ASORE, dijo en una entrevista con Metro: “Ese Departamento del Desempleo, la función del mismo ¿cuál debe de ser? Si no hay empleo, pues debería existir, pero si hay empleo disponible, no debe existir…”. Dijo que había 230,000 personas cogiendo desempleo y las organizaciones “Justicia Salarial” y “One Fair Wage” salieron a desmentirlo alegando que en la isla solo hay 10,000 cogiendo desempleo. El secretario del Trabajo, Gabriel Maldonado, dijo en Jugando Pelota Dura que la realidad es que hay 5,500 “beneficiándose” del seguro por desempleo. La cantidad que dijo el Secretario le da la razón a Cidre. ¿Usted me va decir a mí que en la isla no hay más de 5,500 plazas disponibles? En Puerto Rico hay mucho más de eso en plazas disponibles. El planteamiento principal de Cidre es que en la isla hay empleo para esas 5,500 personas. Tan sencillo como eso, y el que quiera formar una pataleta negándolo o buscando 20 excusas para que la gente no trabaje, pues está en su derecho.

Otra expresión de Cidre fue: “Creo que el mensaje aquí tiene que ser, no legislemos más nada para seguir encareciendo al país y vamos a legislar para activar a la fuerza laboral. Vamos a legislar para no penalizar a esa persona que se quiere insertar a trabajar quitándole las ayudas, y de esa manera podemos empezar a incentivar a que se inserten”. Esa parte la obviaron en la discusión. Claro, porque no funciona como acelerante para la narrativa de “ricos contra pobres”. En ambos planteamientos Cidre tiene razón. Yo estoy de acuerdo que los beneficiarios del PAN y otras entren a la fuerza laboral y que no pierdan las ayudas si no exceden de cierta cantidad. Ahora, a todos los que ya están en la fuerza y tampoco excedan de esa cantidad, también deben tener derecho a recibir la ayuda. Aquí no puede haber hijos predilectos.

Por su parte, Rojo puso el dedo sobre la llaga destacando la hipocresía del discurso con la palabra de moda: desplazamiento: “… Bad Bunny se fue a California con Kendall Jenner. Se compró una casa de $8.8 millones y eso no es desplazamiento… Lo que no aplaudió en el caso de Bad Bunny y en el caso de Residente es la doble vara donde yo sí puedo ir allá [Estados Unidos] a comprar casas de millones de dólares, pero tú [los estadounidenses] acá no puedes venir”. Heridos con el pétalo de una rosa quedaron los de la narrativa.

Aquí Ricky Martin compró una mansión millonaria en Dorado y todo era bello. Yadier Molina compró la suya con sus millones y pasó nada. A ellos nadie los usó para la narrativa de “ricos contra pobres”. Jake Paul le compró a Yadier Molina su casa y ahí sí se activó de nuevo el discurso con destellos de xenofobia. “¡Ah, pero Jake Paul se acogió a los incentivos y decretos!”, ¡Cierto! Igual que Bad Bunny. “¡Ah, pero Bad Bunny es de aquí!” podrían responder al mismo tiempo que negarían que se trate de xenofobia.

Hace falta más Mateo Cidre y más Rafa Rojo. La moneda tiene otra cara y ellos la exponen con valentía.

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