Diseñadores de moda negros exigen reforma cultural en Italia

La respuesta es con frecuencia que "nunca hemos escuchado de racismo en Italia".

Por AP

La única diseñadora negra en el influyente consejo de la moda de Italia, Stella Jean, exigió una “reforma cultural muy atrasada’’ de sus colegas bajo el lema: ¿Importan las vidas de las personas de raza negra en Italia?

La conversación tiene un comienzo accidentado.

Stella Jean, una diseñadora haitiana-italiana nacida y criada en Roma, lanzó su reclamo este verano. Pidió a la Cámara Nacional de la Moda Italiana y las grandes casas internacionales que las dirigen — incluidas Prada, Ferragamo y Zegnaque apoyen sus solicitudes de apoyo en redes sociales al movimiento Black Lives Matter con compromisos concretos y transparentes hacia una mayor diversidad racial.

En respuesta, Jean recibió una carta del presidente del consejo diciendo que abordar la disparidad racial dentro de la moda italiana no estaba dentro de las responsabilidades del organismo, pese a que algunos miembros ya habían apoyado un manifiesto sobre diversidad en diciembre. Según la misiva, tales iniciativas “le conciernen en vez al parlamento, al gobierno o algún otro organismo”.

Exasperada, Jean decidió no presentar una nueva colección en la Semana de la Moda de Milán hasta que “ellos demuestren conciencia del problema”.

“Cuando hablas con ellos, no tienen malas intenciones, los conozco. Pero dicen algo como, ‘¿De qué hablas, Stella? Nunca hemos escuchado de racismo en Italia. No es un problema italiano, es algo de Estados Unidos, el Reino Unido, otros países. No de Italia’”, dijo Jean a The Associated Press. “Mi respuesta es: ‘¿Por qué vemos a toda esta gente llenando las plazas del norte al sur de este país por Black Lives Matter, toda esta generación de nuevos italianos invisibles?’”.

El fútbol, otra importante institución cultural italiana, reconoció que el país tiene un problema de racismo y trabajó para eliminarlo.

Las metidas de pata raciales de casas de moda italianas han sido bien documentadas, desde el suéter “cara pintada” de Gucci hasta los dijes para bolsos “Little Black Sambo” de Prada y los videos de Dolce&Gabbana considerados por muchos como una burla a los asiáticos. Este verano boreal, Marni, otra importante casa de modas, se disculpó tras ser criticada por anuncios publicitarios en los que aparecía un hombre negro con cadenas en los tobillos.

Jean y el diseñador estadounidense con sede en Milán Edward Buchanan dijeron en entrevistas que el problema va más allá de unos diseños culturalmente insensibles. Dicen que esas pifias resaltan la falta de diversidad en las casas de moda italianas y “el racismo y los prejuicios generalizados” en la industria pese a “la gran cantidad de fondos destinados a proporcionar entrenamiento sensible”.

“Estos ‘errores’ pueden ser reconocidos, etiquetados y abordados como ‘decisiones’”, afirmó Jean.

Su intención es abrirle las puertas a los italianos de raza negra que desearían trabajar en la industria de la moda pero que no se ven representados ni ven un camino de entrada. También exigen información sobre el personal negro empleado en puestos de toma de decisiones — no modelos o personal de mercadotecnia que dicen que “tristemente son generalmente exhibidos como show”.

“Queremos mandarle un currículum a un cazatalentos y que no lo rechace porque sea de un diseñador negro”, dijo Buchanan.

En su pedido, hablaron en nombre de docenas de personas que no fueron identificadas pero que incluyen a diseñadores italianos y de raza negra radicados en Italia como Michelle Ngonmo, que lanzó por su cuenta la Semana de la Moda AFRO de Milán tras no lograr recibir el apoyo de la industria, y Louis Pisano, un escritor e influencer que ha trabajado en la moda italiana por una década. Pisano citó incidentes como la revisión cautelosa de su invitación a desfiles de moda mientras colegas de raza blanca pasaban sin ningún problema.

Muchos más “están reacios a hablar por miedo a un linchamiento profesional”, dijo Jean.

Una observación frecuente de creativos negros en la moda italiana es que a menudo son la única persona de color en su sitio de trabajo. También dicen que sus oportunidades y acceso es limitado debido a su color de piel.

Buchanan, diseñador de su propia marca de prendas de punto de lujo, Sansovino 6, se inició en Italia hace más de 25 años creando ropa de confección para la marca Bottega Veneta, y ha trabajado con Calvin Klein y Donna Karan. Ahora, pese a sus credenciales en marcas de lujo, cuando lo llaman para trabajos de consultoría es exclusivamente para marcas de ropa de calle o urbanas mientras que colegas blancos con experiencia similar ostentan cargos como directores creativos de grandes firmas.

“Estoy absolutamente feliz con la escala de mi carrera, pero puedo decir con honestidad que no me han llegado oportunidades debido al color de mi piel”, dijo Buchanan.

A Stella le irritó la sección Africa Hub, que promovió cinco marcas durante la Semana de la Moda de Milán en febrero. Dijo que les dio un espacio de mercado, pero no visibilidad en las pasarelas, a marcas como Studio 189 con sede en Ghana, fundada por Rosario Dawson y Abrima Erwiah y que se ha presentado en la Semana de la Moda de Nueva York.

“¿Por qué necesitamos un área especial, como si estuvieran visitando un safari?”, indagó.

El presidente del consejo de la moda de Italia, Carlo Capasa, defendió el Africa Hub diciendo que se creó junto a una sección para China, que estuvo mayormente ausente de la Semana de la Moda de Milán debido a la pandemia del coronavirus, y algunas marcas italianas jóvenes. El único diseñador negro que presentó un desfile esa ronda en Milán a la que Jean faltó, fue el de la marca británica A-COLD-WALL.

Capasa dijo a la AP que el consejo sólo produce datos sobre la diversidad dentro de las casas de moda, y que redactará un boletín sobre el manifiesto de diversidad en diciembre. Dijo que las protestas globales por el movimiento Black Lives Matter crearon un sentido de urgencia detrás de las promesas de diversidad, pero agregó que “hacer cambios culturales profundos requiere de tiempo” y que se necesitan programas plurianuales “para incluir a todas las minorías”.

“Lo que pasa dentro de una casa de modas refleja la construcción social del país. Italia es distinta de Estados Unidos”, dijo Capasa. “En cada país, la inclusión y la diversidad asumen un significado ligeramente diferente”.

Jean enfatizó que está tratando de generar un cambio desde adentro como la única diseñadora negra en el consejo desde que éste se formó en 1958. Su marca epónima, fundamentada en el multiculturalismo, ha crecido ininterrumpidamente desde que debutó en Milán hace siete años.

Aunque no presentará ninguna colección en septiembre, le pidió a Capasa que haga un evento por el Black Lives Matter para dar inicio a “una reforma cultural muy atrasada en la moda”.

 

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