Puerto Rico se acerca a la mitad del cuatrienio entre una realidad cada vez más evidente: mucha controversia y muy poca conversación seria sobre el futuro del país. El debate público parece girar diariamente entre escándalos, choques políticos y polémicas pasajeras, mientras los grandes problemas continúan esperando dirección.
La política y la gestión democrática de gobierno generan diferencias. Ese no es el problema. El problema surge cuando la controversia sustituye la planificación, cuando el ruido desplaza las propuestas y cuando la agenda pública queda secuestrada por temas pasajeros en lugar de enfocarse en los asuntos estructurales que definirán el bienestar de Puerto Rico en los próximos años.
A estas alturas del cuatrienio, no hay claridad sobre la ruta económica y social que impulsa el gobierno. ¿Cuál es el plan concreto para enfrentar el posible fin de fondos federales que han sostenido múltiples programas y proyectos? ¿Contaremos con una reforma contributiva moderna que alivie al ciudadano y estimule la inversión? ¿Cuál es la estrategia ante la crisis demográfica que reduce población, envejece comunidades y limita la fuerza laboral? Tampoco se percibe una conversación proporcional a la magnitud de la crisis de vivienda. Cada vez más familias enfrentan costos elevados, escasez de inventario y dificultad para adquirir o alquilar una propiedad digna. Mientras, la infraestructura del país continúa deteriorándose: carreteras, puentes, sistemas de agua, escuelas y la red energética siguen reflejando décadas de rezago.
Estos temas no pueden aparecer únicamente en campañas políticas o en discursos ocasionales. Requieren liderazgo constante, métricas claras, calendarios públicos y sentido de urgencia. Gobernar no puede reducirse a administrar titulares diarios. Puerto Rico necesita menos política reactiva y más política estratégica. Menos entretenimiento momentáneo y más decisiones para el país.
Al acercarnos a la mitad del cuatrienio, la pregunta central no debe ser quién ganó la controversia de la semana. Debe ser mucho más sencilla e importante: ¿hacia dónde va Puerto Rico?
Más columnas por Jesús Manuel Ortiz:
Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de VISION NEWS MEDIA, LLC.
