Estados Unidos busca personal médico afuera para lidiar con COVID-19

Trabajadores de la salud han cruzado estados para sumarse a los esfuerzos de los sitios con número de contagios más crítico

Por AP

Desde que el coronavirus invadió Estados Unidos, Sara Houze se la pasa viajando, yendo de un hospital a otro para atender pacientes con COVID-19 al borde de la muerte.

Enfermera de una unidad de cuidados intensivos de Washington, especializada en el ritmo cardíaco, las vías respiratorias y el control de los dolores, Houze es muy requerida en momentos en que aumentan las infecciones y las hospitalizaciones. Es una de más de 500 enfermeras, médicos y otro personal médico contratados por el gobierno de California para trabajar en hospitales que no dan abasto ante la cantidad de casos de COVID-19.

Inició el lunes un período de seis semanas en un hospital de San Bernardino, 97 kilómetros (60 millas al este de Los Ángeles), y está preparada para afrontar jornadas de 14 horas con un trabajo más pesado que el habitual. El condado de San Bernardino tiene 1.545 personas en hospitales y más de 125 están en instalaciones temporales, usadas cuando el hospital ya no tiene espacio.

“Sé que muchos pacientes se van a morir. Esa es mi experiencia: Fallecen, los coloco en bolsas, se limpia la habitación y llega otro paciente”, dijo Houze.

Buena parte de California ya no tiene suficiente personal para atender las camas de las UCIs y el estado busca desesperadamente unos 3.000 trabajadores temporales del campo de la salud para tapar agujeros. Las autoridades de California, y también de otros estados que enfrentan los mismos déficits de personal, buscan gente en sitios como Australia y Taiwán, sobre todo enfermeras y enfermeros especializados en pacientes en estado crítico.

“Aumentan los contagios en todo el país y nadie está en condiciones de prestar enfermeros”, expresó la doctora Janet Coffman, profesora de políticas públicas de la Universidad de California de San Francisco.

Los hospitales de California generalmente recurren a agencias a través de las cuales consiguen personal de refuerzo durante la temporada de gripes. Es el único estado del país que requiera una enfermera o enfermero por cada dos pacientes de las UCIs y uno por cada cuatro pacientes en las salas de emergencias.

Esos requisitos, no obstante, están siendo ignorados ante la explosión de infecciones de coronavirus.

La demanda de enfermeras que viajan de un sitio a otro aumentó un 44% el mes pasado, sobre todo en California, Texas, Nueva York, la Florida y Minnesota, según la empresa Aya Healtchare de San Diego, una de dos firmas contratadas por el gobierno de California para satisfacer los requisitos en cuanto a personal hospitalario.

“Estamos contratando gente de a montones y trabajando muchísimo”, dijo Sophia Morris, vicepresidenta de Aya Healthcare.

El doctor Mark Ghaly, secretario de salud y servicios humanos de California, dijo que el estado “tiene suerte de contar con dos tercios” del personal temporal que necesita.

Las cosas cambiaron mucho respecto a la primavera (segundo trimestre), cuando Newsom dispuso el primer confinamiento de Estados Unidos. Las infecciones disminuyeron y el personal ambulante de California se fue a Nueva York para dar una mano allí.

Esta vez, muchos hospitales están demorando operaciones que no son imprescindibles, según Jan Emerson-Shea, portavoz de la Asociación de Hospitales de California. El estado abrió instalaciones alternativas para atender a personas con problemas no muy serios para tener más camas disponibles para los pacientes más graves en los hospitales.

Esto quiere decir que los hospitales disponen de menos personal para las UCIs, dijo Coffman. Por otro lado, numerosos miembros del personal de los hospitales contrajeron el virus o tuvieron que entrar en cuarentena por haber estado en contacto con alguien contagiado.

Para completarla, muchas enfermeras y enfermeros de 60 años para arriba dejaron de trabajar por temor a un contagio, de acuerdo con la Universidad de California de San Francisco.

El lunes había más de 17.000 personas hospitalizadas con casos confirmados de COVID-19 —más del doble que la máxima previa, de julio— y más de 3.600 pacientes estaban en UCIs.

El doctor Marc Futernick, integrante del American College of Emergency Physicians de Los Ángeles, ayudó a instalar un centro temporal para atender pacientes en un hospital angelino, pero dice que “no va a poder abrir esta vez. No habría personal para manejarlo”.

Ghaly, director estatal de los Servicios de Salud y Humanos, dijo que partes de California podrían quedarse sin espacio incluso en las salas alternativas “hacia fines de diciembre o principios de enero”. Para evitar que eso suceda están instalando hospitales de campaña en gimnasios y estadios, y derivando pacientes a hospitales con camas vacías.

El estado está actualizando sus pautas para lo que deben hacer los hospitales en caso de verse desbordados. Un documento que circuló hace poco entre médicos de cuatro hospitales del condado de Los Ángeles planteaba un cambio de estrategia: En lugar de hacer todo lo posible por salvar a todos los pacientes, habría que salvar a la mayor cantidad posible. En otras palabras, enfocarse en los que no están tan graves a expensas de aquellos con pocas posibilidades de sobrevivir.

Houze dijo que participa en una comunidad virtual que ofrece webinarios sobre el trauma que todo esto representa.

“Los pacientes que no han sido intubados, y también los que están intubados, no están recibiendo la atención de siempre porque no hay suficientes recursos y no hay tiempo para todos”, manifestó Houze. “Es algo muy desalentador”.

Te recomendamos:

Loading...
Revisa el siguiente artículo