Legalización de marihuana en Canadá sufre tropiezos

Muchos se abstienen de comprarla debido a los impuestos

Por AP

La venta de marihuana en Canadá es legal desde hace un año, pero ha sufrido numerosos tropiezos y retrasos debido a los altos impuestos y engorrosas regulaciones.

La introducción de la droga en el mercado canadiense ha sido gradual, y cientos de tiendas han abierto para venderla. Si bien muchos canadienses están orgullosos de la medida, muchos de ellos se abstienen de comprarla debido a que los impuestos y otros obstáculos han disparado el precio de la hierba a casi el doble de lo que costaba antes de la legalización.

Durante décadas la producción y distribución de la droga estaba en manos de grupos ilegales, como los Hells Angels, y reemplazar ese esquema con ventas legales y reguladas es uno de los principales objetivos de la regularización.

Se proyecta que las ventas en el primer año de la legalización asciendan a 1.000 millones de dólares, apenas una porción del mercado ilegal que sigue suma 5,000 y 7,000 millones de dólares.

“Un cliente me dijo, ‘te aprecio y me gustaría apoyarte, pero no puedo comprar todo mi cannabis aquí, es demasiado caro’”, relató Jeremy Jacob, copropietario de Village Bloomery, una tienda de marihuana en Vancouver. "El mercado negro es el mayor beneficiario de la legalización”.

No se ha registrado el temido aumento de adicciones entre menores de edad, ni de accidentes viales, desde que Canadá se unió a Uruguay como los únicos países en legalizar la venta de marihuana para mayores de edad. Delegaciones de otros países, incluyendo México, han visitado Canadá para explorar la posibilidad de introducir la legalización.

Lo cierto es que desde el principio, las autoridades advirtieron que se trataría de un proceso extendido, no de un evento único, y tenían razón. Cunden los obstáculos, como los requerimientos de empaquetado que algunos consideran excesivos, la mala calidad de algunos productos o la lentitud en el otorgamiento de licencias para dispensarios y cultivadores.

Canadá le permitió a sus provincias crear sus propias leyes para la venta de marihuana, dentro de un marco federal. Cada provincia puede decidir la edad mínima de compra o si distribuir la droga mediante entidades estatales o privadas. A algunas provincias les ha ido mejor que a otras.

Actualmente hay más de 560 negocios de venta de marihuana en todo Canadá, pero más de la mitad están en la provincia de Alberta, que es la cuarta más grande del país.

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Ontario y Quebec, que juntas constituyen dos tercios de la población canadiense, se combinan para apenas 45 negocios. En Terranova, la provincia en el extremo oriente del país, un comerciante, Tom Clarke dijo que está por registrar 1,5 millones de dólares en ventas pero no ha sacado ganancia alguna, debido a las normas le imponen un tope de apenas 8% en comisiones.

Las ventas por internet, legalizadas para que las poblaciones más lejanas y aisladas puedan tener acceso igual, han sido escasas, en parte porque mucha gente se rehúsa a usar tarjetas de crédito para compras que podrían quedar registradas y revisadas por bancos estadounidenses o por la guardia fronteriza, estimó Megan McCrae, directora de la asociación canadiense que representa al sector, el Cannabis Council of Canada.

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