Scaramucci, nueva ficha de Trump para intentar dar coherencia a sus mensajes

¿Quién es Antonio Scaramucci, el nuevo director de comunicaciones de Casa Blanca?

Por EFE

Antonio Scaramucci ha estado vinculado al equipo de Donald Trump desde hace más de un año, pero sólo ahora entra a la Casa Blanca, con nula experiencia en el gobierno y con la difícil labor de dar coherencia al mensaje oficial.

Conocido financiero de Wall Street, comentarista habitual en la televisión y doctorado en derecho por Harvard, Scaramucci, de 53 años, nacido en Long Island (en el estado de Nueva York), fue designado hoy por Trump como director de Comunicaciones.

Ha sido un nombramiento tan polémico que el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, que lleva muchos meses defendiendo a Trump, renunció al cargo, lo que generó una de las peores tormentas políticas desde el relevo presidencial, en enero pasado.

Es el segundo intento de Trump por sumar a su equipo de gobierno a Scaramucci, aunque desde noviembre pasado formaba parte de un comité de transición de 16 personas, junto con los tres hijos del magnate y su yerno Jared Kushner.

El 12 de enero pasado fue designado director de la Oficina de la Casa Blanca para Asuntos Públicos e Intergubernamentales, pero tuvo que echarse para atrás mientras era escrutado por la Oficina de Ética Gubernamental.

En algunos medios le llaman “El Gorrero” y, aunque no parece que nunca le haya faltado dinero, su padre, de origen italiano, fue un obrero de la construcción.

Después de convertirse en licenciado de Económicas en la universidad de Tufts y doctorarse en Derecho en Harvard, Scaramucci decidió escalar profesionalmente en el mundo de las inversiones financieras tras salir de la universidad.

Lanzó en 1996 una firma financiera que fue vendida en 2001, Oscar Capital Management, pero el perfil de Scaramucci comenzó a surgir cuando en 2005 fundó la compañía de inversiones SkyBridge Capital, un “hedge fund” con 11.400 millones de dólares en activos.

SkyBridge le sirvió como tribuna de exposición pública y le permitió organizar una serie de conferencias financieras a partir de 2009, conocidas como SALT, en las que Scaramucci ganó entrenamiento ante los micrófonos.

Salió de SkyBridge en enero pasado, cuando la firma financiera fue vendida a un consorcio chino, en una operación que valoró la compañía en unos 200 millones de dólares, aunque no se sabe a ciencia cierta qué participación tenía él.

Su experiencia en el mundo de las inversiones le permitió pasar por Lehman Brothers, que entró en bancarrota durante la crisis que estalló en 2008, y Goldman Sachs, en ambos casos a partir de su vinculación a Oscar Capital.

Es autor de tres libros sobre finanzas. Uno de ellos tiene el subtítulo de “Cómo hacerte rico sin perder tu alma”.

Su experiencia en los medios comenzó cuando compró los derechos de un programa de televisión “Wall Street Week”, donde apareció con frecuencia como anfitrión. También ha sido comentarista habitual del canal financiero CNBC.

Sus apuestas políticas no parecen muy claras, porque llegó a participar en la campaña de recaudación de fondos de Barack Obama para los comicios de 2008, aunque después tuvo palabras poco amables hacia él.

Registrado como republicano, sólo se vinculó con Trump después de apoyar previamente a otros aspirantes de ese partido, Jeb Bush y Scott Walker, que se retiraron de la carrera presidencial republicana cuando Trump parecía imparable.

The Washington Post, al recordar estas dudas políticas, mencionó hoy que en 2015 llegó a calificar a Trump como “otro político pirata”, cuando el ahora presidente estaba muy abajo en las encuestas.

“Probablemente va a proponer como su candidata a la vicepresidencia a Elizabeth Warren”, dijo, en broma, refiriéndose a una senadora demócrata que destaca por sus posiciones progresistas.

Más recientemente, Scaramucci ha sido el centro de una polémica por una información de CNN sobre sus inversiones de la que la cadena se tuvo que retractar, con las disculpas públicas respectivas, después de reconocer que no cumplía sus estándares necesarios.

Los tres periodistas responsables de la historia tuvieron que renunciar y Trump aprovechó para reflejar una vez más su animadversión contra CNN por generar tantas “noticias falsas”.

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