Orlando se desborda de amor por Pulse

Anoche culminó con una vigilia la jornada de ceremonias de recordación de las 49 víctimas del ataque

Por David Cordero

Nota del editor: Esta es la cuarta y última entrega de una serie especial, a un año del ataque terrorista y de odio en la discoteca Pulse en Orlando, Florida. 

Orlando, Florida – En las calles de la ciudad de Orlando estos pasados días todo ha girado alrededor de Pulse y ya la bandera de seis colores no es sólo de la comunidad Lésbica, Gay, Bisexual, Transexual y Transgénero (LGBTT), sino de todos. Desde los edificios y las calles, hasta obras de arte y camisas, pero sobretodo en el corazón.

El evento magno de los actos de conmemoración de la tragedia de Pulse en tributo a las 49 víctimas -23 de ascendencia boricua-, se llevó a cabo anoche en el Parque Lake Eola, al centro de la ciudad de Orlando, una ceremonia a la que llamaron “Recordando a nuestros ángeles”. Dos pantallas grandes transmitían el tributo al otro lado del parque, cruzando el lago, donde también multitudes de personas rindieron honor.

Si bien el dolor aún es evidente, “esta es una historia de triunfo de la comunidad, de triunfo sobre el miedo”, afirmó Buddy Dear, alcalde de Orlando, añadiendo que la ciudad “no sólo tiene la oportunidad, sino la responsabilidad” de mostrarle al mundo cómo combatir el odio, promoviendo la igualdad y abrazando la diversidad.

Miles de personas se dieron cita allí, incluyendo las familias de los 49, para reiterar que Orlando está unido, que está fuerte, que no olvidarán a las víctimas, que el amor trasciende fronteras, que el amor trasciende sexo, que el amor trasciende religión, que el amor siempre será más fuerte que el odio, que el amor es amor, es amor, es amor.

Culminada la ceremonia en el Parque Lake Eola, la vigilia de cierre en conmemoración de las víctimas en el primer año del ataque en la discoteca, se llevó a cabo frente a Pulse.

Raymond García, en la extrema derecha, solía visitar Pulse antes del ataque del 12 de junio de 2016. Esa noche decidió no ir porque tenía que trabajar. Foto: David Cordero Mercado Raymond García, en el extremo derecho, solía visitar Pulse antes del ataque del 12 de junio de 2016. Esa noche decidió no ir porque tenía que trabajar. Foto: David Cordero Mercado

“Es la primera vez que estoy aquí desde todo lo que pasó”, dijo Raymond García, de 37 años. “Solía ir todo el tiempo con mis amigos. Esa noche no fui porque tenía que trabajar”, relató, añadiendo que perdió varios amigos la madrugada del 12 de junio de 2016.

“Era un lugar donde podía ser yo, donde mis amigos podían ser ellos mismos, no había ninguna presión de hacer nada más allá de pasar un buen rato. Duele mucho ver así un lugar que estaba tan lleno de amor, pero es impresionante ver a todos aquí unidos”, expresó Alicia Apple. “Esto es Orlando, estamos llenos de amor, este es un lugar en el que estamos seguros y no vamos a permitir que nadie derrumbe eso”, añadió la joven de 26 años.

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