Ataque en Pulse: las familias un año después

En la conmemoración del primer año de los hechos ocurridos en Orlando, Florida, el 12 de junio de 2016, los familiares de las víctimas recuerdan a sus seres amados y comparten sus relatos

Por David Cordero

Nota del editor: Esta es la primera entrega de una serie especial, a un año del ataque terrorista y de odio en la discoteca Pulse en Orlando, Florida. 

Orlando, Florida – Aunque pareciera que sucedió ayer, ha pasado un año desde el ataque en la discoteca gay Pulse en Orlando, Florida. Sin embargo, no existe tiempo transcurrido para el dolor de los que sobrevivieron la tragedia y las familias de los que allí perdieron la vida.

William Sabad Borges se encontraba en Pulse junto con su cuñada Yilmary Rodríguez y varios amigos cuando sucedieron los hechos.

“Nos íbamos, estábamos hablando de lo que íbamos a comer después de irnos de ahí. Estamos en la salida y lo que recuerdo fue que caigo”, relató William.

“Veo que una muchacha se levanta más afrente, ahí entonces decido salir por la parte de atrás que fue la única salida que vi, salgo por el patio. A ella le disparan y cae al suelo. Yo no me di cuenta de la magnitud de lo que estaba pasando hasta que salgo”, explicó Borges, de 29 años.

Desde afuera, vecinos del área donde está ubicada Pulse fueron testigos. “Como a eso de las dos de la mañana, se escucharon como fuegos artificiales que sonaban y después se escucharon un montón de sirenas y gente gritar, pidiendo auxilio. Las luces de los helicópteros empezaron a alumbrar todo el lugar. Traté de ver qué era lo que estaba pasando pero ya habían cerrado la calle. Gente corría sangrando”, relató Alejandra Hernández, de 20 años. Alejandra perdió dos amigos esa madrugada.

Aturdido por lo que estaba sucediendo y herido de bala, William alertó a su mamá sobre lo que estaba ocurriendo.

“Fue desesperante, porque escucharlo a él gritar, ‘mami, me dieron dos tiros’, fue desesperante porque yo me sentía de manos atadas”, relató Maricelly Colón, madre de William.

“Ella era un balance perfecto”

Horas más tarde de lo sucedido, fue confirmada la muerte de Yilmary Rodríguez, de 24 años y madre de dos niños de 7 años y 3 meses al momento de los hechos. Maricelly, abuela de los menores, asumió la encomienda de madre de los niños.

“Mary todo lo hacia conmigo, como enseñándome, ‘esto es lo que yo quiero que hagan con mis hijos’. El trabajo que Mary hizo como mamá fue excelente”, expresó Maricelly, añadiendo que Yilmary “es una pérdida irreparable”.

img5606.jpg Los hijos de Yilmary Rodríguez, Sergio y Jariel; junto a Maricelly Colón, abuela de los niños; y William Sabad Borges, tío de los niños. / Foto: Sarah Vázquez

“Ella era un balance perfecto”, apuntó William, también cuñado de Yilmary.

“Ella era perfecta, la mejor madre, a Mary le daba tiempo para todo en la vida, era buena esposa, era una mujer excelente”, dijo Maricelly.

Los hechos ocurridos en Pulse fueron calificados como un acto terrorista y crimen de odio. Se trata del peor ataque en Estados Unidos desde el 11 de septiembre de 2001 y la peor matanza masiva con un arma en la historia del país.

“Todavía yo no he aceptado que se haya ido”, expresó María Rivera, la madre de Eric Iván Ortiz Rivera, una de las víctimas fatales.

María, quien reside en el municipio de Dorado, visitaría a si hijo en julio de 2016. También irían la hermana de Eric y sus sobrinos. Serían las primeras vacaciones de familia luego de mucho tiempo. “El 3 de julio íbamos para allá a pasar las vacaciones con él y un mes antes se nos fue”, explicó la madre.

“Recordar a Jonathan es recordar amor”

Entre las víctimas fatales del ataque en Pulse, también se encontraba Jonathan Camuy, de 24 años.

“Al cumplir el año parece que fue ayer, ha sido un año de mucho crecimiento espiritual, de mucha unión familiar, algo bien presente es que sin Dios no podemos lograr vivir día a día, es la manera en que mi esposa y yo, mi hijo mayor, la familia, nos hemos mantenido, sobrellevando la pérdida física de Jonathan, porque Jonathan vive dentro de nosotros, en nuestros corazones en nuestra mente”, relató Carlos Camuy, el papá de Jonathan. 

“Recordar a Jonathan es recordar amor, él fue un joven bien querido, en la familia, las personas de la universidad, los amigos, en el trabajo, las puertas que le abrieron, pues él brindó amor y eso a nosotros nos llena de mucho orgullo, saber cuántas personas mi hijo conoció y cuántas personas lo quisieron lo amaro y lo recuerdan, es la manera en que nosotros hemos podido sobrellevar la situación”, expresó Camuy. 

Desde Orlando, Florida, los tíos de Jonathan también conversaron con Metro durante una visita a Pulse para recordar a su sobrino y honrarlo a él y el resto de las víctimas.

Madres unidas por el dolor

La noticia del ataque no tardó en llegar a los familiares de los que se encontraban en Pulse. Desde tempranas horas de la mañana se habían publicado cifras preliminares de fallecidos, pero la esperanza se mantenía vida en las listas de heridos que habían sido trasladados al hospital. En medio de esa búsqueda, el dolor unió a un grupo de madres que recibió en exclusiva a Metro Puerto Rico.

La presencia de sus criaturas las acompañan. El recuerdo constante, las alegrías, las vivencias junto a sus hijos las consuelan. Mayra Alvear, la mamá de Amanda Alvear, también acudió al encuentro.

El nombre de Amanda no sólo le dio la vuelta al mundo como una de las víctimas del ataque en Pulse. La joven de 25 años al momento de su muerte compartía un video en las redes sociales justo cuando Mateen comenzaba a disparar. Entre lágrimas, Mayra relató el momento en que enfrentó las imágenes.

“Me tocó ver ese video, no cuando ella lo subió, sino a los tres días y fue de pura casualidad porque yo no estaba viendo televisión ni nada y de momento lo prendí y en las noticias eso fue lo que salió, el video de mi hija, un video del que no me quiero acordar, verle su carita ese día en el video”.

En la reunión de conmemoración también se encontraban Magda Soto, la madre de Luis Daniel Conde; Carmen Capó, madre de Luis Omar Ocasio Capó; Bernadette Cruz, madre de Peter González Cruz; Ariana y Aileen Carrillo, hermanas de Simón Carrillo; entro otros familiares y amigos.

Los cuatro hermanos de Luis Omar Ocasio Capó y su madre llevan en un collar una pequeña porción de las cenizas del joven que falleció en Pulse a los 20 años de edad.

Carmen Capó recuerda la última vez que intercambió un mensaje de texto con su hijo.

“A la 1:17 de la madrugada yo le envié un texto y me dijo, ‘está todo bien, ya mismo me voy porque entro a trabajar mañana a las 9:00’, y nunca me llamó y nunca más texteamos. […] Lo más difícil ha sido está sin él, no escucharlo, no llegar a las 3:00 a tomar café, no escucharlo pelear, en fin, que él no llegue, aunque todavía lo espero”. 

Bernadette Cruz, la madre de Peter González Cruz, visita todos los domingos el cementerio en el que descansan los restos físicos de su hijo en Orlando, Florida.

“Todos los domingos”, apuntó Cruz. “Para que él sepa que yo estoy ahí siempre. Aunque él no esté presente, está en mi corazón y yo nunca le voy a fallar. Siempre voy todos los fines de semana, a prepararle su nicho, como uno dice, su lápida, sus flores se las cambio todos los fines de semana”. 

“¿Cómo tú le dices a una madre que su hijo se murió?”. Esa era la pregunta que golpeaba el corazón de Ariani Carrillo, hermana de Simón Carrillo, cuando sabía ya que no quedaban más esperanzas, que su hermano, el menor de cuatro hijos, era una de las 49 víctimas fatales del ataque en Pulse. Al momento de los hechos, su hermana Ariana se encontraba en Venezuela.

“Ya al día siguiente de todo lo que había pasado yo llamé a mi hermana y también le dije a una amiga que no la dejara sola, que estuviera ahí porque no había esperanza. Tratamos de disimular delante de mi mamá que íbamos a seguir esperando, y en ese momento a las 4:00 de la mañana llegó el FBI y le dijeron a mi mamá, porque mi hermano y yo no pudimos”. 

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