Bocadillos Lingüísticos: SE ACERCA EL FIN

La doctora Aida Vergne, profesora universitaria y lingüista, desmenuza la palabra fin y su relación con las finanzas.

Por Doctora Aida Vergne

¡Zape, que esto apenas comienza! Bien, le cuento. Resulta que el fin, que “siempre” anda cerca, es una palabra semiculta derivada de la latina finis, finir: límite. Y mire que curioso, el fin era, en principio, femenino: “la fin del mundo”. Pero las cosas cambian y ahora el fin es MASCULINO. Parientes cercanas del fin son las finanzas (cualquier parecido con la actualidad es pura coincidencia).

Finanzas se deriva a su vez del antiguo finir que, según lo recoge Corominas, era ‘finiquitar’ o ‘pagar’. Sepa que finir fue inicialmente fenir, y de esa variación fonética “nació” la muerte en FENECER con el sentido de fallecer. Fenecer nos queda como una voz arcaica; acá fallecemos que nos llegó por la ruta de la latina fallere con el sentido inicial de “engañar, quedar inadvertido”. A partir del siglo 12, Corominas la documenta con sentidos adicionales como “faltar” y “abandonar”. El que fallece, falta. ¿Y el que desfallece? ¿Regresa del más allá? Jajaja, no, para nada. Por ahora, y para darle una nota más feliz a este moribundo Bocadillo, a punto de llegar a su fin, le cuento que había una vez un hombre tan vago y tan vago que cuando feneció , escribieron en su epitafio…

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