Opinión: One, two, three del flu

Lea la opinión de la periodista y especialista en Educación para la Salud Pública, Lilly Rivera

Por Lilly Rivera

Tenemos en frente la nueva temporada de influenza (“flu”). El año pasado fue muy fuerte en Estados Unidos y en Puerto Rico. Los virus de la influenza cambian constantemente; son sumamente contagiosos y fáciles de propagar. Por eso son usuales las epidemias.

La influenza ocurre todo el año, pero comienza a aumentar en octubre. En Estados Unidos, la temporada alcanza su pico en diciembre y febrero. En Puerto Rico, tendemos a pasar los meses más fresquitos (Acción de Gracias, Navidades, octavitas y San Valentín) con mayor incidencia de flu.

Desde ya hay que tomar medidas de prevención y precaución. Si nos habituamos a ellas, disminuiremos la probabilidad de riesgos de salud que podrían culminar en hospitalizaciones o muertes por complicaciones asociadas al flu.

Ciertamente, la mayoría de las personas que contrae influenza padece síntomas leves y se recupera en una o dos semanas sin necesidad de atención médica ni medicamentos antivirales. Otras, como los niños menores de 5 años, adultos mayores de 65 años, mujeres embarazadas, residentes de hogares de cuidado de adultos mayores u otros centros de cuidados a largo plazo, y cualquier persona que padezca condiciones médicas como asma, obesidad extrema, diabetes, enfermedad cardiaca, sistema inmunitario debilitado, o discapacidad intelectual, por mencionar algunas, son, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), personas con “alto riesgo” de tener problemas graves de salud por el flu.

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Si crees tener influenza (los síntomas son repentinos), ve al médico antes de que empeores. Las primeras 48 horas de aparición de síntomas (dolor de garganta, tos, congestión nasal, dolores corporales, escalofríos, dolor de cabeza) son cruciales para que el tratamiento que necesites funcione mejor. Luego de ir al médico, quédate en tu casa para evitar contagios.

Prevención y protección:

1. Vacunarse cada año contra la influenza es la mejor forma de prevención. Según explican los CDC, los anticuerpos de la vacuna de influenza comienzan a desarrollarse a las dos semanas de haberte vacunado. Esto significa que la respuesta inmunitaria de tu cuerpo comienza a actuar y a protegerte. Es recomendable vacunarse antes de que la influenza comience a propagarse, es decir, a finales de septiembre o principios de octubre. No obstante si se te pasa la fecha óptima, aún puedes vacunarte y beneficiarte. Algo de protección es mejor que ninguna.

2. El lavado de manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, “bien hecho” y constante, es otra forma de cuidar tu salud. Esto aplica a adultos y niños. Lava tus manos cada vez que tengas contacto con superficies u objetos que toquen otras personas, y luego de estrecharle la mano a alguien, o te llevarás sus gérmenes a los ojos, nariz o boca y te enfermarás, o los enfermarás tú.

3. Cúbrete la boca al toser o al estornudar con tu hombro no con tu mano, o usa un pañuelo desechable para que lo botes de “una usá” y adquieras otro limpio.

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