“Dear Evan Hansen” falla en casi todo

Lee la reseña del filme que fue presentado en el Festival Internacional de Cine de Toronto y que llega a los cines el 24 de septiembre

Por Orlando Maldonado

La adaptación para el cine del musical Dear Evan Hansen es un desacierto de proporciones épicas.

Confiemos en Universal Pictures para adaptar musicales que nunca debieron haber llegado a la pantalla grande. Como si la versión de Cats de 2019 no hubiese sido una pesadilla lo suficientemente traumatizante, el estudio ha seleccionado otro musical de Broadway para traer al cine: Dear Evan Hansen de Steven Levenson. Pareciera que la selección es obvia, pues el aclamado musical ha sido el favorito de los theater kids  desde su debut en el 2015.

En ese momento, su actor principal, Ben Platt, recién salía de su adolescencia y su baby face le permitía pasar por un estudiante de escuela superior. Seis años más tarde, Platt regresa en el rol que le vio convertirse en una estrella de Broadway, y el resultado raya en lo absurdo.

El actor de 27 años interpreta a Evan Hansen, un joven cuyo desorden de ansiedad lo incapacita a diario. De inmediato, es fácil poder ver por qué un personaje como este ha resonado con una audiencia moderna que es cada vez más abierta sobre su depresión y otros problemas de salud mental. Evan transita por la vida de estudiante con la noción de que es invisible para el resto de la escuela. Muchos nos hemos sentido igual que él, por lo que es fácil simpatizar con el protagonista… al menos durante los primeros minutos de la película. Evan no tiene amigos, con la excepción de Jared (Nik Dodani), quien le recuerda que solo son “amigos por lazo familiar” mientras lo escucha hablar sobre su eterna fijación con Zoe Murphy, interpretada aquí por Kaitlyn Dever, una confesa fan del musical.

Para lidiar con su depresión, su psicólogo le recomienda escribir cartas dirigidas a sí mismo, y aquí el origen de “Dear Evan Hansen”, la manera en que comienzan todas y cada una de estas cartas personales. Un día, habiendo derramado sus vulnerabilidades en una de ellas, decide imprimirla para llevarla consigo a una de sus citas. Pero en un malentendido que solo suele ocurrir en escuelas ficticias de los Estados  Unidos, el problemático y solitario Connor Murphy (Colton Ryan) es quien la recibe, justo después de un momento genuinamente dulce entre ambos.

Reconociendo que es su hermana a quien Evan hace alusión por nombre en la carta, interpreta que Evan solo intenta burlarse de él, como el resto de la escuela. Con carta en mano, Connor abandona la biblioteca por última vez. Cuando volvemos a escuchar su nombre, es junto a la noticia de que ha quitado su propia vida. La carta, la única posesión que cargaba en ese momento, ahora es el singular elemento al que pueden aferrarse unos padres que poco conocían sobre su hijo adolescente. Evan, en un intento de no profundizar la herida de unos padres heridos, oculta el verdadero origen de la carta, posando como el misterioso y único amigo de Connor. Esta pequeña ‘mentirita blanca’ es el conflicto principal de la película, dirigida por Stephen Chbosky de The Perks of Being a Wallflower.

Ben Platt toma las cosas exactamente donde las dejó con Dear Evan Hansen. Su potente voz es uno de los elementos redimibles de la película y casi justifica traerlo de vuelta aún pasado de edad. Es la fisicalidad de su actuación; su postura jorobada y la casi inmovilidad de sus brazos lo que termina restándole a lo que debió ser una estupenda actuación. Sigue siendo impresionante el hecho de que Platt haya podido retomar este personaje tanto años después, haciéndolo ver tan fácil como volver a correr bicicleta. Es una pena que Evan Hansen sea un total y completo monstruo de persona.

La fisicalidad en la actuación de Ben Platt no es el principal desacierto de Dear Evan Hansen, cuyo protagonista abandona cualquier oportunidad de redención mediante una serie de decisiones egoístas que algunos insistirán están ahí para que la audiencia pueda aprender una valiosa lección. Pero no hay lección que valga cuando la historia de esta película, directamente adaptada de la obra, está anclada en una decisión casi imperdonable que se convierte en una red de mentiras de la cual habría sido imposible zafarse en la vida real.

La música, por otra parte, está lejos de ser lo mejor que haya compuesto el dúo de Pasek & Paul, cuyos trabajos más recientes en The Greatest Showman  y La La Land  reflejan una madurez artística que aún no está presente en las canciones de este musical. Aquí las letras son elevadas por quienes las cantan, entre ellos el propio Ben Platt, Julianne Moore, Amy Adams, Ryan Colton y Amandla Stenberg en una conmovedora interpretación de “The Anonymous Ones”, canción compuesta exclusivamente para esta película con la colaboración de Stenberg.

Dear Evan Hansen también deja rastros de un comentario sobre las redes sociales y cómo las utilizamos para engrandecer o empequeñecer personas a nuestro gusto. Sin embargo, mejores películas han explorado los efectos de idealizar personas cuyas vidas no conocemos, entre ellas la más reciente propuesta el iraní Asghar Farhadi, la cual lleva por nombre A Hero  y también se presentó en el Festival Internacional de Cine de Toronto.

Dear Evan Hansen llegará a las salas de cine este 24 de septiembre.

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