Defensa intenta sembrar dudas sobre lugar de residencia de Raphy Pina en el juicio por posesión ilegal de armas

La defensa, que lideran los abogados Francisco Rebollo y María Domínguez, igualmente intentó restar valor probatorio a los objetos incautados en la casa

Por Manuel Guillama Capella

Ante los cerca de 100 ‘exhibits’ de prueba documental que el ministerio público ha logrado admitir en evidencia contra Raphy Pina en los primeros dos días del juicio federal por posesión ilegal de armas, la defensa intentó poner en duda que el productor musical residiera en la vivienda allanada en abril de 2020 por el Negociado Federal de Investigaciones (FBI), donde se encontraron dos pistolas y cientos de municiones en un cuarto escondido detrás de un espejo.

De esa forma, la defensa, que lideran los abogados Francisco Rebollo y María Domínguez, busca derrotar la teoría de la fiscalía federal de que las armas y municiones incautadas en la residencia de la urbanización Caguas Real estaban en poder de Pina, quien enfrenta un cargo, precisamente, por posesión ilegal de armas y municiones y otro cargo por posesión de una pistola automática.

En el contrainterrogatorio al agente especial del FBI Todd Gaines, Rebollo logró que el testigo aceptara que en ningún momento las autoridades federales divisaron a Pina en el la vivienda de Caguas. Asimismo, le mostró al oficial del FBI una declaración jurada del agente del caso, Justin Turner, donde se hace constar que, al momento del allanamiento, el 1 de abril de 2020, el productor de exponentes del género urbano residía en el municipio de Gurabo.

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“Es un hecho que la persona que usted identificó como el agente del caso, Justin Turner, el 2 de abril de 2020, un día después de ejecutarse el allanamiento, en un afidávit jurado ante este tribunal, afirmó que los agentes sabían que Raphy Pina vivía en Ciudad Jardín en Gurabo”, subrayó Rebollo.

Gaines, al ser confrontado por Rebollo, mencionó que no tenía conocimiento de ese detalle.

Rebollo, de otro lado, aludió a imágenes de dos dormitorios en la residencia de Caguas Real que “nos darían indicios de por cuánto tiempo la familia no había vivido ahí”.

La decoración de los dos dormitorios en cuestión, puntualizó el abogado, aparentaba ser típica de niños pequeños, con imágenes de princesas de Disney y superhéroes de Marvel, respectivamente. Gaines, a preguntas de Rebollo, aceptó desconocer la edad de los hijos mayores de Pina.

“Usted acepta que una persona puede poseer una propiedad pero no vivir ahí, y que una persona puede vivir en un hogar por un tiempo y luego mudarse a otro lugar”, sostuvo Rebollo en el contrainterrogatorio.

Gaines es el testigo de cargo que fue interrogado desde ayer por la fiscalía, cuando describió las acciones del FBI durante el allanamiento de la casa propiedad de Pina. El agente federal describió los objetos que se encontraron detrás de una puerta de metal que, a su vez, se reveló tras abrirse el espejo del dormitorio principal de la residencia.

En el cuarto secreto, los federales hallaron las dos pistolas –una Glock y una Smith & Wesson– y las 526 municiones que dan paso a la acusación contra el empresario, quien ha colaborado con las carreras musicales de artistas urbanos como Daddy Yankee, Nicky Jam y Natti Natasha, con quien está casado y procreó una hija que nació más temprano este año.

Según el pliego acusatorio, la pistola Glock, calibre 9 milímetros, fue alterada para disparar de manera automática, lo que constituiría el segundo delito por el que se procesa a Pina.

Pina, por haber sido convicto previamente de un delito grave, tenía prohibido poseer armas o municiones de cualquier tipo. Por los dos cargos, el productor enfrenta una sentencia máxima de cárcel de 20 años.

En la mañana de hoy, previo al contrainterrogatorio de la defensa, Gaines identificó decenas de objetos hallados en la casa de Caguas Real y declaró que eran los mismos representados en las imágenes que ya se habían admitido como prueba en el juicio.

Gaines, sin embargo, no pudo precisar cuáles de los objetos habían sido ocupados por las autoridades federales, o cuáles habían sido enviados al laboratorio del FBI, en Virginia, para análisis dirigidos a detectar material genético o huellas digitales.

No obstante, en un corto interrogatorio por parte del ministerio público, la examinadora forense Stacy Furman testificó posteriormente que unas huellas digitales encontradas en una caja de municiones marca Winchester correspondían a los registros de Pina que mantenía el FBI en su base de datos. Según la perita, este tipo de análisis produce resultados con una confiabilidad del 99.8%.

“Puede ser 99.8% confiable, pero si estás en el 0.2% no es confiable”, puntualizó la licenciada Domínguez en el contrainterrogatorio a Furman.

La abogada de defensa, asimismo, logró que Furman admitiera que el análisis de huellas digitales no permite concluir el momento en que una persona posó sus dedos sobre determinado objeto. Por esa línea, Domínguez señaló también que la caja de municiones examinada en el laboratorio forense del FBI tenía la apariencia de estar gastada.

“No parece ser una caja nueva”, dijo Furman, al indicar, a preguntas de Domínguez, que las huellas digitales, en las condiciones correctas, pueden permanecer sobre una superficie por “muchos años”.

Como parte del contrainterrogatorio, Furman afirmó que, entre más de 100 objetos que examinó en el caso, solo identificó huellas en la caja de municiones.

“No siempre que algo se toca quedan huellas”, subrayó la experta.

Hasta el momento, la fiscalía no ha presentado como evidencia las grabaciones de llamadas telefónicas que alegadamente sostuvo Pina con diferentes personas en las que, supuestamente, confirmarían que las armas de fuego y municiones encontradas en su residencia eran de su propiedad. Una de estas conversaciones, con el manejador del personaje televisivo “La Comay”, Antulio “Kobbo” Santarrosa, habría ocurrido el 19 de marzo de 2020, 12 días antes del allanamiento de la residencia.

El juicio, que comenzó ayer, continuará mañana, desde las 9:00 a.m.

Hoy, durante un receso, el juez Francisco Besosa advirtió al acusado que tanto él como sus abogados de defensa y miembros de su familia debían evitar “por más mínimo que sea” cualquier contacto con miembros del jurado, compuesto de cinco hombres y siete mujeres, además de los dos alternos.

“El juez fue bien claro que no había problema ninguno. Eso fue un error, eso fue inclusive antes que se seleccionara el jurado. Es un ‘non-issue’. No hay ‘issue’ con eso”, dijo Rebollo, sin abundar, a su salida del Tribunal Federal de Hato Rey.

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