Raptors, bien en lo mental, antes de visitar a los Warriors

El próximo miércoles continúa la final de la NBA

Por AP

Los Raptors de Toronto se sienten bien en el aspecto mental, y sin duda lucen en mejor forma física que los Warriors de Golden State.

Los campeones de la Conferencia del Este saben que han superado a Golden State quizá por 90 de los 96 minutos jugados hasta ahora en la Final de la NBA, y estuvieron a punto de recuperarse del terrible lapso en que no fueron el mejor equipo sobre la cancha. Pese a no anotar ni una sola canasta durante casi la mitad del tercer periodo del segundo partido, Toronto se acercó a dos unidades en los últimos segundos de encuentro.

Golden State resistió y consiguió un triunfo de 109-104, con lo cual empató una serie que ahora se traslada al Oracle Arena para el tercer y cuarto duelo. Los Raptors perdieron el segundo partido y la ventaja de la localía, pero no la creencia de que pueden ganar la serie.

"Contraatacamos y sabemos que para el tercer partido debemos jugar mucho mejor, y va a ser aún más difícil fuera de casa", dijo el base de los Raptors Fred VanVleet. "Pero somos capaces y sabemos lo que podemos ofrecer".

Los Warriors no están tan seguros de que puedan mejorar, al menos en lo referente a su estado físico.

Golden State espera que Kevin Durant esté cerca de regresar tras una ausencia de siete juegos con una distensión de pantorrilla derecha, y que la lesión de Klay Thompson en el tendón de la corva no sea tan seria como aparentó cuando el jugador abandonó cojeando la cancha en el último cuarto el domingo. Quizá tampoco cuente con Kevon Looney, quien ha sido su mejor pívot de la postemporada, luego que presentara una lesión de pecho u hombro que lo mantuvo en la banca durante la segunda mitad del segundo compromiso.

Así que los Warriors no estarán bailando precisamente de felicidad durante su camino de regreso al sur de la frontera canadiense. De hecho, Macus Cousins publicó en Instagram una foto en que aparece con Andre Iguodala. Ambos se desplazaban por el aeropuerto en sillas de ruedas.

De cualquier modo, difícilmente Golden State hubiera mostrado un optimismo desmedido por emparejar la serie. Los Warriors están en su quinta Final consecutiva y entienden mejor que nadie cómo las rachas pueden cambiar en una serie de este calado.

“Todo varía mucho. Ellos han pasado por esto también en la serie pasada, cuando estuvieron abajo por 0-2 y ganaron cuatro partidos consecutivos”, explicó Iguodala. “Nosotros ganamos dos partidos en casa, fuimos a Houston, perdimos dos y todos pensaron que el mundo se acababa para nuestro equipo. Hay ciertas cosas que hemos adquirido en el camino, así que esa experiencia nos ayudará con los cambios emocionales entre los diferentes partidos de esta serie”.

Iguodala atinó el triple decisivo después de que los Raptors se habían aproximado a dos puntos, al anotar 10 sin respuesta en los últimos minutos. Pareció ciertamente que el desenlace sería más sencillo para los Warriors, tras la racha de 18-8 con la que iniciaron el tercer periodo, un récord de la Final de la NBA en el comienzo de una segunda mitad.

Toronto siguió en la pelea gracias en buena medida a Kawhi Leonard, quien finalizó con 34 puntos y 14 rebotes. Los Raptors atacaron los tableros con decisión, y superaron a los Warriors por 23-0 en puntos conseguidos en segunda oportunidad.

Pero hará falta más que eso para ganar un encuentro en el Oracle, donde los bicampeones defensores de la NBA jugarán el miércoles por primera vez en casi tres semanas. Golden State no ha disputado un partido en casa desde el segundo de la final de la Conferencia del Oeste ante Portland, el 16 de mayo.

“La Final no va a ser fácil”, advirtió Leonard. “Lo único que importa son los cuatro triunfos. Una vez que llegas no importa si ganas dos o tres. Hay que ir enfrentando un partido a la vez y sobreponerte a la adversidad”.

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Eso fue lo que hicieron los Warriors en el segundo partido, cuando su dinastía recurrió a todos los trucos que ha aprendido para sacar un conejo de la chistera.

Ahora hay que esperar que los conejos no se hayan agotado.

“Evidentemente tenemos el poder de las estrellas, pero cuando entran estos chicos desde el banquillo, ayudan mucho”, comentó el base suplente Quinn Cook. “No pienso que ellos estén cansados para la Final. Hay dos días entre cada partido. Volverán hambrientos el miércoles, tal como nosotros. Tenemos que seguir mejorando”.

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