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Opinión de Alex Delgado: Médicos vs Anti-vaxxers

Lee la columna de opinión del periodista Alex Delgado.

Alex Delgado

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¿Era necesario darle espacio a los antivacunas en un programa televisivo? ¡Totalmente! Contrario a lo que argumentan muchas personas⁠—que espacios como Jugando Pelota Dura (Teleonce) deben limitarse a personas preparadas, con conocimiento pleno de los temas y, sobre todo, personas serias, en este caso como los médicos, y no personas que embrutezcan, desinformen o confundan⁠—pienso que hay momentos que ameritan excepciones.

Dentro de las personas no vacunadas hay figuras a las que el mismo Dios, bajando a la Tierra, les explica que las imbecilidades que pregonan son falsas, que no llegarán al cielo por mentir, y aún así no se vacunarán. De otra parte, hay personas que son racionales, pero escuchan al sector antivacuna mezclando medias verdades con embustes, sin percatarse de que omiten información para que no derroten sus teorías, y se confunden. 

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Días antes del programa hubo una manifestación de antivacunas en la que expresaron que estaban blindaos de evidencia que probaba que la vacuna hacía daño a la humanidad. Se quejaban de que ningún medio les daba foro para presentar sus argumentos. En el programa se les dio el espacio, pero tampoco era que iban a estar por la libre diciendo cuanto disparate sin que se les cuestionara.

Responsablemente, la producción invitó a la otra parte: los médicos. Nosotros, como periodistas o moderadores, tenemos conocimientos básicos en distintos temas y con esa base se pregunta, se cuestiona, pero no somos necesariamente expertos o tenemos peritaje incuestionable en cada tema que se aborda en el programa. Eso no se limita a Jugando Pelota Dura, ocurre en casi todos los medios. Si fuéramos expertos, entonces no tendríamos la necesidad de recurrir a entrevistas para preguntar e informar.

Quienes podían desenmascarar los disparates con medicina y ciencia era los médicos, y lamento que se haya lastimado uno que otro ego de algún profesional de la salud por la “ofensa” de sentar frente a los antivacunas a figuras del calibre de los médicos que participaron en el espacio.

Los sectores recalcitrantes antivacunas (que no son todos, hablo de los disparateros) argumentan en las redes con muy poco o ningún cuestionamiento científico de un profesional. Por lo tanto, los disparates pueden llegar a muchas personas y ser creídos con alguna facilidad porque no son contrarrestados con efectividad. Es parte del doble filo de las redes sociales. No es lo mismo un anti-vaxx hablando en Mayagüez y un médico en Fajardo. Frente a frente hay mayor efectividad, en mi opinión.

¿Para qué sirvió el programa? Para lo que ocurrió, para que no hubiese duda de la superioridad de los argumentos de los médicos como fuente confiable en ciencia y medicina sobre personas cuya única evidencia presentada fue unas hojas de papel con alguna data del Vaccine Adverse Event System (VAERS). ¿Qué es VAERS? Según su propia página “Es un sistema de informes pasivos, lo que significa que depende de que las personas envíen informes de sus experiencias. Cualquiera puede enviar un informe a VAERS”. ¿Sabe usted lo que es “cualquiera”? Cualquiera incluye personas tostaítas.

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Bien, pues en el VAERS se ha reportado como “reacción adversa”, entre otras, que la vacuna convirtió a un hombre en Hulk. Cuando el Dr. Fernando Cabanillas le dijo a la que trajo el VAERS como evidencia, todos quedaron sin respuesta.  También trajeron argumentos “estadísticos” (nótese las comillas) de otras “reacciones”. El Dr. Armando Torres “se almorzó” el argumento con la información correcta. Nuevamente se quedaron sin respuestas. En otra instancia se habló que las medidas de seguridad como mascarillas y lavado de manos podía resultar contraproducente porque bloqueaba el desarrollo natural de anticuerpos para proteger el sistema inmunológico. Luego del argumento, el Dr. Torres clarificó que es cierto, pero que esos microbios que desarrollan esos anticuerpos no son letales, como lo es el COVID-19. Mic Drop para el Dr. Torres. No hubo respuesta para rebatirlo.

Los antivacunas exigían a los médicos, que entre estudios y experiencia en ciencias tienen largos años, que llevaran evidencia. No obstante, ellos llevaron nada. Solo el sistema de datos que decía que convertirse en Hulk era un efecto secundario. O sea, ¿son ellos, sin los estudios médicos de un doctor, los que determinan qué disparate es admisible como evidencia y qué no?

En mi opinión, el punto culminante fue cuando una de las invitadas le faltó el respeto a la Dra. Antonia Coello de Novello. Cuando se llega a ese nivel es detectable que el que insulta percibe que no le va bien, que no está siendo efectivo y que está perdiendo su caso, por lo que recurre al insulto. La Dra. Coello de Novello es una puertorriqueña que a su vez es una autoridad en medicina. ¡Punto! Sus conocimientos científicos y médicos son incuestionables. Si a mí me ponen a una Cirujano General de los Estados Unidos frente a una persona que se agarra de una data que pone como efecto secundario de la vacuna convertirse en Hulk… Bueno, no tengo que explicar quién merece credibilidad.

Volviendo al tema principal, era meritorio, en la era de la desinformación que se vierte inescrupulosamente en las redes sociales, que el pueblo de Puerto Rico, y en especial los que aún no habían tomado la decisión de si se vacunaban o no por los disparates que leen, tuvieran la oportunidad de ver frente a frente ambas partes. No quedó la más mínima duda de que los argumentos contra las vacunas esbozados no tenían validez, fueron refutados por los médicos y los argumentos de estos no pudieron ser cuestionados con efectividad por los antivacunas.

Personas indecisas, que piensan y analizan racionalmente, pudieron tomar su decisión habiendo despejado las dudas inyectadas por los sectores recalcitrantes antivacunas. Otros aún prefieren esperar más tiempo en lo que se “depura” la vacuna, entendiendo que no está depurada. Personas como los que fueron al programa, sencillamente no se vacunarán y punto. Quizás si caen el hospital, sin poder respirar, entonces rogarán que los vacunen, como ha ocurrido.

Con honestidad, a este tipo de personas debemos tirarlos a pérdida, estrictamente en el sentido del intento de convencerlos a que se vacunen. No lo harán. Lo triste es que los hospitales se están llenando principalmente con ellos y ya comienza a afectar a los vacunados. La nueva Orden Ejecutiva cancela las cirugías electivas que conlleven recuperación especial porque hay que guardarle las camas a los que lleguen contagiados, en su mayoría no vacunados.

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