¡Adiós al Concord!
Lee aquí la columna del exrepresentante por el PPD, abogado y comunicador
La muerte de José “Piculín” Ortiz esta semana no solo representa la despedida de una leyenda del deporte; representa el adiós de una figura que marcó profundamente a toda una generación de puertorriqueños.
Para muchos de nosotros, fiebrús del baloncesto y puertorriqueños orgullosos, Piculín fue el rostro de un Puerto Rico fuerte, competitivo y orgulloso. Crecimos viéndolo dominar la cancha con carácter, pasión y una entrega absoluta a la camiseta nacional. Cada vez que entraba a juego, sentíamos que Puerto Rico entero jugaba con él. Nos hizo creer que, aunque fuéramos una isla pequeña, podíamos competir contra cualquiera.
Su impacto trascendió el baloncesto. Piculín se convirtió en símbolo de identidad y orgullo patrio en una época donde el deporte unía al país frente al televisor, en las escuelas y en las canchas de barrio. Para mi generación, verlo jugar era presenciar algo más grande que un partido: era ver a Puerto Rico representado con dignidad y valentía.
Tenía una presencia imponente, pero también una conexión genuina con la gente. Era admirado no solo por sus victorias, medallas y campeonatos, sino por la pasión con la que defendía nuestros colores. Su legado quedó sembrado en miles de jóvenes que salíamos “pompeaos” a la cancha del barrio después de verlo dominar la pintura con aquella intensidad que parecía inagotable.
Como toda figura pública, atravesó momentos difíciles a nivel personal, pero nunca dejaron de reconocerse sus aportaciones extraordinarias al deporte puertorriqueño y al país. Porque más allá de cualquier circunstancia, Piculín logró algo que muy pocos atletas alcanzan: convertirse en parte de la memoria emocional de Puerto Rico.
Hoy el país despide a uno de sus gigantes deportivos. Pero quienes crecimos viéndolo jugar sabemos que su legado permanecerá vivo mucho más allá de las estadísticas o los récords. Permanecerá en la memoria de una generación que aprendió a sentirse orgullosamente puertorriqueña mientras veía al “Concord” defender nuestra bandera sobre la cancha.
Más columnas por Jesús Manuel Ortiz:
Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de VISION NEWS MEDIA, LLC.

