Querido mío, tómese el agua usted

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

26 jul 2014, 12:00 am 2 min de lectura

Hoy me desperté en paz. No quería despotricar odio… ¿Por qué hacer eso cuando estamos de vacaciones? Lo único que me tiene de mal humor es el calor, pero eso no es culpa de nadie.

Sin embargo, mi felicidad desapareció cuando fui a lavarme esta cara de sin vergüenza que Dios me dio y me di cuenta que, otra vez, el agua de mi casa está marrón. Además, saqué una sábana de la lavadora y estaba más sucia que el corazón de Lutgardo Acevedo.

“Si le quiere echar algún sobrecito de sabor pues… es lo mismo, es básicamente lo mismo; agua con sabor”, dijo el prócer Alberto Lázaro, director ejecutivo de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA). Un aplauso a su creatividad. Dicho comentario me dio muchas ganas de empezar a regar patadas voladoras.

Cuando Alberto Lázaro hizo dichas expresiones no sé qué me dio más dolor de barriga, si que en efecto hubiera dicho que el Crystal Light es la solución a nuestros problemas, o la actitud tan burlona con que lo hizo. Caballo, yo no sé cómo usted todavía tiene trabajo.

Personalmente, a mí me importa muy poco (uso esa frase porque no quiero hablar malo) que el agua marrón, amarilla o crema contenga manganeso y que no me haga daño. Quiero agua limpia. Quiero que al menos algo en este país sea como debe ser…. Especialmente cuando pagamos tanto.

Mi gran director ejecutivo de la AAA, mi abuela hace un jugo Tang que le ronca la manigueta. Ah, pero es importante aclarar que siempre lo hace con agua cristalina. El día que mi abuela haga jugo con el agüita color marrón que nos ofrece nuestra AAA, mi querido Alberto Lázaro, se la va a tener que tomar usted. Yo invito.

Entonces, criticamos a otros países y decimos “ah, ese país es tercer mundista”. Pero evaluemos una cosa: Un país tercer mundista puede ser aquel que, en comparación con otros países desarrollados, registra índices bajos cuando se trata de economía, analfabetismo, hambre, salud pública, viviendas y servicios sanitarios. La Real Academia Española define el término “tercer mundo” como el conjunto de países menos desarrollados económica y socialmente.

Si en lo que va de año nuestra economía está más degradada que la credibilidad del alcalde de Río Grande, si ir a una sala de emergencias es aceptar la muerte y si recibimos agua potable del mismo color que tiene la conciencia de nuestros políticos, entonces, estamos a nada de ser parte de esos países tercer mundistas que tanto criticamos.

El color de esa agua es un reflejo de las condiciones de nuestro gobierno. Es muestra de que nuestro gobierno no nos respeta. Ese color oscuro deja en evidencia que cuando el pueblo hace un reclamo, para el estado es muy fácil responder con un chiste como “échele un sobrecito de sabor”.