Opinión: El otro mundial: mucho fútbol...poco contexto

Por Julio Rivera Saniel @riverasaniel

22 jul 2014, 12:00 am 3 min de lectura

El interés por el fútbol ha ido creciendo a pasos agigantados en Puerto Rico, sobre todo en los últimos años. Y la reciente celebración del Mundial del llamado “deporte rey” no hizo sino echarle leña al fuego del interés al que se han sumado muchos. Algunos por una atracción genuina por el deporte y otros, francamente, arrastrados por la inercia de la masa y el fuerte bombardeo publicitario que rodeó el evento.

Los medios de comunicación locales desde donde se hace periodismo, también sucumbieron a la fiebre. Pero al hacerlo la gran mayoría se dejó arrastrar por el discurso oficialista detrás del evento. “Todos somos uno”, declaraba la canción oficial. Se trataba de un evento de “gran importancia” para la sede, Brasil. Un importante bálsamo que inyectaría de vitalidad económica a uno de los gigantes nacientes de la economía mundial, según expertos.

Pero en este lado del charco, los medios y periodistas por igual fallamos en contextualizar la realización del evento. Un viaje reciente de vacaciones me ayudó comprender la magnitud del importante abismo informativo que se abrió en esta jornada mundialista. Lo hice mientras veía en Italia la emisión internacional de Al Jazeera, en donde un panel de voces diversas analizaba la entonces recta final del evento deportivo.  Y no hablo de la cobertura estrictamente deportiva del Mundial. En esa los enviados locales cumplieron, como es su costumbre, con un trabajo de altura. De lo que hablo es de la ineficiente reseña del contexto. De la falta de información sobre los factores económicos y sociales en los que se dio el encuentro deportivo. Y en esa falta incurrimos todos. No solo quienes hacen periodismo de este lado del charco, sino de la mayor parte de los medios del globo.

Más allá de la pasión futbolera, los goles de nervios o el colorido del país sede, mucho quedó sobre el tintero. Y mucho de lo allí dejado podía ayudarnos a recordar experiencias similares vividas por esta tierras. Poco se habló de las protestas diarias llevadas a cabo en el contexto del Mundial y reseñadas a penas por organismos independientes de noticias o cadenas como Al Jazeera. También poco fue el interés general sobe el contexto de la inversión pública millonaria por la que apostó el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff. La presidenta, que se encuentra en plena campaña por la reelección, fue ampliamente criticada por un sector del país por su alegada falta de criterio a la hora de dar rienda suelta al gasto público. Remodelaciones y la construcción de nuevos estadios fueron el blanco de inversión del estado en al menos cuatro ciudades. Pero para observadores, el dinero invertido en gigantescas instalaciones como en el caso del estadio en Manaus ha sido una monumental falta de juicio, puesto que, más allá del Mundial, no se tiene un plan para evitar que algunas de las nuevas estructras caigan en desuso. Un asunto que recuerda algunas instancias de inversión pública en Puerto Rico para eventos Panamericanos o Centroamericanos.

Tampoco se prestó especial prominencia al contexto de la inversión a la luz de las cifras de Brasil. Una nación en la que la falta de equidad en la educación y la salud, así como los salarios de los trabajadores han sido objeto de señalamiento internacional. La cobertura mediática, poco, o nada, dedicó a las protestas de estos sectores y el análisis de sus reclamos. Mucha fiesta, mucho gol, mucha piel, mucho carnaval. Pero, ¿fue suficiente? ¿Fueron los medios responsables con el contenido vertido? ¿O, como todos, cayeron víctima del embrujo del discurso oficial disfrazado de samba y caipirinha? ¿El interés de los medios por Brasil terminó con el fin del Mundial o continuará prestando igual promionencia a los problemas sociales del gigante del sur? A ver si de esta aprendemos algunas lecciones de cara  la próxima cita futbolera, esta vez con aires rusos.

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