Opinión: El genocidio de la verdad…
Torturar la verdad hasta hacerla llorar, doblar la realidad, mirar el desarrollo de la historia con los ojos tuertos, y todo eso en una columna de opinión, es lo que vi en el escrito de Hiram Guadalupe Pérez, quien se presentó como sociólogo y periodista. “Palestina” fue el título de su columna.
Aplaudir como focas una y mil veces el mismo argumento, inflamado de odio y vertido en un periódico me preocupa. La gente lo lee y lo cree porque lo vio en la prensa. Es la teoría de la mentira repetida, base de la desinformación nazi de la segunda guerra mundial.
El amigo Hiram, o está desinformado o quiere que la mentira que le han vendido sus fuentes se propague. Contrario a lo que él ha hecho, no voy a entrar en adjetivar sus intenciones. Las veo frecuentemente en la Granma de los Castro, en los discursos de Maduro, en Hispan TV y TeleSur y no me cabe duda de que no hay intención de informar, sino de tratar de ecualizar genocidio con el Holocausto, ubicando a los suyos como víctimas, y a todos los demás como victimarios. Claro está que a veces las identidades se confunden, como por ejemplo el asesinato de 4,263 víctimas de odio entre hermanos musulmanes durante este último mes de junio, ambos al grito de alabanza a su profeta. Sunitas y Chiitas al degüello, quemando las mezquitas del otro y violando a sus mujeres. No solo mezquitas y coranes, también iglesias cristianas y sinagogas.
Reaccionó acaso Hiram Guadalupe ante las matanzas en Siria, en Iraq, en Libia, en Kurdistán, en Afganistán, violación de niñas por Boko Haram, entre otras tragedias? O reacciona ante esta porque el estado de Israel es el que está envuelto?
La situación entre los llamados palestinos y el pueblo hebreo, se lo explicaré al autor de la columna en arroz y habichuelas: usted tiene un vecino que por los últimos diez años le tira piedras a su casa, rompe cristales y aterroriza a su familia. Usted, que es un tipo que defiende a los suyos, le pide calma y que los deje tranquilos. Como su vecino sigue tirando piedras, su mujer llora y los niños lloran de miedo y se esconden en los rincones de la casa, usted va y enfrenta al vecino incordio, quien lo recibe con más piedras. Usted pierde la paciencia y le tira su mejor gancho de izquierda, que lamentablemente no le llega a él, sino a Ahmed, su hijo pequeño al que sujeta como escudo. El gancho le llega inevitablemente al niño, y usted ante los foros legales, es acusado de violencia infantil…
Hamas, grupo terrorista es el vecino de Israel, ¿ve usted…?
Israel ofreció un alto al fuego, y lo rechazaron. Habiendo escudos humanos disponibles, ¿por qué parar…?
No le perdono al autor de la columna que banalice el Holocausto, tratando de ecualizar ese magnicidio con el conflicto de Gaza. Y no se lo permito, en recuerdo a toda mi familia que cayó en cenizas en la Alemania nazi. ¿O es que esa tragedia tampoco existió?
Metro publica esta columna en reacción a la columna publicada la semana pasada en este mismo espacio por nuestro columnista fijo Hiram Guadalupe.


