Aquí no se permiten perros

Por Betsy Rivera @VidadePerroPR

20 jul 2014, 12:00 am 3 min de lectura
Aquí no se permiten perros

Todos los sábados en la mañana, llevo a mi mascota al Parque Apolo de Guaynabo. El gazebo de ese parque es el punto de encuentro para personas con perros de terapia y perros de servicio de la organización sin fines de lucro, Dedicated Animal Serving Humans Always DASHA  www.prservicedogs.org
 
Durante una hora, nuestros perros toman clases de obediencia y socializan, una parte importante de su entrenamiento como perros de terapia cuya certificación les permite visitar hospitales y centros de envejecientes. A los perros de servicio, que asisten a personas con diversas condiciones de salud, discapacidad física o mental, los certifica para acompañar y asistir a sus humanos en todo momento y acceder a todo lugar, sin restricciones de ninguna clase.   
 
El Parque Apolo es un lugar muy bonito, limpio, con áreas verdes, veredas para caminar y gimnasio al aire libre. Mientras estamos en el gazebo, personas de todas las edades hacen ejercicios, caminan o simplemente se sientan a conversar. Muchos observan nuestra clase y traen a sus niños a interactuar con nuestros perros.
 
Ayer sábado nos encontramos con un letrero cuya primera prohibición es que no se admiten perros en el parque. ¿Qué llevó al Departamento de Recreación y Deportes del Municipio de Guaynabo a colocar ese letrero? No es difícil concluir que alguien se quejó de algún ser irresponsable y cochino que pasea sus perros en el parque y no recoge sus desperdicios. Y como suele suceder, pagamos justos por pecadores.
 
Guaynabo tiene más veterinarios por milla cuadrada que cualquier otra ciudad, es la sede del albergue del Humane Society, posee múltiples tiendas de productos y servicios para mascotas. No es la ciudad más progresista en cuanto a derechos de los animales pero es mejor que muchos otros lugares en Puerto Rico.
 
En días recientes fui al Super Max de Guaynabo, allí llegó un hombre con su perro de servicio. Realizó sus compras y nadie lo molestó ni interfirió con visita. Felicité a la gerencia del supermercado. Evidentemente conocen la Ley ADA y los derechos que cobijan a las personas con perros de servicio. Sentí alegría, pues lo vi como un adelanto positivo en esa lucha que llevan las personas que diariamente son discriminadas y expulsadas de lugares como hospitales, centros comerciales, tiendas, restaurantes porque los patronos y empleados de esos lugares desconocen la ley. Creo que quienes tomaron la determinación de colocar el letrero en el parque no se asesoraron antes de colocarlo allí.
 
Recientemente publiqué en este blog Puerto Rico no es “pet friendly”. http://www.metro.pr/blogs/puerto-rico-no-es-pet-friendly/pGXnfv!TyDb3RQtf6SYY/  Contrario a otras ciudades del Mundo, aquí no se permiten mascotas en ningún parque público.
El blog generó mucho debate entre los amantes de los perros y los que se quejan de los dueños irresponsables.
 
No se puede condenar el maltrato animal, el abandono de los perros y gatos en las calles, si no evolucionamos y comenzamos a actuar para lograr una mejor convivencia con nuestras mascotas. Hay que promover más campañas de esterilización y educar sobre la responsabilidad que conlleva tener una mascota.
 
La solución no está únicamente en prohibir la conducta indeseable, es educar y fijar responsabilidad en los que no respeten las reglas. Si no hay consecuencias, pasará como seguramente ocurrirá este fin de semana, miles abarrotaran las playas, dejarán toneladas de basura esperando que otro la recoja. A esos humanos como han hecho con nuestros perros, ¿les prohibirán la entrada a la playa en su próxima visita?