Opinión: Sube el telón del estatus

Por Rafael Lenín López @LeninPR

17 jul 2014, 12:00 am 3 min de lectura

No es casualidad que el Gobernador anunciara ayer la activación de un proceso local para “resolver” el más que centenario issue del estatus político de Puerto Rico.

Con la convención de su partido este fin de semana, el presidente del PPD necesitaba urgentemente un tema que levantara las pasiones en su colectividad bajando el tono de la discusión por la crisis fiscal, sus decisiones y el arresto del alcalde de Río Grande.

La semana pasada, el ex presidente del PPD, Héctor Ferrer, no descartó aspirar a un puesto electivo de alto nivel tras llamar descertada la política económica de la presente administración. Considera Ferrer que las decisiones del Gobernador ante la crisis fiscal, desacelerarán la económía.

Con esa espinosa crítica –obviamente cargada por el resultado de una vieja y mala relación– y un arresto por corrupción en su liderato, el Gobernador decidió recurrir a la trillada estrategia política de dar un “spin” a la discusión pública agarrando el tema del estatus. Sin embargo, si esa es la estrategia, escogió el peor de los temas para el PPD. Históricamente, en la Pava , su sector más conservador –actualmente en el poder–, le ha huido a ese issue como el diablo a la cruz.

No creo que este anuncio apagará el fuego popular este fin de semana. Al contrario, lo complicará. Una señal de ello es que, la decisión de la Junta de Gobierno del PPD que dio paso al pronunciamiento de ayer del Gobernador, no fue unánime y se dio en medio de una fuerte discusión entre los más prominentes representantes de los dos bandos ideológicos de la colectividad.
Además, con esta decisión, amparada en la activación de un proceso federal por parte del presidente

Obama, el PPD deja atrás la posibilidad de impulsar en este cuatrienio una Asamblea Constitucional de Estatus. Así, la derecha de la colectividad ha encontrado una salida a un mecanismo que para ellos resulta complejo. Esta no es una buena noticia para los soberanistas del PPD.

Esa ala izquierda de la Pava ahora tendrá que apostar por mover fuerzas dentro de la Junta de Gobierno del PPD para que la definición del nuevo ELA se acomode a su ideología, aunque ya García Padilla le recordó que es minoría en ese organismo. El otro escenario que tendrán lo soberanistas para pulsear será Washington, cuando las opciones de estatus que se propongan para la papeleta tengan que ser aprobadas por el Departamento de Justicia de EE. UU., como dispone el plan federal.

Si miramos el calendario real para todo este proceso y, no habiendo una fecha propuesta para el plebiscito o un plazo a la Junta de Gobierno del PPD para definir el nuevo ELA, toda esta discusión nos llevará al 2015, año preelectoral, o al 2016. Para entonces, el PNP con seguridad planteará, como lo hizo el PPD en el 2012, que se utiliza el tema del estatus con propósito electoreros.

Después de cuatro plebiscitos y un debate casi permanente, se asoma una quinta consulta, sobre un tema que sí incide sobre nuestro desarrollo económico, pero con una discusión que ha comenzado con lagunas y por las razones equivocadas.