Opinión: De política exterior y fútbol

Por Rafael Lenín López @LeninPR

10 jul 2014, 12:00 am 2 min de lectura

La inauguración en Bogotá de una oficina comercial de Puerto Rico ha desatado toda una gran controversia sobre la pertinencia o no de ese gasto público en momentos de estrechez económica. La nueva representación de nuestro país en Colombia costará $185,000 al año, y el Gobierno no descarta abrir otras, teniendo la mira puesta en Perú como próxima parada.

Lo cierto es que ambos países experimentan un gran desarrollo y resulta legítimo el que, desde nuestra realidad, busquemos penetrar en economías emergentes. El secretario de Estado, David Bernier, ha dicho que las nuevas oficinas servirán para que comerciantes de aquí y allá se conecten con ambos gobiernos para poder ampliar sus empresas y que eso redunde en el desarrollo económico del país, mediante la permanencia y creación de empleos.

A mi juicio, en medio de una crisis fiscal, el producto de estos esfuerzos tendrán que medirse con una mayor rigurosidad. El país no está para abrir oficinas en el exterior y enviar “embajadores” a vivir a cuenta del ya maltrecho bolsillo boricua a ver qué pasa. Los resultados tienen que ser concretos y con una rapidez razonable que justifiquen sus permanencias.

Tampoco el Gobierno puede evadir el tema del poder político cuando pretende establecer una “política exterior”. La apertura de oficinas de Puerto Rico en el exterior tiene que venir acompañada de un tratamiento frontal al tema de la ausencia de poder político de nuestro país para comerciar con el mundo. La teoría de que hasta estados norteamericanos hacen lo mismo que Puerto Rico no atiende satisfactoriamente este debate. Puerto Rico tiene otras circunstancias sociopolíticas que las que tiene Georgia, ejemplo que se ha utilizado con frecuencia en las pasadas horas.

Esa atención a las posibilidades de Puerto Rico de participar de lleno en el comercio mundial elevaría la discusión sobre el potencial de estas oficinas y de seguro nos llevaría a discutir transacciones mayores. Pero para ello tiene que haber voluntad y, sobre el tema del estatus, el partido en el poder nunca la ha tenido. Tampoco lo ha tenido el otro partido cuando está en el poder, salvo algunos momentos en la historia.

Mucha atención al trabajo de estas oficinas. No nos olvidemos de que existen, como se nos irá después de este próximo domingo, la súbita y casi inexplicable fiebre por el fútbol.

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