Opinión: Altas y bajas en el mes de orgullo gay

Por Rafael Morales @RafaelMoralesPR

1 jul 2014, 12:00 am 2 min de lectura

“La comunidad LGBTT en la isla no logra presentar un verdadero frente común a favor de la igualdad y, frecuentemente, cae en dimes y diretes”.

Durante semanas recientes la comunidad LGBTT ha vivido momentos importantes, momentos intensos y momentos que merecen una reflexión sobre a dónde nos dirigimos y las herramientas para acercar más la igualdad plena.

En Estados Unidos continuaron produciéndose decisiones judiciales a favor del matrimonio igualitario.  Durante el mes de junio, jueces federales en Indiana y Wisconsin declaron inconstitucionales leyes estatales que prohibían el matrimonio entre personas del mismo sexo. En 12 de los 31 estados donde el matrimonio gay es ilegal, se han producido decisiones a favor de la igualdad.

Pero a las victorias judiciales recientes se sumó una aún más importante. También la semana pasada, un tribunal de apelaciones —el 10mo circuito— determinó por primera vez que las parejas homosexuales tienen el derecho constitucional a casarse.

La ola de decisiones favorables a quienes combaten el discrimen parece no tener fin.

En la isla, la batalla se intensifica. El Tribunal federal para el distrito de Puerto Rico tiene ante sí la demanda de una pareja de mujeres que contrajo matrimonio en Massachusetts y exige que este sea reconocido por el Estado Libre Asociado. La semana pasada, otras cuatro parejas del mismo sexo se unieron a la demanda, respaldados por la organización de derechos civiles Lambda Legal.  De esta forma, la demanda radicada por Ada Mercedes Conde Vidal e Ivonne Álvarez Vélez adquirió mayor peso y visibilidad.

Pero mientras estos históricos casos legales siguen su curso, la comunidad LGBTT en la isla no logra presentar un verdadero frente común a favor de la igualdad y, frecuentemente, cae en dimes y diretes.

Ataques personales entre miembros de la comunidad fueron la orden mientras se celebraba el Mes de Orgullo Gay. Alegaciones de homofobia contra un establecimiento desataron una guerra en las redes sociales que incluyó todo tipo de imputaciones. Me llamó la atención el uso de expresiones ofensivas entre líderes de la comunidad LGBTT, defensores de los derechos humanos que comparten el deseo de un Puerto Rico inclusivo y libre de prejuicios.

Nos encontramos en un momento histórico en la lucha contra del discrimen y a favor de la igualdad. Las diferencias personales no pueden convertirse en obstáculos para lograr esas metas. Solo un ambiente de cooperación y respeto, donde los protagonismos y antagonismos queden a un lado, permitirá que nuestra comunidad tenga una mejor organización y su mensaje llegue de forma más eficaz.