Opinión: Lisa M, las macanas y una quiebra tropical: Gracias Dios por esta semana

Por karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

28 jun 2014, 12:00 am 5 min de lectura

Las noticias esta semana fueron un popurrí, por no decir una barbaridad. Uno de mis lectores lo describió como una “semana bipolar”, yo lo describo como “un mierdero nacional” (no estoy segura si puedo publicar la palabra “mierdero”… si les molesta, pues, les mando abrazos de disculpas).

Entonces, (y además de que estoy compitiendo con la Copa Mundial de la FIFA para que me lean) la inconsistencia de noticias de esta semana me hizo sentir que no tenía un tema para hoy. Es por eso que, para encontrar un tema, recurrí a mis bebeces (esos lectores que a veces me tiran piedras, pero a veces me tiran besitos). Al igual que yo, no pudieron escoger uno, pero sí hubo algunas constantes. Así que hoy voy a hacer algo diferente; hoy se comentan tres de los temas que ustedes recomendaron a través de las redes sociales.

1. Un aplauso para los reyes de la pauta:
Oficialmente vimos el video en el que la gran artista Lisa M y la prócer (famosa por nada) Margarita Bernardo se dieron un “beso de piquito”. Mis niñas, a ustedes lo que les faltó fue quitarse la ropita.

En honor a la verdad, y conociendo el bagaje de ellas dos, no me impresionó lo sucedido. Es más, esperaba más de ese video; el de las nenas de la UPR de Bayamón estaba mejor. Sin embargo, lo que sí me dio dolor de barriga fue que, sin estar seguro de lo que sucedió, Pedro Julio Serrano (la única persona omnipresente que conozco) asumiera que a Lisa M la botaron del restaurante por homofobia; cuando la botaron por fresca.

Hace un tiempo, cuando supe por primera vez de las aventuras de Pedro Julio, hasta cierto punto, respeté su labor por la comunidad LGBTT. Pero siempre tuve claro que no representa la opinión de todos dentro de esa comunidad (cosa que él no entiende). Esta semana confirmó mi teoría de que está apoyando cualquier causa que le de exposición. No es la primera vez que busca convocar a la comunidad completa sin estar informado del todo. Buscó la misma pauta que buscó Lisa M. Quedó igual de mal que Lisa M.

2. Aunque tu macana sea más larga, no puedes ver mi celular
Esta semana la Corte Suprema falló que la policía no puede revisar los celulares de las personas que arresta sin tener una orden de allanamiento. Mientras tanto, la Policía de Puerto Rico celebró haber recibido macanas más largas. Una cuestión de prioridades.

¿Usted quiere ser estado y esas cosas? Pues esto es lo que pasa, decisiones como qué un policía puede revisar o no, están en manos extranjeras. Lo que diga la Corte Suprema de Estados Unidos aplica a esta joya caribeña, nos guste o no. Por ahí dicen que cada vez que se toman decisiones en las que no tenemos ni voz ni voto, Pedro Rosselló baila de felicidad y grita: “que viva la estadidad”.

Asimismo, aunque no tengo nada que esconder, no me gustaría que un policía me pidiera el celular porque piense que soy sospechosa de algo. En mi teléfono no hay ni fresquerías (no soy una persona tan divertida), pero si un oficial me presiona a entregarle mi celular y con lo dramática que soy existe la posibilidad de que restralle el teléfono contra el piso, para que se rompa en cantos, y luego salga corriendo del susto.

Dicho eso, pienso que la medida está bien porque, además de cuidar un poco nuestra privacidad, evitaría que los policías abusen (más) de su poder (y más ahora que tienen las macanas más largas que nunca).

3. Una quiebra como la cocina de mi abuela, criolla
La palabra “quiebra” a mí me da un montón de estrés, me hace pensar que es el fin y que voy a ser pobre para siempre. Pero si le añadimos la palabra “criolla”, por alguna razón, me da pavera y la situación pierde todo tipo de seriedad.

Según publicó este rotativo, “la Ley para el Cumplimiento con las Deudas y para la Recuperación de las Corporaciones Públicas garantizará a las corporaciones públicas, que tengan problemas económicos, cumplir con sus deudas y continuar ofreciendo sus servicios”. Eso suena hermoso. Eso es tan mentira como que el gobernador juega baloncesto a menudo con la gente de La Perla.

No voy a entrar en politiquerías, ni voy a cuestionar qué pasa con todas esas personas que tienen corporaciones privadas y que también sufren a causa de nuestra hermosa economía. La verdad es que, como la mayoría de los ciudadanos, yo necesito que alguien se siente a explicarme este proyecto como si tuviera 4 años.

Pero, y pensando yo acá, en este momento histórico en que el país no tiene dinero para nada y lo único que no se ha degradado han sido nuestras ganas de beber sin chavos, ¿usted de verdad se cree que van a encontrar la manera de ayudar a las corporaciones a pagar sus deudas para que sigan funcionando? Por Dios, esto es Puerto Rico, no es el Edén; las cosas no son así de fáciles. No hay dinero.

Finalmente, pegunto: ¿Debo creer que todos los integrantes de los cuerpos legislativos leyeron las 294 páginas del proyecto? Yo apuesto a que no. Para ambos cuerpos legislativos aprobaron el proyecto para quedar bien pero, al fin y al cabo, se va a quedar ahí, en la aprobación. El proyecto se va a quedar en la intención, y de buenas intenciones está lleno el infierno.