Opinión: Una toga gay: ¿cuál es el problema?
En el Tribunal Supremo de Puerto Rico hay una toga gay. ¿Cuál es el problema con ello? A la distinguida abogada y ahora recién confirmada jueza asociada Maite Oronoz Rodríguez la miran con un filtro, es decir, como si fuera una especie rara. ¿De cuándo acá la inteligencia y los criterios para ocupar una plaza de trabajo se miden basados en la orientación sexual?
El día que el gobernador Alejandro García Padilla anunció su nominación al más alto foro judicial de Puerto Rico, los comentarios homofóbicos de aquellos que no creen en la diversidad plasmaban en tinta una discriminación pasmosa. Comentarios como que el nombramiento de Oronoz Rodríguez alteraba los valores del pueblo puertorriqueño ponen de manifiesto la intolerancia colectiva ante la expresión sexual. Dedicarse a discutir la persona y no las ideas es ignorancia cerebral. Además, grupos fundamentalistas se centraron en buscar esa fotografía periodística que evidenciara el lenguaje corporal amoroso entre la nominada y su pareja para estipular la llamada vida pecaminosa. Muchas de las imágenes que reseñaron la noticia parecían insinuar que el momento más relevante del evento de nominación había sido el abrazo de felicitación tras el nombramiento entre Oronoz y su pareja Gina Méndez Miró. Esa imagen a la cual todos se referían y que reflejaba una expresión natural de orgullo generó todo tipo de especulaciones e insultos. Sencillamente se trataba de un retrato memorable de la realidad, pero se prefirió el ajusticiamiento de la nominada por sincerarse al mundo.
Semanas han transcurrido y aún permea en la palestra pública esa imagen que provoca el chismorreo obviando la capacidad de Oronoz Rodríguez para adjudicar controversias. En este caso, la imagen de la pareja propició ese cultivo inadecuado de mancillar a la persona cuando la foto debería evaluarse como una herramienta de visibilidad. Hago referencia a ese episodio de intolerancia porque esa imagen fotográfica me hace recordar cómo la comunidad gay ha utilizado históricamente la fotografia de parejas del mismo sexo expresando su amor para combatir la discriminación y comunicarle al mundo los alcances de su sexualidad. Ejemplo del activismo visual ha sido el movimiento norteamericano desarrollado por el político y líder comunitario Harvey Milk en San Francisco, California, para la década del 70. Milk se convirtió en el primer hombre abiertamente homosexual en ser elegido para un cargo público en Estados Unidos. Para la comunidad lésbica, gay, transgénero, bisexual e intersexual, Milk es un mártir porque entregó su vida en el desafío a la fuerza política conservadora y logró enseñarle al mundo que los homosexuales son tan capaces como los heterosexuales. A partir del día de su asesinato en 1978, su casa, que era una tienda de equipo fotográfico ubicada en la calle Castro de San Francisco, se convirtió en un centro de defensa de los derechos humanos. Los seguidores de la política de Milk se han ocupado de continuar denunciando cada intento de discriminación por preferencia sexual.
Actualmente en Sudáfrica existe otro movimiento que utiliza el arte visual de la fotografía para enseñarle al mundo las diversidades sexuales. El poder de la fotografía como fuerza inspiradora en la lucha contra la discriminación queda claramente de manifiesto en Sudáfrica. Debido a una alta tasa de discrimen, violaciones y asesinatos a la comunidad gay, este pueblo decidió hacer un alto y estipular en la Constitución que no se puede discriminar por razón de orientación sexual. En ese lugar del mundo la comunidad gay ha logrado más derechos en la adopción, en asistencia médica, en asuntos migratorios, herencia y el reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo. Como es evidente esas reformas sociales no han acabado con la discriminación sexual en Sudáfrica, pero sí han ayudado a educar y a brindarle la importancia del precepto de la igualdad social intentando evitar los prejuicios, la homofobia, la xenofobia, la pobreza, la violencia de género y la deserción escolar.
Sin duda, a la comunidad gay le queda mucho trabajo por hacer para darse a respetar, sobre todo en nuestra isla. Los medios de comunicación, como parte esencial de esa visibilización, deben ser parte activa de ese arduo camino para lograr que, indistintamente de la orientación sexual, todos los seres humanos sean acogidos en igualdad.


