Opinión: Respondan

Por Rafael Lenín López @LeninPR

19 jun 2014, 12:00 am 3 min de lectura

Ayer el crédito de la Autoridad de Energía Eléctrica volvió a ser degradado como si se tratara de un gran talud que avanza y no se detiene contra esa corporación pública. El lunes, los sindicatos de la AEE y la AAA aprobaron votos de huelga en sus asambleas y, luego, marcharon hasta el principal centro comercial del país declarándoles la guerra a los ricos.

Todo estos eventos han surgido en medio de la discusión y firma de la ley que permite recortes por $1,357 millones en el Gobierno a partir del 1ro de julio, principalmente mediante la congelación de beneficios económicos negociados con los empleados en las agencias y corporaciones públicas.
En todo este debate y con la discusión que se eleva cada vez más, debemos hacer una pausa para que las partes contesten preguntas que no se han atendido con la precisión que se amerita.

Al Gobierno, ¿por qué antes de presentar una propuesta de este impacto no se agotaron todos los esfuerzos para que se diera un diálogo? ¿Por qué esperaron que la medida llegara al Senado para convocar con seriedad a los sindicatos de las corporaciones públicas a la mesa de negociación? ¿Han hecho todos los recortes de grasa que amerita esta crisis fiscal? ¿Han recortado contratos de publicidad, relaciones públicas, cabilderos y bufetes externos antes de tocar a los trabajadores? ¿Por qué se aumenta el presupuesto de la Oficina del Gobernador en momentos de una crisis fiscal? ¿Por qué, a 12 días de vencer el año fiscal, el equipo fiscal de las Ramas Ejecutiva y Legislativa no hablan con detalle sobre la brecha entre recaudos e ingresos proyectados?  ¿Por qué aparenta haber tanta improvisación en el cuadre del presupuesto que está a punto de expirar? ¿Han revaluado la existencia de oficinas que lo único que hacen es mantener el batatal político?  ¿Por qué no acceder a la petición de los sindicatos para que se le restituyan los beneficios a los trabajadores una vez culmine el periodo especial, independientemente del análisis fiscal que anualmente se haga en cada corporación pública? 
A los sindicatos, ¿qué están dispuestos a ceder? ¿Aceptan que hay beneficios negociados que no se atemperan a los tiempos de crisis? ¿Es prudente polarizar al país aún más con un discurso de ricos vs. pobres? ¿Sienten que tienen al pueblo de su lado y que han sido eficaces educándolo sobre sus preocupaciones?  ¿Procede un llamado a la ciudadanía a boicotear el pago de la luz y el agua, redundando esto en una crisis mayor en las corporaciones públicas para las cuales trabajan?
Estas son algunas interrogantes, hechas en el pasado, pero que deben provocar un debate mas sosegado. Estipulado está que tuvimos administraciones de Gobierno que fueron irresponsables negociando convenios con la meta de tener una clase trabajadora no necesariamente con mejores condiciones, sino dispuesta a prestarles el voto cada cuatro años.

Así que cuál es el impedimento de que ocurra ya un diálogo franco y serio entre ambas partes, sin las cartas que lleva cada cual debajo de la manga, pendiente de la conferencia de prensa posterior.
Respondan con acciones.
 

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