Opinión: Lisa M y el beso de la discordia
Lisa M denunció el pasado fin de semana haber sido expulsada de un restaurante en el Condado por supuestamente besar a otra mujer.
Un portavoz del establecimiento confirmó que la exrapera y dj fue sacada por comportarse de una forma ofensiva en el restaurante “familiar”.
Las denuncias de homofobia retumbaron en las redes sociales y los llamados a boicotear el negocio se multiplicaron.
Este incidente y sus repercusiones hay que analizarlos con detenimiento. Según el restaurante, Lisa M y su acompañante no se dieron un simple beso. Alegan que se grajearon allí delante de todo el mundo y que a pesar de ser advertidas, continuaron con su intensa demostración de afecto.
En su denuncia, Lisa M aseguró que lo que motivó la situación fue la homofobia de los encargados del lugar “por darme un beso con una mujer”.
Llama la atención que en expresiones publicadas por medios noticiosos, el portavoz del establecimiento sostuvo que la conducta que se le atribuye a las dos mujeres no se le permite tampoco a parejas straight.
Claro, que un simple beso “tocadito” entre dos mujeres –o dos hombres- podría ser para algunos tan escandaloso e inapropiado como el más caliente grajeo entre una pareja heterosexual. Por eso hay que tomar con pinzas las alegaciones contra las dos féminas.
De la misma manera, no tengo todos los elementos de juicio para concluir que la expulsi ó n de Lisa M y la otra mujer se debió a pura homofobia. Quisiera saber cuántas parejas hombre-mujer han sido expulsadas de ese negocio por incurrir en una conducta “antifamiliar”.
En un episodio reciente del programa de ABC News, “What Would You Do?”, se escenificó una situación en la que una pareja gay demostraba su afecto en un restaurante, y una actriz, haciéndose pasar por una clienta, criticaba y hostigaba a la pareja y reclamaba que fueran expulsados.
El experimento arrojó que mientras algunos comensales reales se unían al ataque de odio, otros salían en defensa de la pareja y su derecho a expresar su amor como los demás.
Está claro que a nadie le agrada particularmente que a su lado haya una pareja “dando show”. Pero eso no puede ser excusa para fomentar el discrimen. Resultaría muy triste que un establecimiento negara sus servicios a una pareja del mismo sexo por simplemente tomarse de la mano o darse un beso.
Reservarse el derecho de admisión no puede ser un cheque en blanco para discriminar como venga en gana.
Recientemente, comenté es este espacio que para muchos miembros de la comunidad gay, expresar afecto en público es difícil e incluso imposible. Hay que ser valiente. Y es inaceptable que quienes dan esos importantes primeros pasos sean rechazados.
La comunidad LGBTT ha logrado enorme s avance s en la lucha por la igualdad . N o podemos dar marcha atrás. Tenemos que denunciar todo atentado contra nuestros derechos ciudadanos y nuestra dignidad como seres humanos.
Segmento del programa “What would you do?’:


