Productividad: Desafío de Latinoamérica

Por Johan Öberg

2 jun 2014, 12:00 am 2 min de lectura

En la última década, muchos de los países latinoamericanos se han beneficiado del auge en los precios de los productos, impulsados a su vez por el rápido crecimiento de importantes naciones como India y, sobre todo, China. Sin embargo, los precios de la mayoría de las mercancías básicas han caído y, como consecuencia, las economías en América Latina se enfrentan al riesgo de caer en un nuevo patrón de crecimiento muy mediocre.

Durante el periodo 2004-2011, el producto interno bruto (PIB) combinado de la región creció en promedio un 4.3 % anual. El año pasado hubo una caída del 2.6 % en el crecimiento, y las posibilidades de una aceleración este año son escasas. Con el fin de construir un sólido crecimiento a largo plazo, América Latina necesitará ocuparse mejor de uno de sus tradicionales talones de Aquiles: la productividad.

La productividad es una medida que señala cuán eficiente es la producción (en un país o una empresa). La pregunta clave es cuánto del ingreso se necesita para crear cierta producción. A pesar de que la productividad en la mayoría de los países latinos ha aumentado, todavía no están cerca de alcanzar un nivel satisfactorio.

La razón del déficit de la región tiene muchas explicaciones. Una de las más significativas es la magnitud de la economía informal. En promedio, más del 50 % de los trabajadores en América Latina y el Caribe pagan “bajo la mesa”. En algunos países la tasa es más alta (80 %).

Además, la relativamente pobre infraestructura a menudo causa cuellos de botella, frenando así la eficiencia de la economía.

Otros obstáculos que frenan un impulso (que es muy necesario en la productividad) es la relativa falta de competencia e innovación en las diferentes empresas. Y aunque la educación en los países latinoamericanos ha mejorado sustancialmente, los estudios sugieren que los niños todavía no aprenden lo suficiente en la escuela.

Obviamente no hay una solución rápida a estos problemas. En México, que no es un país tan dependiente del mercado de los productos básicos como las naciones de América del Sur, se encontró que hoy en día los trabajadores son menos eficientes que hace tres décadas, según un reciente estudio hecho por el grupo de consultoría McKinsey. La investigación señala que la razón está estrechamente vinculada a la gran economía informal. La productividad se incrementó en las grandes empresas “formales”, mientras que en las pequeñas empresas, muchas de las cuales son “informales”,  la productividad cayó. El trabajador promedio de las pequeñas empresas mexicanas solo alcanzó el 9 % de la productividad, comparado con los trabajadores de las grandes empresas.

Los cambios llevarán tiempo, pero las reformas son necesarias si América Latina quiere quedarse en el camino del alto crecimiento.