El pasaje de ida es el sufrimiento de las mascotas

Por Betsy Rivera @VidadePerroPR

1 jun 2014, 12:00 am 2 min de lectura

El pasaje de ida de los que emigran ha sido la desgracia de muchas mascotas en su mayoría, perros que no pueden acompañar a sus dueños en sus planes de una nueva vida fuera de Puerto Rico.
 
A diario, veo mensajes con fotos en Facebook de personas solicitando adopción para sus mascotas porque se van de la Isla. “Me voy para Estados Unidos y no puedo llevarme a mi perro. Necesito darlo en adopción” leen los mensajes con una foto del perro.
 
Muy pocos de estos perros encuentran un hogar y terminan en los refugios o peor en la calle expuestos a maltrato, el hambre y la muerte.
 
Es lamentable, pero algunos que emigran se mudan a lugares donde no permiten mascotas o tenerlas tiene un costo que resulta ser un lujo para alguien que va a comenzar desde cero. Hay lugares que exigen cuota de mantenimiento por tener al can, entre otros requisitos.
 
También viajar con un perro, tiene el costo de la certificación del veterinario, las vacunas y el pasaje que puede costar lo mismo que el de una persona. Por eso, sería injusto generalizar y afirmar que los que dejan a sus mascotas en Puerto Rico son malas personas.
 
Sin embargo, hay que deplorar la conducta de muchos que como buenos puertorriqueños dejan todo para último momento y pretenden encontrar adopción uno o dos días antes de partir. Si no encuentran adopción o familiar que se haga cargo, abandonan el perro y lo dejan en la calle.
 
Otras personas inescrupulosas se aprovechan de la labor encomiable y el corazón noble de los rescatistas de animales y abandonan sus mascotas en la calle porque “alguien los va a recoger”.
 
Cuando tienes un perro en el hogar, ese animal crea un vínculo con sus humanos. El perro es parte de la familia y aunque algunas personas crean que los animales no tienen sentimientos, sufren la partida de los seres con los que han compartido toda su vida.
 
Comprendo que estar desempleado, es triste, estresante, agobiante y entre todas las cosas que ocupan tu mente, quizás el perro no es tu prioridad.
 
Cuando encuentres un nuevo empleo o estés comenzando los trámites para mudarte, toma un tiempo para pensar qué vas a hacer con tu mascota.
 
Por todos los momentos de alegría y amor incondicional que tú o tus niños recibieron de él o ella, toma de tu tiempo y búscale un hogar donde lo cuiden y le den tanto o más amor del que le diste.
 
Después de todo, tu perro no pidió que lo llevaras a tu hogar y lo hicieras parte de tu vida. Lo ideal es que estén juntos dondequiera que vayas, pero si tus circunstancias económicas no lo permiten, por favor, la búsqueda de su nuevo hogar no la dejes para último minuto.