Opinión: AEE: el junte preocupante
El lunes moderé con mucho orgullo y responsabilidad, junto a las compañeras Ivonne Solla y Cyd Marie Fleming, un programa especial que implicó un junte sin precedentes de los departamentos de noticias de los tres principales canales comerciales de nuestra televisión.
Lo que se divulgó en el especial “¿Por qué pagamos tanto?” no tenía otro propósito más allá de proveerle herramientas adicionales a la ciudadanía en medio de un debate tan importante y pertinente sobre la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).
En medio de la preparación del especial, y ya en medio de los ensayos técnicos finales, mucho comenzó a decirse sobre agendas ulteriores del trabajo que se estaba realizando. Se comenzó a prejuzgar una labor, por la única razón de que tres empresas habían unido esfuerzos para exponer un tema que ya se discute con intensidad en el país. La realidad es que, al final, lo que debemos ver es que los tres canales decidieron ceder al clamor general que con frecuencia se escucha para que haya unión en la discusión de los problemas. En vez de dar un espacio a ello, al menos, se lanzaron ataques.
¿No estamos clamando diariamente que nos unamos todos en el debate y solución de ideas? Eso fue lo que se hizo el lunes.
Sin conocer el detalle de la genésis de este esfuerzo, más alla de ser testigo del entusiasmo del Presidente de WapaTV, Joe Ramos y del director de Noticentro, Kike Cruz, para participar de la búsqueda de opciones ante los problemas del país, debo asegurar que el trabajo se hizo sin una imposición en su contenido.
El problema de la Autoridad de Energía Eléctrica es serio y complejo. Tan preocupante es que un suceso que reseñamos al comienzo del especial televisivo, expone la situación con una espantosa claridad.
Todos vimos a petroleros y funcionarios de alto nivel de la AEE celebrando la terminación de una fructífera relación, como el que celebra 20 años de un matrimonio exitoso. En televisión nacional, vimos a William Clark, quien fungiera por más de 20 años como director de la División de Combustible de la AEE y a Karen Meléndez, una de las gerentes de compras de la corporación pública defendiendo el junte que se convocaba por la jubilación del primero. Las expresiones de estos empleados públicos al ser confrontados durante el festín, denotó una espantosa enajenación con los mejores intereses del servicio público.
Para Meléndez no hay nada malo en que, quienes se han beneficiado de sus decisiones, en una de las más importantes oficinas de la AEE, por miles de millones de dólares en fondos públicos, le organizaran una fiesta. Claramente, aquí la relación entre el empleado público y el suplidor privado es tal, que no hay una barrera entre lo correcto y lo imprudente. Ahora, ¿Qué derrumbó esa barrera? ¿La Corrupción o los años de una relación exageradamente íntima entre la AEE y los petroleros? Este incidente, lejos de ser trivial o una distracción, dramatiza el problema.
Ese es el junte que nos debe preocupar y ahí debe estar el ojo público. Estamos hablando de contratos por millones largos que deben ser tratado con el más alto nivel de profesionalismo lejos de la bebelata en un restaurante del Condado. Si ocurre ese exorcismo en la AEE, podría darse paso a la discusión interna de otros tantos problemas: la energía renovable, el hurto, los costos operacionales, etc.
Ayer hablé con Juan Alicea, director ejecutivo de la Autoridad. Sus primeras expresiones fueron en reacción al especial. Me dijo que el programa de televisión fue “un junte pa darnos palos” y que siente que la Autoridad “está acorralada”. Caminando por los pasillos, los empleados se quejaron de que no podían salir a la calle porque la opinión pública está en su contra.
Esta semana, la opinión pública descubrió, por el impacto del trabajo investigativo realizado, los problemas que esporádicamente se han planteado. La ciudadanía entendió la complejidad de la situación y sí, quizás 40 años tarde, se reclama una acción responsable y rápida.
Lejos de cuestionar el junte mediático, cuestionemos el junte que sí debe preocuparnos y que cuesta a todos.


