Opinión: ¿Te atreves a desnudarte?
Antes de que comience a leer, por favor, contésteme la pregunta… ¿Se atrevería usted a desnudarse en público?
El performance de los desnudos que realizaron tres jóvenes en la Plaza de Armas del Viejo San Juan en estos días destapó nuevamente la fragilidad de nuestro pensamiento insularista. Con una mente tan estrecha era previsible la censura, todo tipo de insultos, señalamientos moralistas y lo que era más pronosticable: el arresto de los llamados artistas.
Le pregunto por qué se les hace a las autoridades más fácil arrestar a ese grupo de jóvenes desnudos que poner bajo llave a los lobos vestidos de oveja que todos los días abusan de niños o asesinan. Además, llama la atención cómo algunos periodistas censuraron subliminalmente con sus preguntas y escritos el acto sencillamente porque, en este caso, sus entrevistados estaban sin ropa. Es muy preocupante la cantidad de personas que vieron en ese acto la obscenidad del nudismo versus la indecencia y la lujuría que ocasionan las desigualdades sociales, la violencia contra la mujer y el hombre, el maltrato infantil, la pobreza, la corrupción política y los crímenes. Cada una de esas injusticias están vestidas y tienen nombre y apellido. Quizá es más simple ponerle esposas a la desnudez.
Esa acción contrasta grandemente con el pensamiento construido alrededor del cuerpo humano en países de avanzada donde la figura humana es arte y no pornografía. Lamentablemente, muchos con solo mirarse sienten bochorno y no ven en su cuerpo el reflejo y el respeto de la grandeza inexplicable de la naturaleza. Los tres jóvenes que se desnudaron explicaron que su acto era parte de un proyecto investigativo de la maestría en Gestión Cultural de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Los que arrestaron no saben que ese proceder para cumplir una norma legal de nuestro bendito país será parte de la valorización que harán los estudiantes de la peculiar conducta humana y el lenguaje público ante la desnudez en un espacio libre, pero controlado por nuestro pensamiento tradicional. Una de las jóvenes investigadoras señaló que, cuando termine su tesis, una de las recomendaciones será promover una legislación para enmendar el artículo 136 del Código Penal sobre exposiciones obscenas. La estudiante señala que el lenguaje de la ley es ambiguo, y la desnudez como acto se ubica en la obscenidad y no en el discurso artístico. Con el pensamiento tan poco profundo que se exhibe en la Legislatura y la obvia carencia de estudios culturales es poco probable, por no decir imposible, que se considere tal pensamiento artístico.
En lo que el trío de jóvenes defiende su perfomance ante un jurista, vale la pena plantear la libertad de expresión artística como acto puro y transparente. Esta expresión humana sin tabúes representa una gran oportunidad para que el público se acerque a un tema que abre su dimensión comunicativa y estética. Invito a revisar las obras fotográficas de desnudos masivos del artista visual neoyorquino Spencer Tunick. Indudablemente causan polémica, pero el discurso que aflora de ellas provoca una reflexión mayor entre lo que es la comunicación pública y la que es privada, entre lo que es permitido y lo que se considera prohibido, exige respuestas en lo que se considera individual y lo que es colectivo. Tunick, quien ha sido arrestado en varias ocasiones por convocar y retratar miles de personas desnudas, transforma los espacios públicos a través de un simple acto voluntario de nudismo. Su planteamiento de su obra como arte visual lo llevó a entablar una demanda de derechos, la cual ganó en mayo de 2000. El Tribunal reconoció que la libertad de expresión del individuo estaba siendo violada. Tras la decisión, las cosas cambiaron para Tunick y el pensamiento de muchos de que su arte era un crimen se transformó masivamente. En nuestra sociedad está mal visto desnudarse públicamente, pero son esos mismos que critican los que contratan fotógrafos para fotografiarlos tal como Dios los trajo al mundo. Son los mismos que viajan para desnudarse en playas paradisiacas y desnudan su alma en las redes sociales. Es que no hay lógica en todo ese proceder. ¿Por qué adjudican inmoralidades a unos y no son iguales de severos con la superestrella que posa desnuda?


