Opinión: La lucha por una Internet libre para todos

Por Juan Carlos Pedreira @juancpedreira

12 may 2014, 12:00 am 2 min de lectura

Si no tienes idea de lo que es la neutralidad de Internet o net neutrality, presta mucha atención. Es el principio por lo que los proveedores de Internet (ISP) y reguladores tratan todo el tráfico que se mueve dentro de la Web de la misma manera. La idea detrás de esto es mantener una red libre, permitiendo a los usuarios igualdad de acceso a cualquier página o aplicación. Esta norma prohíbe a los ISP bloquear el tráfico de Internet a servicios específicos. Es el mismo procedimiento que se aplica a una llamada telefónica que pasa por la red de la empresa de telecomunicaciones y tiene la misma prioridad, no importa el número al que estés llamando.

Lo que tenemos en juego ahora es el propio futuro de servicios como Hulu, Netflix, YouTube, entre otros. Un escenario en el que una proveedora de ISP, sea una compañía de cable o telefónica, podría, en un escenario donde no exista net neutrality, priorizar a sus propios servicios de películas con mayor velocidad, como si fuera un expreso y moviendo a una carretera rural lenta y congestionada a un servicio como Netflix. Sin duda, estos proveedores tendrían demasiado poder en sus manos para poder ejercer prácticas monopolísticas y restringir la innovación que ha florecido en los pasados años. En otras palabras, existe el peligro de que estas proveedoras puedan cobrarte “extra” si utilizas Netflix o Hulu para ver televisión y forzarte a comprar un paquete de canales de televisión si no quieres que te cobren dinero adicional por usar este tipo de servicios online.

Históricamente, las proveedoras de telefonía y cable TV han actuado como monopolios, impidiendo por vía legal y gubernamental que otras compañías puedan establecer servicios de nueva tecnología como IPTV y forzando paquetes de programación y servicios que en muchos casos los clientes no necesitan. En Puerto Rico, el acceso a la Internet está en manos de unos pocos proveedores cuyo modelo de negocio está pasando de ser un proveedor de canales de televisión o manejo de llamadas de voz a un servicio puro de acceso a la Internet. Entonces, dentro de la Internet estamos haciendo llamadas (Skype)  y vemos televisión (Netflix) —sin que estas empresas puedan lucrarse directamente—. Por eso favorezco que se nos cobre de acuerdo con nuestro consumo con tarifas que mantengan el acceso a la red al alcance de todos.

Esta semana está pautada una reunión en la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) con miembros del comité que decidirá si crean dos velocidades de Internet: una expreso y otra normal. Esta lucha lleva más de 10 años ante la consideración de la agencia, pero esta ha sido derrotada por fuertes presiones de ambos bandos. Parece ser que la presión de estas empresas de tecnología tienen cada vez más aislado al director de la FCC, que intenta llevar al pleno de la comisión estos cambios. Hasta ahora la lucha parece estar ganándola la Internet abierta, pero no se puede bajar la guardia.