Opinión: Periodismo médico

Por Mariliana Torres @MarilianaTorres

7 may 2014, 12:00 am 3 min de lectura

Esta visita al médico resultó bastante interesante. Sabio en su profesión y distinguido por sus aciertos fui en busca de una consulta y salí con un referido de periodismo. Al entrar en su oficina el galeno me recibió con un “Buenos días… que gusto atenderle. Yo también soy periodista. Mi especialidad es la ciencia”. “!Encantada!” exclamé para añadir “pues, yo soy especialista del diario vivir así que podemos tener una charla muy amena pero por favor hoy no hablemos de política”.

Le pregunté porqué se consideraba periodista entonces inició una contestación que considero una enseñanza de vida. Pensé que ser médico y periodista eran dos mundos muy distintos pero me convenció que ambas profesiones tienen semejanzas. El doctor me aseguró que si no hubiese estudiado medicina definitivamente sería periodista pues él siempre está dispuesto a desplazarse a donde lo necesiten y a donde está la necesidad. Prosiguió indicando que  ambas profesiones están regidas por una misma ética que busca el bienestar del individuo. Añadió que el respeto que se concede a los pacientes es el mismo que el periodista imparte a las fuentes de información. Con un tono de voz cautivador y evidente orgullo reafirmó que el fin de ambos quehaceres es mejorar la calidad de vida de los seres humanos y en la medida que la circunstancia lo conceda salvar vidas. Entonces comenzamos a intercambiar expresiones sobre nuestros objetivos como profesionales y estuvimos de acuerdo en que tanto en la medicina como en el periodismo se antepone con singular orgullo los  intereses y necesidades de los demás a los de uno.

Me contó que durante su vida universitaria tuvo la oportunidad de cultivar su amor por las letras y ello lo llevó a escribir para el periódico de la universidad. Era un principiante pero pronto sus letras lo llevaron a posicionarse como uno de los mejores. Se siente afortunado de haber probado, aunque fuera por poco tiempo, en un campo tan cautivante. Ahora, cuenta su jerga científica a sus pacientes tal como lo hizo conmigo. Yo diría que es un cuento bien contado y fácil de comprender. Al distinguido doctor le digo que ambos tenemos un idilio por los libros, un don para escuchar y un amor especial por el prójimo que hace que nos desvelemos por los problemas de los demás.

En ocasiones vivimos con una prisa que pocos entienden y que nos lleva a sacrificar a nuestras familias por el trabajo. Nos pasamos encerrados en una burbuja por horas para luego producir resultados memorables a base de investigaciones y conocimiento. Cuando lo anterior sucede las personas involucradas nos llenan de hermosas palabras de agradecimiento que nos hacen recordar que optamos por la carrera correcta. Son dos profesiones que aunque diferentes en términos de ejecución si tienen marcadas similitudes en metas y objetivos. Cuando conocí al galeno periodista me llamó la atención lo esmerado que es en mantenerse al día de todos los acontecimientos de la vida para poder entender la conducta de sus pacientes y ayudarlos a enfrentar multidisciplinariamente las enfermedades del ser humano tal como lo hacemos los periodistas en términos sociales. Me dio la buena noticia que pronto comenzará a escribir para una revista médica donde por fin podrá promover un periodismo médico ético e informativo, que lleve a sus pacientes lectores los conocimientos necesarios para lograr una mejor calidad de vida. Su manera de aproximarse y de ejercer el periodismo basado en su fundamentación ética será una lección para hacer comprensible lo incomprensible.

La divulgación de la ciencia médica es una alternativa y una voz de alerta a nosotros los periodistas para no temerle a entrevistar o trabajar conjuntamente con quien tiene el conocimiento. Ya cuando nos despediamos me dijo: “Ah! También soy poeta”. Meses más tarde recibí un hermoso libro de escritos elegantes y prudentes que contextualizan ese orgullo por salvar vidas.
 

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