Opinión: Ay, Gobe, a mí no me venga con eso

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

3 may 2014, 12:00 am 3 min de lectura

Aunque ya van varios días desde ese profundo mensaje de situación del Estado y presupuesto, siento la necesidad de analizar una parte en específico que, cuando la escuché, quedé desorientada. De pronto se me olvidó hasta mi nombre.

“Los cambios demográficos que muestran una reducción en nacimientos y expectativas más altas de vida no deben ser motivo de alarma (…) Tampoco el tránsito de puertorriqueños hacia destinos de trabajo y vida en muchas partes del mundo puede verse solo como “fuga”… Puerto Rico se extiende en lugar de achicarse. El reto verdadero está en entender y aprovechar las oportunidades que nos crean esos puertorriqueños a través del mundo”, dijo el gobernador en su mensaje.

No sé si es que todos estaban enviándole besitos a Gabriela en vez de atender el mensaje, pero, ¿nadie se dio cuenta que dicha aseveración carece de sentido?

Esto va a ser sencillo, corto y preciso (especialmente porque la política me da rash y porque sé que ustedes me van a destruir con sus comentarios). El tránsito de puertorriqueños sí es una fuga. Es una fuga muy normal. Ante la crisis las personas buscan opciones. Nadie quiere vivir mal cuando puede tener mejores oportunidades. Sería un pueblo de personas conformistas si viendo que en otro país pueden estar mejor, se quedan aquí cogiendo el tapón provocado por las huelgas de los camioneros que no quieren pagar las multas.

Sí, Gobe, la gente se va. Sí, Puerto Rico se achica. Y, mala mía, pero no me venga a mí con eso de que “Puerto Rico se extiende”. Puerto Rico no se extiende. Cuando alguien llega a otro país no abre una sede puertorriqueña. No se crean lazos entre países. El presidente del país no lo llama a usted para decirle “nuestra relación mejora gracias a los boricuas que llegan aquí”. Las personas no se van a extender el país, se van porque aquí la cosa está… criminal (como diría ese dios, Marvin Santiago).

Muchacho, usted sabe que la gente no se va para representar, se va para mejorar. Las personas se van porque aquí el dinero no les da y para evitar los hoyos en las carreteras. No creo que sean muchos los que se van con la meta de extender el país con una bandana en la frente que dice “Puerto Rico” y una camisa que dice “Coño, despierta boricua”. Cuando la gente se va no están pensando en salvar a la Isla, piensan en ellos, y eso está bien. A veces hay que ser un poquito egoísta para mejorar.

Por otra parte, es un engaño decir que los puertorriqueños en el exterior crean oportunidades para los que están aquí. Si alguien se quiere ir debe hacer su propio camino y pelear sus batallas. No puede depender de los que ya están afuera. ¿O es que estamos promoviendo que los unos dependan de los otros?

El punto es que el Gobe —que se afeitó y ya volvió a parecer un Ken— no pudo aceptar que mientras las personas puedan generar más dinero fuera del país se van a seguir mudando, y no lo van a hacer por nadie, lo van a hacer por ellos. A los puertorriqueños que les salga bien la movida van a estar mejor que los que están aquí. Él lo sabe, pero obviamente no lo puede decir.

Entonces, dicho todo eso, cuando escuché esa parte del mensaje me di cuenta lo fácil que es engañar un país. Sentí que me querían coger de tonta, y la verdad es que ya hace poco un tipo logró cogerme de tonta como para dejar que el gobernador lo haga también.

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