Opinión: Picando pa" 40
No sé qué tienen los 40 que la gente les da tanta importancia.
Puede ser que las presiones sociales que le espetan a uno desde chiquito hayan creado sobre ese número una especie de aura que da la impresión de ser como el umbral de la muerte. “Cua-ren-ta” y se inserta ahí una música de terror.
Como si fuera poco, tener que temerle al numerito. Me he quedado de una pieza al llegar a los 39. Pienso que esta edad es una verdadera tontería. Probablemente la edad más zángana e innecesaria que exista, porque la gente oye “39” y piensa que en realidad tienes 40, pero tienes vergüenza de decirlo. Así que llevo varias semanas aclarando que no es así, que verdaderamente tengo 39 y, más que eso, que no le temo a los 40, pero ni un poquito.
También he descubierto que los médicos empiezan a tratarte distinto. Si eres mujer y no tienes hijos, es como si tu cara se convirtiera en reloj. Tic, tic, tic… se te acabó el tiempo. Y la cara se les transforma.
Me ha dado risa porque al llegar a los 39 todos los médicos me han enviado a hacer un montón de pruebas. Es como si tuvieran prisa de que llegue a los 40. O como si quisieran evitarme el estrés un año antes, pero provocándome uno mayor al momento.
En el salón de belleza es otro cuento. Porque la estilista empieza a comentarte de nuevos cortes y colores de cabello que te favorecen y “te hacen ver más joven”. ¡Ay, Virgen! Pero qué estrés es este. Una vez tuve que ir a un salón de belleza que no frecuento para resolver el estado de desastre y, además del secado del cabello, me ofrecieron un tratamiento facial anti-aging y me quisieron vender un pote de colágeno, “porque ya tú no lo produces igual”. Y yo queriendo decirle que se fuera a limpiar el colon, que de seguro que ya no limpia igual.
En el dealer de autos casi nunca te aconsejan comprarte una guagüita cuando te piden la fecha de nacimiento y ven que estás en o por llegar a los 40. El vendedor casi siempre arranca para el área de los carros deportivos. “Este carrito es bueno y bien juvenil”. Hay que jo!@#.
Igual pasa con la ropa. Cuando estás picando pa 40, empiezan a ofrecerte ropa diferente, “más juvenil, más brillante y un poco más atrevida”. Nunca he entendido lo de más atrevida. Si antes de los 39 no he enseñado nada, olvídate de los 40. El que no vio hasta ahora, lo lamento, se quedó sin ver.
Cada nueva década tiene un encanto especial. Cuando llegué a los 20, no le di mucha importancia. Y cuando cumplí 30, hice un party en conjunto con una amiga que botamos la casa por la ventana. Aquello parecía una boda.
Lo mismo pienso hacer para los 40. Ya mi amiga y yo hemos planificado algo con un grupo más extendido. Y si se nos da, no nos van a ver el pelo por unos días. Pero de nuevo, lo hacemos para celebrar la vida que hemos vivido y la que nos queda, que bastante que hemos luchado y nos hemos fastidiado.
Quisiera que de camino a los 40 los médicos dejaran de mandarme a hacer tanta prueba, que ya mismo me mandan a ver si tengo sarna, que es lo único que me falta. Quisiera que de camino a los 40 la gente deje de invitarme a ser más juvenil y atrevida. Que uno es tímido o arrojado a los 20, a los 40 o a los 60 y rara vez cambia. Quisiera que de camino a los 40 no me salgan a vender ni un pote más de colágeno, porque la verdad es que a esa persona yo quisiera poder venderle un poco más de vergüenza y sentido común. Lamentablemente, ninguna de las dos viene en pote.
Quisiera que de camino a los 40 me dejen vivir como si tuviera 25, porque llegar a esa edad es una belleza y no debe ser un calvario de tan mala reputación. La realidad del caso es que por mí habría brincado de 38 a 40 sin ningún problema, que me parece que los tengo bien llevaditos.
No quiero imaginar cómo empiezan a tratarte a los 49. Cuando estés picando pa 50, supongo que empiezan a ofrecerte servicios funerarios. Y yo vengo de familia de longevos, así que aguántense, porque, salvo que Dios me llame antes, la amenaza de vida es real.
¡La edad es solo un número! No se aflija. ¡Viva!
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