Artritis reumatoide: más que dolor articular
La enfermedad es más común en mujeres mayores de 55 años y puede afectar otros órganos si no se diagnostica y trata a tiempo
El dolor e hinchazón en las articulaciones pueden ser los primeros síntomas que presenta un paciente con artritis reumatoide, una condición inflamatoria y crónica que, si no se detecta a tiempo, puede afectar distintos órganos del cuerpo.
Aunque se desconoce qué causa que el sistema inmunitario desarrolle esta enfermedad, que afecta principalmente las articulaciones, se sugiere que se trata de una combinación de factores. Según el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel (NIMSD, por sus siglas en inglés), ciertas células del sistema inmune, que en condiciones normales protegen al cuerpo de infecciones y enfermedades, atacan los tejidos de las articulaciones.
Menos del 1 % de la población mundial la padece y suele aparecer en etapas avanzadas de la vida, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El 70 % de quienes la padecen son mujeres y el 55 % son mayores de 55 años.
La artritis reumatoide se caracteriza por la inflamación progresiva de las articulaciones y tejidos blandos en distintas partes del cuerpo, sobre todo en las muñecas, manos y pies. La enfermedad provoca dolor, hinchazón, rigidez y calor en la articulación. La rigidez puede manifestarse en periodos prolongados de más de 30 minutos al despertarse por la mañana o tras permanecer en reposo durante tiempo. Otros síntomas comunes, de acuerdo con el NIMSD, son una sensación inusual de cansancio o de baja energía y la pérdida de apetito.
Al ser una condición inflamatoria, este tipo de artritis puede provocar daños en otros órganos, como los tejidos musculares, cardíacos y pulmonares. Otras manifestaciones son el dolor de cuello, sequedad en los ojos y en la boca, anemia, inflamación en los vasos sanguíneos y vías respiratorias. Algunos de estos síntomas pueden estar relacionados con otras condiciones de salud, por lo que una consulta médica temprana para un diagnóstico preciso es primordial. Asimismo, establecer el diagnóstico de la enfermedad en etapas tempranas puede resultar difícil y requerir una combinación de pruebas médicas.
Las manifestaciones de la artritis reumatoide pueden variar entre los pacientes, por lo que el tratamiento dependerá de cada caso. Aunque no existe cura para la artritis reumatoide, las técnicas de diagnóstico y manejo mejoran continuamente. En la actualidad, existen tratamientos integrales que incluyen fármacos, medicamentos biológicos, terapias físicas y recomendaciones sobre hábitos de alimentación que, si se siguen de forma consistente, ayudan a retrasar o disminuir los efectos de la enfermedad.
Además del tratamiento médico, el paciente debe evitar factores que empeoren la condición, como el estrés, el tabaco y la obesidad, señala el NIMSD. Existe, además, la opción de cirugía de reemplazo articular para aquellos pacientes que no respondan a los tratamientos y presenten dificultades para realizar sus actividades diarias. En la mayoría de los casos, estos pacientes deben recibir terapia física de por vida.
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