El conflicto en el Estrecho de Ormuz comienza a proyectar efectos sobre la economía de Puerto Rico con un patrón claro: no se anticipa escasez de productos, pero sí un aumento sostenido en precios que podría sentirse en los supermercados en los próximos meses.
Desde la industria de alimentos, el vicepresidente ejecutivo de MIDA, Manuel Reyes Alfonso, subrayó que el impacto inmediato se concentra en los costos dentro de la cadena de distribución. “Nosotros no vislumbramos una escasez de productos. Estamos hablando de un tema de precios”, sostuvo en entrevista con Metro Puerto Rico.
Según explicó, uno de los primeros efectos ya se observa en el transporte de mercancía. “El costo del movimiento de mercancía, incluyendo el transporte terrestre en Estados Unidos y el trayecto hasta Puerto Rico, se ha más que duplicado en algunos casos”, indicó, al advertir que ese incremento eventualmente se refleja en el precio final al consumidor.
A este panorama se suma la carga energética, particularmente relevante para los supermercados por la necesidad constante de refrigeración. Reyes Alfonso señaló que operar en Puerto Rico implica además costos adicionales asociados a plantas eléctricas, combustible, piezas y sistemas redundantes para mantener la operación ante fallas en el servicio.
En respuesta, los comercios han continuado aplicando medidas como la evaluación de suplidores, ajustes en inventarios, impulso de marcas privadas y promociones, aunque reconoció que no se trata de estrategias nuevas, sino de esfuerzos continuos para amortiguar el impacto sobre el consumidor.
Por su parte, el economista Gustavo Vélez advirtió que este escenario podría traducirse en un nuevo repunte inflacionario en los próximos meses, en un contexto donde el costo de vida ya viene presionado desde la pandemia.
“Dado que tú no controlas nada de la locura global, lo que sí controla es actuar sobre eso para que el consumidor respire algo”, sostuvo Vélez al urgir al gobierno a tomar medidas inmediatas.
Entre las acciones propuestas, el economista planteó suspender el impuesto al petróleo, eliminar temporalmente el impuesto a los inventarios y reducir la carga contributiva general. “Yo he dicho que el gobierno tiene que suspender eso indefinidamente”, afirmó en referencia al impuesto sobre el petróleo y sus derivados.
Asimismo, advirtió sobre el impacto estructural del sistema contributivo. “Tenemos el IVU más alto de los Estados Unidos, 11.5%, y tasas contributivas personales hasta un 33%. El gobierno puede estrangular aún más un bolsillo de un consumidor que ya viene afectado por todos estos eventos globales”, expresó.
Vélez también alertó sobre el comportamiento de la inflación en el corto plazo. “Vamos a ver un rebote inflacionario. La inflación venía hacia abajo, pero ahora esto provoca que se dispare otra vez”, sostuvo, al anticipar que el efecto podría sentirse con mayor intensidad a partir de mayo.
El economista recordó además que la base del problema está en la alta dependencia de importaciones de Puerto Rico. “Puerto Rico importa el 90% de lo que consume y somos una isla”, subrayó.
En ese contexto, explicó que el impacto del conflicto en una ruta clave para el transporte de petróleo y gas natural se traduce directamente en mayores costos de energía, transporte y seguros marítimos, que eventualmente recaen sobre el consumidor. “Todos esos costos se van a traducir en el consumidor, porque todos los insumos y los costos de operación de un supermercado se impactan por este aumento en los derivados de petróleo”, señaló.





