Casas para hombres del Ejército de Salvación hacen la diferencia

Rehabilitación. El hogar ubicado en el Viejo San Juan acoge a personas con problemas de alcoholismo.

Por Cindy Burgos @Cindy_Andreina

19 dic 2013, 11:00 pm 2 min de lectura

Miguel Ángel Vázquez podrá pasar la Navidad en su casa y no en la calle gracias a los esfuerzos de los que laboran en el Hogar de Hombres del Ejército de Salvación, uno de los pocos hogares de hombres que hay en la Isla.

Al igual que Vázquez, entre 600 y 800 varones renuevan sus vidas anualmente al acudir a este hogar, donde no solo les brindan un techo y comida, sino que les dan terapias individuales y grupales, los ayudan a conseguir un hogar y un empleo y les ofrecen lo que muchos de ellos nunca tuvieron: una familia que los apoye.

“Nos llevamos como hermanos”, dijo Vázquez sobre la interacción en el hogar, que tiene cabida para 35 hombres. “Es un mundo diferente a como la gente habla”, dijo sobre la experiencia de convivir con hombres que han sufrido alcoholismo, adicción a las drogas y hasta han estado presos. “Ha sido una buena experiencia”, indicó.

En el Hogar de Hombres las tareas se comparten. Los participantes se ayudan entre sí, se reparten las labores de limpiar el baño común, las áreas de descanso y de juego, comparten lo que adquieren y buscan la forma de aprender unos de otros para salir adelante. Los domingos acuden a la capilla y se encuentran con otros hombres que también pasaron por el hogar, del que no es fácil desligarse por la interacción que se desarrolla, relató el coordinador de servicios del hogar, José González, que también es trabajador social.

“El respeto es mutuo; no es por posición ni por edad. Tiene que estar claros en que esto no es una prisión. Tiene que aprender a socializar porque no hay gangas, hay hermanos”, destacó González, quien afirmó que hacen falta más hogares no sólo para hombres, sino para mujeres. Incluyo, para esas que no tienen adicciones, no son maltratadas ni tienen VIH, ya que quedan desprovistas de ayudas.

Los participantes del Hogar de Hombres también comparten con los otros 35 participantes del Centro de Rehabilitación del Ejército de Salvación, que queda en el sexto piso del mismo edificio en Puerta de Tierra. Allá arriba, la mayor Dalia Torres Maymí tiene a su cargo la rehabilitación de otro grupo de hombres, que voluntariamente acuden al centro para dejar sus vicios.

“El único dinero que recibimos es el de los donativos y el de la tienda (de ropa usada del Ejército de Salvación). Todo es libre de costo lo único que queremos es que tengan el deseo. Les proveemos ropa, comida y hogar. Queremos que tengan muchísimas bendiciones”, sostuvo.  Para ser voluntario, donaciones u obtener información de los servicios, puede llamar al 787-999-7000 y ofrecer sus manos solidarias en la Navidad.