La sequía que estrangula la agricultura puertorriqueña podría llevar a alza en productos de consumo

Las persistentes condiciones secas en Puerto Rico están encareciendo la producción agrícola local, afectando la calidad y disponibilidad de cultivos y forraje, y poniendo en mayor presión al sector

Por Eva Lloréns

6 ago, 4:00 am 6 min de lectura
La sequía que estrangula la agricultura puertorriqueña podría llevar a alza en productos de consumo
Arid Extra Dry. Vacas pastan en terreno árido.

La sequía que atraviesa Puerto Rico ya no es un fenómeno pasajero: es una crisis estructural que está reconfigurando la operación agrícola, disparando costos y obligando a los productores a replantear su capacidad de sostener la cadena alimentaria del país.

Con el 80 % del territorio bajo condiciones de sequía y un 50 % en sequía moderada, según datos del Departamento de Agricultura, el impacto económico comienza a sentirse en todos los sectores, desde el heno y el forraje hasta la industria lechera y los cultivos de hortalizas.

Pero lo más preocupante es que el panorama no mejorará pronto. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) extendió la proyección del evento hasta marzo, y algunos modelos incluso anticipan entre 18 y 24 meses de condiciones secas. “Lo importante aquí es que se pronostica que la sequía va a mantenerse, se va a prolongar hasta marzo. La NOAA ya la extendió hasta de 18 a 24 meses”, advirtió Iván Cordero, quien representa al sector que cultiva forraje en la Asociación de Agricultores, tras explicar que el fenómeno está ligado al calentamiento del Océano Pacífico y al llamado “Súper Niño”.

En el Valle de Lajas, epicentro de la producción de forraje, la sequía ha sido devastadora. La combinación de calor extremo, baja humedad y vegetación muerta ha convertido a la región en un polvorín. “En la zona sur completa, se han quemado más de 30,000 cuerdas”, relató el productor. “La humedad ha bajado tanto que cualquier lupa, cualquier colilla de cigarrillo, cualquier chispa causada por la misma estática de los cables de electricidad… lo enciende, porque la materia está muerta”.

La pérdida de pastos frescos ha obligado a los productores a cortar material seco, sin valor nutricional, solo para poder mezclarlo con concentrado y evitar que los animales pierdan peso. “Ahora mismo, la calidad del producto que se va a estar consiguiendo va a ser de una calidad baja… la gente va a comprar fibra cara para poder mantener los animales gorditos, porque la fibra llena, pero no aporta ningún valor nutricional”, explicó.

El impacto en precios ha sido inmediato. “En los últimos cuatro meses, empezó como de 25 centavos, y en las últimas dos semanas, se ha disparado agresivamente sobre $2 el incremento”, dijo Cordero. La paca de heno, que antes costaba entre $4 y $5.50, ahora se consigue entre $7 y $9. Si la sequía continúa, los precios podrían subir a entre $10 y $15 por paca, y los rollos de forraje podrían alcanzar hasta $140.

La industria lechera, que depende del forraje producido en el sur, enfrenta un reto doble: escasez de alimento y aumento en los costos de producción. “La mayoría de las vaquerías está en el área donde está el problema, que es el área de Hatillo, Camuy, Arecibo. La mayoría se está afectando”, explicó Camilo Roldán, presidente del sector de leche de la Asociación de Agricultores.

Aunque la calidad de la leche no se afecta, producirla se ha vuelto más caro. “Si no hay forraje, uno tiene que empezar a comprar alfalfa. Alfalfa no se produce en Puerto Rico… cuesta un montón solamente por traerlo aquí”, dijo. Con el precio de la leche controlado, los ganaderos no pueden ajustar sus ingresos para compensar el aumento en gastos.

Aun así, el sector insiste en que no anticipa cierres inmediatos. “Decir que, por la sequía, van a cerrar vaquerías estaría como muy adelante… uno siempre entra en un negocio sabiendo que tiene una oferta y tiene que manejar los momentos de dosis”, señaló. Pero reconocen que la situación es crítica y que dependen de ayudas estatales y federales para sostener la operación.

Hay unas 207 vaquerías, que incluyen al sector ganadero.

Vanessa Piñeiro, directora ejecutiva de la Asociación de Agricultores, también reporta daños severos en cultivos de heno, recao, cilantrillo, papaya, plátano y vegetales del sur. “Yo bajé por Guánica, para Ponce, y todo eso está seco. Vi unas papayas y plátanos secos. Es muy triste”, dijo la directora ejecutiva.

El Departamento de Agricultura estima que los costos operacionales de los agricultores podrían aumentar entre 8 % y 15 %, lo que inevitablemente se traducirá en precios más altos para el consumidor y una reducción en la disponibilidad de alimentos.

Los documentos técnicos confirman que Puerto Rico ha enfrentado sequías severas en distintas ocasiones, incluyendo las de 1964-67 y 1994-95, que provocaron pérdidas millonarias. La sequía de 2014-2016 dejó más de $13 millones en daños solo en agricultura. El patrón es claro: el sur y el este son las zonas más vulnerables, y los eventos extremos se intensifican con el cambio climático.

El secretario de Agricultura, Irving Rodríguez, confirmó, en entrevista radial, que ya están en comunicación con el Departamento de Agricultura federal (USDA, por sus siglas en inglés)para activar protocolos de sequía masiva, incluyendo vales de alimentos y ayudas bajo el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria. “Tenemos diferentes programas con USDA… hay unos protocolos bajo USDA para lo que es sequía masiva”, dijo.

A nivel federal, los ganaderos ya pueden comenzar a llenar registros de pérdida en al Farm Service Agency, pero las ayudas solo se activarán cuando la sequía cambie de categoría. “Si no hay un cambio pronto, debe cambiar a la otra categoría… y ahí comenzarían a verse las ayudas”, explicó el líder del sector lechero.

Mientras tanto, el gobierno convocó una reunión, en San Germán, con el Servicio de Conservación de Recursos Naturales, Conservación de Suelo, Farm Service y Agricultura federal para orientar a los agricultores sobre los programas disponibles.

La sequía prolongada amenaza no solo la producción agrícola, sino la estabilidad de toda la cadena alimentaria. Si las condiciones secas continúan, si el racionamiento de agua se extiende al Valle de Lajas y si los costos siguen aumentando, Puerto Rico podría enfrentar un escenario de menor producción local y mayor dependencia de importaciones.

“Lo más importante de todo es que, cuando hay sequía, no hay producto de calidad”, enfatizó Cordero. Y en un país donde la agricultura ya opera al límite, la falta de agua se convierte en un riesgo económico de primer orden.

Sequías y Racionamiento

Puerto Rico ha enfrentado sequías severas en múltiples ocasiones. Los documentos técnicos muestran los daños:

1993-1995

La sequía afectó gran parte de la isla y provocó pérdidas económicas estimadas en $300 millones, de los cuales $165 millones fueron en agricultura.

2015

Fue tan severo que se implementaron planes de racionamiento de agua en ciertos municipios, afectando hogares, comercios y fincas. El embalse Carraízo llegó a niveles críticos, recordando episodios históricos como la sequía de 1964-67.

2014-2016

Fue una de las sequías más extensas del siglo 21. Según el estudio del Centro Climático del Caribe del USDA, se registraron 80 semanas de sequía moderada, 48 severa y 33 extrema. Las pérdidas agrícolas superaron los $13 millones. El este, sureste, Vieques y Culebra fueron las zonas más afectadas.