Sabrosía

Detox: la promesa bonita que tu cuerpo no necesita (y por eso no funciona)

Instituciones clínicas señalan que no hay que “comprar” una limpieza: el cuerpo ya hace ese trabajo.

Infusión de cúrcuma con limón y canela
Infusión de cúrcuma con limón y canela Foto: Envato

Jugos verdes, tés “milagrosos”, ayunos extremos y planes de 3 a 7 días que aseguran “limpiar toxinas”. Suena a botón de reset, pero la ciencia no va por ahí: la mayoría de las dietas detox fallan porque parten de una idea vaga (¿qué “toxinas”?) y porque tu cuerpo ya tiene un sistema de depuración trabajando 24/7.

El primer problema es el concepto. En el mundo detox, “toxina” puede significar desde “comida procesada” hasta “estrés” o “inflamación”, pero casi nunca se define con precisión ni se explica qué sustancia específica se va a eliminar, por qué vía y con qué evidencia. En cambio, lo que sí está claro en medicina es que el organismo cuenta con mecanismos constantes de eliminación y procesamiento de desechos (a través del hígado, los riñones y el tracto gastrointestinal), sin necesidad de productos o protocolos especiales. Y por eso, instituciones clínicas señalan que no hay que “comprar” una limpieza: el cuerpo ya hace ese trabajo todos los días. (Mayo Clinic News Network)

El segundo problema es la evidencia. Cuando se revisan estudios sobre “detoxes” y “cleanses”, lo que aparece es poco y flojo: hay pocos estudios en humanos y muchos tienen problemas de calidad (pocos participantes, diseños débiles, falta de revisión robusta). Dicho simple: no existe una base sólida para asegurar que un detox “saque toxinas” o sea superior a comer mejor de forma consistente. (NCCIH)

Entonces, ¿por qué mucha gente jura que “sí funciona”? Porque el detox a menudo logra algo real pero distinto a lo que promete. Si pasas de ultra procesados, alcohol, exceso de sal y azúcar a líquidos o comidas muy restringidas, es probable que te sientas “más liviana” por cambios rápidos en agua corporal, glucógeno y digestión.

Además, al reducir calorías drásticamente, puedes bajar peso en días, pero eso no prueba una “desintoxicación”; es, en gran parte, restricción calórica y pérdida de agua, y suele rebotar cuando vuelves a tu patrón habitual. La Clínica Mayo lo resume con claridad: hay poca evidencia de que estas limpiezas hagan lo que prometen, y no necesitas un producto para “limpiar” tu cuerpo. (Mayo Clinic Health System)

También está el lado que casi nunca se cuenta, que algunos detox se basan en laxantes “disfrazados” (por ejemplo, ciertos tés), lo que puede dar una falsa sensación de “depuración” cuando en realidad estás forzando el intestino.

La British Dietetic Association advierte que no hay pastillas, bebidas, parches o “pociones” que hagan un trabajo “mágico” mejor que tus propios órganos, y señala riesgos asociados a productos tipo “detox tea”. (British Dietetic Association)

Si la meta es salud —energía, piel, digestión, control de peso— la ruta más efectiva es menos cinematográfica y más consistente: hábitos. La OMS, por ejemplo, enfoca sus recomendaciones en patrones de alimentación saludables (más alimentos naturales, frutas y verduras, fibra; menos ultraprocesados, azúcares y exceso de sal) para proteger la salud y reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Eso es lo que sostiene resultados a largo plazo, no una semana “limpia” que compite contra once meses “caóticos”. (World Health Organization)

En otras palabras: si un detox “funciona”, suele hacerlo por lo obvio (comer menos, tomar más agua, pausar alcohol y ultraprocesados), no por una eliminación misteriosa de toxinas. Y si quieres quedarte con lo que sí ayuda, quédate con lo sostenible, comida real la mayoría de los días, proteína y fibra suficientes, hidratación, sueño y movimiento.

Si tienes una condición de salud, tomas medicamentos o estás considerando ayunos fuertes o suplementos “detox”, lo más sensato es consultarlo con un profesional de salud. (NCCIH)

Lo Último