Comienzan a reportar daños del huracán IOTA en Honduras y Nicaragua

Se reportan evacuaciones, heridos y daños.

Por AP

Cerca de 40,000 personas fueron evacuadas en el departamento hondureño de Gracias a Dios, fronterizo con Nicaragua, por las inundaciones provocadas por los torrenciales aguaceros que dejó Iota.

Las crecidas en los municipios de Brus Laguna y Villeda Morales no han bajado desde la noche del lunes, cuando se reportaron las primeras lluvias que devastaron cientos de áreas de cultivos.

La vicepresidenta departamental de la comunidad misquita, Mirna Wood, explicó a The Associated Press que hay unos 40,000 evacuados que viven cerca de los ríos y el mar pero aún falta mucha gente por desalojar en Brus Laguna y Villeda Morales. Agregó que muchos afectados fueron rescatados por autoridades nicaragüenses y llevados a ese país.

“Hasta este momento no hemos podido acceder a Villeda Morales, que es la frontera entre Honduras y Nicaragua. La última comunicación que tuve con el alcalde César Arrechavala me confirmó que el huracán estaba pegando muy fuerte en ese municipio y no se había evacuado totalmente”, expresó Wood.

Comentó que los vientos levantaron los techos de varias viviendas y que hay al menos 40 casas destruidas en ese departamento, así como un buen número de personas golpeadas y heridas que tuvieron que ser llevadas a centros asistenciales.

“Estamos ante una emergencia increíble, única, nunca antes vivida en La Mosquitia… no hay comida, no hay agua”, agregó Wood. La Mosquitia es una zona selvática hondureña de difícil acceso a la que se llega sólo en avioneta o en botes.

Wood dijo no tener un número específico de albergues pero explicó que se habilitaron varios en los municipios de Puerto Lempira, Ahuas y Wampusirpi. Además confirmó que tres personas que habían sido reportadas como desaparecidas la noche del lunes fueron encontradas este martes con vida.

Por su parte, la alcaldesa de Brus Laguna, Teonela Paisano Wood, expresó a la AP que siguen trabajando en las evacuaciones en ese municipio, que se ubicó a unas 500 personas en seis albergues habilitados y se llevó a otras 900 al municipio de Ahuas.

“Aquí lo que más afectó fueron las inundaciones. El sector de Barra Patuca lleva 15 días inundado. Nosotros estamos tomando las medidas preventivas, pero siempre vamos a tener dificultades y corremos peligro si sigue lloviendo”, declaró Paisano Wood.

En otras zonas de Honduras las lluvias continúan de forma intermitente y los ríos comienzan a crecer, por lo que los Comités de Emergencia Locales comenzaron a evacuar a los pobladores de las zonas consideradas de alto riesgo en las que se pueden reportar inundaciones y deslizamientos de tierra.

En la capital se evacuó de forma obligatoria a las colonias de las zonas altas y las que viven a la orilla de ríos.

La Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) informó que la tormenta tropical Iota se encuentra ubicada a unos 140 kilómetros al este del departamento de El Paraíso.

“Actualmente tiene vientos sostenidos de 115 kilómetros por hora y ráfagas aún más altas, continúa desplazándose hacia el oeste, con dirección a la frontera entre Honduras y Nicaragua”, informó Copeco a través de sus redes sociales.

“La situación se ve exacerbada por el hecho de que Iota toca tierra en casi en el mismo lugar donde lo hizo el huracán Eta de categoría 4 hace menos de dos semanas”, indicó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos en un comunicado.

Eta mató a más de 130 personas en la región debido a que las lluvias torrenciales provocaron inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra en partes de América Central y México.

Iota también azotó con fuerza una vasta zona del norte y Caribe de Nicaragua, donde provocó inundaciones, destruyó un número no determinado de viviendas y dejó incomunicados a por lo menos 35 municipios, muchos de los cuales permanecen sin energía eléctrica.

Aunque Iota se degradó de huracán de categoría 5 a tormenta tropical, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos estima que al menos hasta el jueves existe riesgo de que provoque inundaciones y deslaves.

La magnitud de los daños en Nicaragua aún no es clara debido a que las zonas afectadas quedaron sin electricidad, teléfono o servicio de internet y los fuertes vientos dificultan la comunicación por radio.

En un informe preliminar Guillermo González, director del estatal Sistema de Atención de Desastres, dijo que el ciclón provocó “caída de árboles, postes de luz y techos” de viviendas, iglesias y locales públicos, aunque aseguró que hasta el momento no se han reportado personas fallecidas.

Marcio Baca, director de Meteorología, señaló que el impacto de Iota es severo debido a que las lluvias se han acumulado y los suelos en el Caribe norte están saturados hasta en un 95%, dejándolos propensos a nuevos deslizamientos de tierra e inundaciones. En la zona el gobierno mantiene la alerta roja y la prohibición de zarpe para embarcaciones civiles.

González confirmó que más de 40.000 personas fueron evacuadas de sus viviendas.

En Bilwi, el empresario Adán Artola Schultz se apoyó en la entrada de su casa mientras el agua corría como un torrentes por la calle y observó con asombro cómo el viento arrancaba el techo de metal de una casa de dos pisos y la volaba como si fuera de papel.

“Es como balas”, dijo sobre el golpeteo de las estructuras de metal en el viento. “Es doble destrucción”, agregó, refiriéndose a los daños causados por Eta.

Iota es la trigésima tormenta con nombre récord de la extraordinariamente ocupada temporada de huracanes del Atlántico de este año. También es la novena que se intensifica rápidamente esta temporada, un fenómeno peligroso que ocurre cada vez con más frecuencia.

El investigador de huracanes de la Universidad Estatal de Colorado, Phil Klotzbach, dijo que Iota es el último huracán de categoría 5 registrado, superando al huracán de Cuba del 8 de noviembre de 1932.

El final oficial de la temporada de huracanes es el 30 de noviembre.

 

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