Luchadores mexicanos intentan sobrevivir a la pandemia

Luchadores con mucha poca visión tecnológica no tienen suerte ante las arenas cerradas y el aumento en muertes.

Por AP

Pocas tradiciones culturales en México han resultado más afectadas por la pandemia de coronavirus que la lucha libre. El número de víctimas fatales entre los luchadores se ha incrementado drásticamente y las arenas se encuentran cerradas, dejando desempleados a prácticamente todos.

Un emprendedor grupo de jóvenes aspirantes a luchadores, los tres hermanos Olivares, del barrio de Xochimilco en la Ciudad de México, instalaron un cuadrilátero improvisado en uno de los famosos “jardines flotantes" de la zona.

Por el momento, planean transmitir sus exhibiciones en vivo por internet pero, una vez que se levanten las restricciones, el plan es realizar funciones frente a los turistas que disfruten la reapertura de los canales que serpentean entre las islas artificiales de Xochimilco, conocidas como chinampas.

Por el momento se ganan la vida vendiendo las flores que cultivan en las chinampas, y venden tacos y tortas en otras partes de la demarcación.

Dijimos: '¿por qué no? Si tenemos el ring, tenemos la chinampa, tenemos todo”, dijo el mayor de los tres hermanos, “Ciclónico”, de 25 años. “Entonces decidimos trasladar este bello deporte a este hermoso paisaje”.

Con la reciente reapertura de los recorridos por los canales en embarcaciones conocidas como trajineras —y dado que las funciones de lucha libre en vivo siguen estando prohibidas—, los hermanos apuestan a ser parte del renacimiento turístico de la zona.

Otros luchadores ya han llevado el deporte al mundo del internet. Víctor Góngora, quien lucha bajo la identidad de “Herodes Jr.”, ha participado en funciones que se transmiten en vivo por internet por alrededor de 12 dólares (240 pesos), aunque los aficionados pueden pagar unos 3 dólares (60 pesos) para poder ver la lucha una vez que terminó.

Pero “Herodes Jr.” reconoce que no es lo mismo subir al cuadrilátero sin el rugir de los aficionados, que son parte fundamental de las funciones.

“Es parte de la cultura en México. La lucha libre en México siempre se ve en arenas llenas de gente”, dijo Góngora. “Es preferible”.

Pero en tanto no reabran las arenas —Góngora asegura que su primera lucha con el 30% de los aficionados será la próxima semana—, las funciones por internet son un remedio temporal. “Da lo suficiente para apoyar para los gastos, para irlo pasando", comentó.

Luchadores con mucha menor visión tecnológica no tienen tanta suerte.

“La mayoría sí venimos de una extracción muy humilde, de clase baja”, dijo el director de la Comisión de Box y Lucha de la Ciudad de México, quien lucha con el nombre de “El Fantasma”.

Ya los ahorros que tenían, ya se los gastaron”, dijo El Fantasma, quien ayudó a organizar pagos de apoyo por parte de la ciudad de unos 75 dólares mensuales (1,500 pesos) para los luchadores. “La situación no es crítica, sino muy, muy mala”.

Góngora dijo que algunos de los luchadores que conoce han tenido que vender su equipo de gimnasio y de lucha libre para poder sobrevivir los cinco meses que las arenas llevan cerradas.

El Fantasma ha estado a cargo de organizar donativos de alimentos de supermercados locales para los luchadores desempleados, y los ha alentado a poner comercios callejeros para sobrevivir.

Yo les digo que pongan su puesto de jugos, de quesadillas. Súrtelo, no te lo gastes”, dijo El Fantasma.

Pero la lucha libre no sólo está siendo devastada por la crisis económica.

Aparentemente se ha registrado un drástico número de muertes en los luchadores desde que la pandemia llegó a México en marzo, aunque se desconoce cuántos de éstos luchadores han fallecido por COVID-19.

El Fantasma afirma que unos 60 luchadores, de entre los 2,000 y 3,000 que conforman sus filas, han muerto en lo que va del año, una cifra mucho mayor a la de un año promedio. Cuestionado sobre cuántos de los decesos de este año fueron por COVID-19, reconoció que no está seguro, pero recalcó: “Por respeto (a los familiares de los luchadores) no queremos decir”. Entre muchos mexicanos persiste el estigma de fallecer a causa de esta enfermedad.

Pero enumera a algunos de los luchadores que se sabe han muerto por COVID-19: “Estrella Blanca Jr., Blackman II, Golden Bull, Matemático II”.

El propio padre de Góngora, el original “Herodes”, murió en julio a los casi 70 años de edad, aunque Góngora subraya: “Un paro cardiaco, no fue COVID”.

El deporte, con sus lances coreográficos y su tradición de “rudos” contra “técnicos”, claramente atraviesa problemas para sobrevivir.

Pero pocos planes incluyen tanta preservación cultural como el de los hermanos Olivares en Xochimilco. Al mismo tiempo defienden la lucha libre y la mucho más añeja tradición agrícola de los jardines flotantes —que data de tiempos prehispánicos— y que está bajo la constante amenaza de la contaminación y el desarrollo urbano.

Ha sido todo un desafío. Su trajinera estuvo a punto de hundirse bajo el peso del cuadrilátero que llevaban a la chinampa. Pero esperan poder ofrecer paquetes que incluyan un recorrido por las chinampas y funciones de lucha libre.

Aseguran que lo hacen en honor a su padre, quien luchaba bajo el nombre de “Gran Felipe”. Su hijo de 19 años heredó la identidad como “Gran Felipe Jr.”.

“El nos enseñó a amar y respetar a la lucha libre, y lo hacemos para dignificar su nombre hoy por hoy”, declaró su hijo.

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