CSA confía volver a licitar, pues "habrá trabajo para todos" en la recuperación

Ejecutivo de la firma de infraestructura habla sobre el torbellino alrededor de su contrato inicial

Por Aiola Virella
CSA confía volver a licitar, pues "habrá trabajo para todos" en la recuperación

Tras el revuelo la semana pasada por la dilación en la apertura de las escuelas que culminó con el anuncio de que se cancelaría el contrato con CSA —encargada de evaluar los planteles— un ejecutivo de la firma aseguró que cumplieron con su encomienda, que aún no han recibido una notificación de terminación de relación contractual y que esperan competir para participar de las próximas etapas del proceso en el que afirma habrá trabajo para todo el mundo en Puerto Rico.

Frederik Riefkohl

Con la experiencia de 60 años de la firma como carta de presentación, Frederik Riefkohl, vicepresidente ejecutivo de CSA Group dialogó con Metro para hablar de todo lo acontecido con su contrato maestro para establecer las bases de la Oficina Central de Reconstrucción de Puerto Rico (PMO). Como preámbulo a las respuestas, el ejecutivo enfatizó en la trayectoria de la firma que en los 90 dio un giro hacia la gerencia de proyectos. Destacó que cuentan con operaciones y experiencias en diversos estados de Estados Unidos y países latinoamericanos. Así mismo, que tienen 20 años de experiencia trabajando con la Agencia Federal de Emergencias (FEMA) en los eventos de Andrew, Frances y Sandy.

 

¿Cómo llegó CSA a ser proponente de este contrato?

—Cuando comenzamos a ver el evento de Irma pasar por Puerto Rico, comenzamos a hablar con nuestros clientes […] Demostrando lo que estamos haciendo en Nueva York con Sandy. Empezamos a hablar con nuestros clientes para explicarles en lo que podíamos ayudarlos […] FEMA es un seguro gigante y como un seguro, tiene ajustadores. En FEMA, vas y le explicas mediante un proceso de project worship para pedir un grant. Es básicamente presentar la evidencia a un ajustador. El objetivo nuestro es maximizar los fondos, y ese es el contrato que nos dan cuando viene María.


O sea, el acercamiento lo hacen ustedes al gobierno…

—Sí, con la experiencia que tenemos… Somos de aquí, conocemos las necesidades locales, las cosas nuestras y también obviamente sabiendo y entendiendo la situación que estamos y la necesidad que hay de traer este dinero. Siendo puertorriqueños, con esta experiencia, por qué no.


¿A quién en el gobierno específicamente? Porque ya tenían contratos en la AAA, ACT, UPR

—Con todos nuestros clientes. Empezamos a hablar con ellos y a describirle el servicio que podíamos darle. Al gobierno central también presentamos nuestras credenciales. Habíamos empezado ya con Irma, estábamos en este proceso, fue natural. Cuando pasa un evento, hay un período de estabilización. FEMA te da un período de tiempo. En este caso, han hablado de 180 días […] El contrato se hace por 90 días porque es temporero de todos modos. Era para ayudar a estabilizar. Este contrato, yo entiendo que se va a licitar en un futuro, y espero que se licite porque a mi me gustaría competir por el mismo contrato. Pero, nos permitió ayudar al gobierno a tratar de establecer esa plataforma de PMO […] Así es que comienza el contrato y, en verdad ese es el servicio principal del contrato, que es ayudar a buscar y maximizar los PW’s, ayudar a maximizar los dólares que vienen a Puerto Rico. Aquí va a haber trabajo para todo el mundo. Aquí va a haber trabajo para todas las compañías de ingeniería, para todas las compañías de construcción, para todos los abogados, para todos los doctores, para todo el mundo. El objetivo es traer el máximo a Puerto Rico para que Puerto Rico se beneficie, dentro de la catástrofe que estamos viviendo, al máximo del dinero que pueda haber de FEMA.

El contrato tenía una posibilidad de tareas adicionales, si se necesitaban, si eran reembolsables por FEMA y si estaban autorizadas por el Governor’s Authorize Representative (GAR). En este caso, a mediados de octubre, participamos —como estábamos participando de conversaciones para buscar el dinero para el reembolso— empezamos a escuchar que había una iniciativa de hacer unos estudios de salud y seguridad —como define FEMA— de unas estructuras de Educación. Se le había pedido al Cuerpo de Ingenieros que ayudase a hacer esas evaluaciones. Por lo que entendemos, nos dijeron que habían 11 a 12 personas del Cuerpo de Ingenieros. Básicamente, ellos contratan […] Nosotros, somos de aquí, y nos pidieron que les ayudásemos con nuestra gente. En un período de tiempo de menos de dos semanas, analizamos sobre 900 escuelas, casi 5,000 edificios, bajo las condiciones que están nuestra gente —tratando de conseguir gasolina, sin agua, sin luz, saliendo a las cinco de la mañana de sus casas para ir a Mayagüez y aventurarse a través de todos esos semáforos que no funcionan— para llegar a hacer una inspección de una escuela y regresar con la data. Estamos muy orgullosos de nuestra gente y de lo que hicieron. Han hecho un trabajo espectacular.
El que le compete arreglarlo es OMEP, el dueño del edificio es Edificios Públicos, la tarea nuestra era poder ver de todo ese universo cuáles se podían utilizar inmediatamente y entonces pasarle esa información al Departamento de Educación todos los días con un update.

Julia Keleher Julia Keleher. vía Twitter @EducacionPR

La Secretaria dijo que ella recibió el informe de ustedes a principios de noviembre.

—El reporte final que era el de las 900 escuelas se entrega el viernes de la semana pasada, pero todos los días íbamos dándole updates. Entiendo que la Secretaria tenía un deseo de abrir las escuelas lo más pronto posible, y nosotros también. Nuestro trabajo era certificar que los edificios cumplían con los requisitos de FEMA de salud y seguridad, lo que pasa es que esto es un paso en una cadena. No estábamos para arreglar y tampoco nos estaban dando información cuando iban arreglando. Si alguien dice, ‘ah es que la escuela estaba bien’, si nosotros habíamos estado dos semanas antes en esa escuela, y la habían arreglado, o los padres o OMEP o quien fuese, nosotros no teníamos conocimiento de eso. Nosotros íbamos haciendo el reporte y se lo íbamos dando al otro paso en el proceso, pero no había un loop para decirnos ‘mira arregla que esa que tenías amarilla, ahora está en verde’. Ese loop no era parte de nuestro scope.


¿Enfrentaron objeciones o reclamos de la secretaria de Educación?

— Claro. Como cualquier cliente que es exigente. Prefiero un cliente exigente a uno que no me dice lo que hay que hacer.


¿Cuántos task order tuvieron bajo el contrato?

—Uno.


¿El que aparece en el contrato?

—No, lo que pasa es que ese es el servicio básico. Ese (el de Educación) es el task order número tres porque los otros que habían pedido no se ejecutaron, por alguna razón u otra. Solamente, uno se ejecutó.

La presidenta de la Asociación de Maestros dice que ustedes tenían un conflicto por su participación en las escuelas del siglo XX!… ¿Vieron escuelas que ustedes habían trabajado?

—Vimos todas las escuelas. Pero, nosotros no hacemos escuelas hace 20 años. No diseñamos esas escuelas. Eso era un proceso de gerencia de proyecto. Esas escuelas las diseñaron otros arquitectos e ingenieros y las construyeron otras compañías de construcción. Nuestro ámbito era gerenciar el proceso. No hay ningún conflicto.

OGP

¿Quién en el  Gobierno le asignaba los task orders?

—Se pedían a través del GAR, que es José Marrero (director OGP).

¿Hubo objeción del director de Manejo de Emergencia para firmar el contrato?
—No sé. La entidad contractual es AEMED, pero mi cliente es el GAR.


¿Cómo se establecieron los montos?

Era un monto de 90 días con un presupuesto base porque no se sabía el daño. No se sabía cuánto se iba a necesitar en términos de esfuerzos. Es un contrato de servicios profesionales basado en un presupuesto por hora estimado. Si se utiliza o no, en la industria de la infraestructura es un presupuesto base con un tope.


¿Cuáles fueron los daños mayores en las escuelas, según sus reportes?

—De todo. Desde techos, escombros, árboles, canchas de baloncesto, hongos, agua, ventanas, de todo…Pero esto era de Salud y Seguridad… Tenemos miles de fotos. Si había un daño donde había un peligro para entrar a ese edificio, se identificaba. No era una lista de ventanas, ni nada de eso…


¿Ustedes tenían expectativas de trabajar luego en la reparación?

—Claro…. ¿De reparación?


¿De los proyectos para reparar escuelas?

—Bueno, eso se va a licitar. Son reglas de FEMA. Una vez identificas que algo está dañado, tienes que entonces hacer un proceso de evaluación de cuánto va a costar, qué hay que arreglar, y eso es un proceso que sí se tiene que licitar porque si no, no se puede reembolsar de FEMA.


¿Y ustedes esperan licitar?

—Esperamos licitar. Aquí va a haber trabajo para mucha gente. Aquí va a haber trabajo para el sector privado, para compañíascomo nosotros, va a haber trabajo para sin fines de lucro, va a haber trabajo para iglesias, para el gobierno. Aquí va a haber trabajo para todo el mundo. Mi deseo es que lo hagamos nosotros, como puertorriqueños. Nosotros ya hemos hecho un outreach a sobre 20 compañías en nuestra industria para empezar… y hay más. Para educarlos en qué viene y qué podemos participar para que no vengan compañías de afuera a hacer algo que nosotros podemos hacer.


¿El contrato se canceló o no se canceló?
— El trabajo se entregó. Analizamos sobre 900 escuelas, casi 5,000 edificaciones. Quedaban 200 o 300 escuelas por analizar. El trabajo nuestro se entregó el viernes pasado y no nos dieron más escuelas. La mayoría del trabajo se hizo. La secretaria siendo un cliente exigente, con razón que quiere que las escuelas se abran, pues nuestro paso tenía que pasar a otra gente.


¿Por esos trabajos ya facturaron?

—Estamos por facturar, como $600,000.


¿No han recibido una notificación oficial de terminación de contrato?

—Bueno es que el contrato se termina de todos modos. Es un contrato de 90 días. Faltarían 30 días. Entiendo que va a haber una licitación y nosotros queremos competir. Nos gustaría competir. Tenemos las cualificaciones como compañía puertorriqueña de hacer ese trabajo y vamos a competir.

No tengo ningún cabildero. Se ha mencionado que José Ortiz y Carlos Vivoni son cabilderos de la empresa, cuando son empleados. En esta industria, todo el mundo sabe quién es CSA. No necesito cabildero para venderme a nadie. By the way… José Ortiz y Carlos Vivoni son un cuarto bate que a cualquier compañía le gustaría tener en su línea de bateo.

 

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