Divisiones republicanas obligan a retrasar el reemplazo de reforma de salud

El debate legislativo comenzará luego del 4 de julio

Por David Cordero

Los republicanos en el Senado se vieron hoy obligados por sus divisiones internas a retrasar la polémica ley que debería reemplazar la reforma de salud del expresidente Barack Obama y que podría dejar a más de 20 millones de estadounidense sin seguro médico.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, tuvo que retrasar la fecha de inicio del debate legislativo que permita la aprobación de una ley que reemplace el llamado Obamacare hasta después del festivo del 4 de julio, Día de la Independencia.

El presidente, Donald Trump, ganó las elecciones con la promesa de revocar y reemplazar el plan sanitario ratificado en 2010 por Obama.

McConnell aseguró en rueda de prensa que queda negociación por hacer para que una mayoría de senadores republicanos “se sientan cómodos” con la reforma, y aseguró que no espera la participación de los demócratas porque “no están interesados”.

Asimismo, el líder republicano en el Senado aseguró que Trump está “muy involucrado” en las negociaciones para que los conservadores consigan finalmente un acuerdo que permita la aprobación de la nueva ley sanitaria.

Una fuente del Senado aseguró hoy a la cadena CNN que la posibilidad de aprobar una reforma sanitaria, que debe ser consensuada con la Cámara de Representantes y cuenta con apoyos exclusivamente republicanos, “está pendiente de un hilo”.

El principal escollo para los republicanos, llegó este lunes cuando la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO), un organismo independiente dentro del Legislativo, dijo que 22 millones de personas perderán su cobertura médica antes de 2026.

La senadora republicana Susan Collins fue una de las primeras en salirse de la disciplina de su partido y aseguró que deben trabajar con los demócratas porque los datos del CBO muestran que el proyecto de ley no “arreglará” el sistema sanitario.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, uno de los cerebros detrás del proyecto de ley, restó importancia a la caída estimada del número de asegurados, que hoy ronda el 90 % por primera vez en la historia estadounidense, porque es algo a lo que esas personas optarán voluntariamente.

“Lo que el CBO está diciendo básicamente es que si no vas a forzar a la gente a comprar (seguro) Obamacare, si no les vas a forzar a comprar algo que no quieren, entonces no lo comprarán”, aseguró Ryan en entrevista con Fox News.

El proyecto de ley del Senado, que Trump quiere llegue a su escritorio para ratificarlo lo antes posible, elimina fondos al Medicaid (seguro médico a los más pobres), permite negar coberturas por afecciones preexistentes y penaliza a aquellos sin seguros negándole 6 meses de cobertura una vez vuelvan a obtener cobertura médica.

El llamado Obamacare que obliga a las personas a contratar seguros médicos privados so pena de multa para reducir el coste de las pólizas y aumentar las coberturas a los más pobres, a los menores de 26 años y a las personas con afecciones previas.

McConnell, que esperaba poder empezar a debatir el proyecto esta semana, deberá ahora esforzarse por conseguir apoyos a la propuesta, que ahora se limitan a unos 35 de los 52 escaños conservadores.

Los demócratas volvieron a calificar hoy el plan como un recorte de impuestos para los ingreso superiores a los 875 mil dólares anuales, que verán eliminados ciertos impuestos, a cargo de millones de estadounidenses que perderán sus coberturas.

El líder demócrata en el Senado, el senador Chuck Schumer, presidió una protesta en las escalinatas del Capitolio, en la que los legisladores sostenían fotos de personas que perderían coberturas médicas vitales si se aprobara la reforma sanitaria de Trump.

Schumer aseguró que “personas de verdad” se verán afectadas por un cambio en el sistema sanitario y “arrebatará la sanidad a muchas personas”, especialmente con los fuertes recortes al Medicaid.

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