¿Por qué los perdemos?

Lea la opinión de Alejandro Figueroa

Por Alejandro Figueroa

La disminución de la población en Puerto Rico es uno de los retos más grandes que enfrentamos como sociedad. Contrario al crecimiento poblacional que ocurre en la mayoría de los países, nuestra isla ha perdido habitantes consistentemente desde el comienzo del siglo XXI. Es un hecho que la población en el mundo está actualmente creciendo a una tasa de alrededor de 1.09 % por año con un aumento promedio de la población, que se estima en 83 millones de personas por año.

Según las cifras del Censo de los Estados Unidos, en el año 2000, en Puerto Rico vivían 3,808,610 personas. Esa cifra disminuyó a 3,725,789 para el Censo del año 2010. Esta entidad estimaba que, para el año 2013, ya la población de la Isla se reduciría a 3,615,086. Es decir, en menos de 15 años, alrededor de 200,000 puertorriqueños habrán abandonado su patria. Peor aún, las proyecciones apuntaban que para 2050 tendremos la misma cantidad de habitantes que para el año 1950. Si a esto le añadimos los sobre 65,000 puertorriqueños que se estima emigraron entre los años 2015 al 2017 y los sobre 180,000 que se calcula que salieron de la isla tras el paso del huracán María, tenemos la receta perfecta para una crisis poblacional de grandes proporciones.

Hoy viven más puertorriqueños en los estados que en la isla. La edad promedio de las personas que emigran a los estados es de 29 años. Es decir, se marchan aquellos que están en su edad más productiva. Como si fuera poco, a pesar de que nuestra población disminuye, la población mayor de 65 años crece exponencialmente. Tan solo en la pasada década, ese grupo aumentó un 36 %. De hecho, ya representan más del 15 % de la población total, llegando hasta el 22 % si contamos desde los 60 años.

Nos preguntamos, entonces, ¿por qué toma una persona la determinación de dejar todo para hacer de su hogar un lugar distante? La escasez de empleos, la ola criminal que ha azotado a la isla durante más de una década, la calidad de la educación y los servicios de salud para la población de escasos recursos son algunos de los factores que más influyen en este tipo de decisión. Dicho de otro modo, los que se van lo hacen en la búsqueda de una mejor calidad de vida.

Ante esa realidad, la pregunta obligada: ¿qué provoca esa falta de oportunidades en nuestra isla? Sencillo. Nuestro estatus político ya no sirve. No da para más. Tal y como nos dice el principio de la Navaja de Occam (Occam’s Razor), la respuesta más simple tiende a ser la correcta. Es decir, no hay necesidad alguna de hacer estudios, comités, comisiones, etc., para analizar las alternativas que detengan la emigración masiva que estamos viviendo. El primer paso, y el más importante, es resolver el problema de estatus que tiene Puerto Rico y esa solución la tenemos frente a nosotros: la estadidad.

Los números no mienten; el ingreso per cápita de los puertorriqueños que residen en los estados es 3 veces mayor al de los que residen en Puerto Rico; el 11 % de la población en los estados vive bajo los niveles de pobreza mientras que esa cifra sobrepasa el 41 % en la isla; el crecimiento económico en Puerto Rico ha estado en terreno negativo mientras que la nación refleja un crecimiento económico positivo constante.

No cabe duda de que, para detener la reducción en nuestra población, debemos tener aquí las mismas oportunidades que los nuestros buscan en los estados. Por eso, más allá de trabajar como un solo equipo en mejorar nuestra infraestructura, el clima de negocios, nuestra educación, nuestros servicios de salud y la seguridad para los nuestros, tenemos que atender el tema del estatus de la isla. Aún cuando la recuperación de nuestra isla tras el paso de los fenómenos atmosféricos Irma y María nos ocupan la mayoría del tiempo, no podemos pasar por alto ni desviar nuestra atención del reclamo que venimos obligados a hacerle al Gobierno federal en cuanto a la estadidad para Puerto Rico. Tenemos la obligación con nuestros conciudadanos y con las generaciones venideras de permitirle a los puertorriqueños gozar en su patria los mismos derechos, beneficios y oportunidades que gozan nuestros compatriotas en los estados.

Loading...
Revisa el siguiente artículo