Opioides no son la única opción

Ante la crisis epidémica de adicción a opioides recetados y no recetados en Estados Unidos, es importante que el paciente conozca que este tipo de medicamento no es la única opción disponible para atender dolores agudos o crónicos provocados por distintas condiciones o enfermedades

Por David Cordero

Nota del editor: esta es la segunda de una serie de dos entregas sobre la epidemia de adicción a opioides recetados en Estados Unidos, el estatus de esta crisis de salud pública en Puerto Rico y las opciones disponibles para los pacientes.

Gualberto González tiene 62 años y es veterano de guerra del Ejército de los Estados Unidos, cuerpo al que perteneció durante 33 años.

Durante ese periodo estuvo en la guerra del Golfo Pérsico, en la guerra de Bosnia y en la de Afganistán.

“Tuve allí unos accidentes, ataques de mortero, sufrí una serie de heridas allá”, relató González, paciente del Programa Interdisciplinario de Rehabilitación del Dolor (IPRP, por sus siglas en inglés) del Hospital de Veteranos.

“Con el tiempo van empeorando las rodillas, los hombros, la cervical, la espalda. El dolor siempre está ahí; es un dolor constante”, dijo el veterano.

Para tratar dicho dolor, a González se le recetó, en principio, el medicamento Tramadol, un analgésico de tipo opioide.

“El Tramadol a mí me ha causado adicción”, apuntó el paciente. “Yo dejé de tomar Tramadol. Lo tomé un tiempo y cuando lo dejé, me dio hasta diarrea, que es lo que le llaman retirada”, indicó González, añadiendo que luego de varios episodios dejó de tomar el medicamento.

“Por las mañanas sentía como un tipo de ansiedad y me la tomaba aunque no tuviera dolor”, relató.

Sin embargo, González descubrió en el IPRP otra serie de opciones para tratar y manejar el dolor, que lo han ayudado a no tener que consumir medicamentos de tipo opioide.

“El cambio es significativo. Las técnicas que te enseñan aquí puedes hacerlas en tu casa: la respiración, las posiciones, los ejercicios”, destacó el veterano, aunque no descartó del todo el uso de opioides. “Los uso, pero bien mínimo”, expresó, al tiempo que aseguró estar consciente de los efectos secundarios y cómo manejarlos.

Como González, cientos de miles de pacientes están propensos a desarrollar adicción o dependencia a opioides luego de recibir el medicamento recetado, muchos de los cuales no tienen vuelta a atrás y terminan siendo parte de las dramáticas cifras de muertes por sobredosis cada año.

La imagen del adicto a opioide recetado, rompe con el imaginario o estereotipo de una persona adicta a sustancias controladas que socialmente se ha desarrollado.

“Tenemos una imagen de la persona que está adicta a los narcóticos como si fuera alguien que está sin casa, deambulante, en la calle. Eso no es así”, apuntó el doctor Víctor Marcial, radioncólogo y experto en medicina convencional e integral.

De acuerdo con el galeno, la adicción a opioides recetados afecta hoy día a cualquier persona, de  cualquier nivel socioeconómico, “especialmente a los altos grupos socioeconómicos, porque ellos pueden comprar los narcóticos y el doctor les da una receta y la aseguradora no se tiene ni que enterar de que están yendo a la farmacia. Ellos lo pagan cash”.

Además, el incremento a partir de 1999 del número de recetas de opioides para manejar el dolor agudo y crónico ha afectado y continúa afectando a personas de cualquier edad, “la señora que se hizo el reemplazo de rodilla y le empezaron el narcótico para el dolor, un muchacho de high school que juega en el equipo de fútbol y se lesionó una clavícula, le hicieron una operación o simplemente tuvo un daño de un menisco o de un ligamento, y los empiezan [a introducir] en narcóticos”, dijo Marcial a modo de ejemplo.

Al aumento de recetas se suma que, cuando a finales de la década de 1990 se comenzó a disparar el uso de opioides para el manejo del dolor, se hizo de una manera desinformada en términos de los riesgos y efectos secundarios, como el desarrollo de adicción o dependencia.

De acuerdo a Marcial, en el área de la oncología no ocurrió igual, porque el uso de narcóticos de tipo opioide para los pacientes de cáncer comenzó mucho antes que en el resto de las áreas de la medicina, por lo que ya contaban con un conocimiento adquirido sobre los efectos secundarios en sus pacientes.

“Nosotros en oncología hemos estado muy informados sobre los efectos secundarios de los narcóticos y de verdad que se han minimizado los efectos adversos por narcóticos, en el campo de la oncología”, aseguró el doctor. La historia no es igual, sin embargo, en otras áreas como la medicina interna y la medicina de familia.

En los últimos 16 años, más de 183 mil estadounidenses han muerto por sobredosis relacionadas con los opioides recetados. En el año 2015, la cantidad de muertes relacionadas con el uso de opioides, prescritos e ilícitos, alcanzó los 33,091, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Asimismo, el Centro Nacional de Estadísticas de Salud publicó a principios de este mes que aproximadamente seis de cada diez muertes por sobredosis de drogas son causadas por opioides, especialmente fentanilo y heroína. Se trata de nuevas cifras a partir de datos del año 2016.

Los primeros dos trimestres del pasado año, reflejaron un nuevo aumento en las muertes por sobredosis de sustancias controladas, con 19.3 muertes por cada 100 mil en el segundo trimestre, frente a las 16.2 muertes en el mismo periodo del año 2015.

Algunos medicamentos que pertenecen a la clasificación de opioide son:

  1. la hidrocodona (por ejemplo, la Vicodina)
  2. la oxicodona (por ejemplo, el OxyContin y el Percocet)
  3. la morfina (por ejemplo, el Kadian y la Avinza)
  4. la codeína

Medicina integral ante la crisis de opioides

Mientras por un lado, el consumo de opioides pone en peligro de adicción a cientos de miles de personas cada año, por otro, la medicina ofrece otras opciones para manejar el dolor agudo o crónico más allá de la forma convencional, de una manera integral.

“La medicina integral es la parte de la medicina que incluye, no solamente lo que nos enseñan usualmente en las escuelas de Medicina, que es cómo usar medicamentos, sino  que también reconoce la capacidad del cuerpo de sanarse mediante nutrición, desintoxicar el cuerpo, y combinaciones de estas cosas con el ejercicio y la reducción del estrés”, explicó Marcial al tiempo que dijo que “además de los opioides, hay muchas otras opciones para el dolor”.

El doctor señaló que uno de los mayores peligros de los opioides es que quitan la ansiedad y la depresión momentáneamente. Entonces, el paciente se hace adicto  en busca de una sensación de bienestar que puede durar unas tres o cuatro horas, aunque luego la depresión y la ansiedad estén de vuelta.

Para atender el dolor, el paciente tiene disponible otras opciones, como el cannabis medicinal, la meditación, el ejercicio, los aceites esenciales, la microcorriente y el pulso electromagnético, que no solo reduce la inflamación, sino que también regenera el tejido mediante producción de células madres, y aumenta la circulación de la sangre.

Para determinar qué tipo de tratamiento o modalidad de tratamiento es el más conveniente para el paciente, primero hay que tener claro qué tipo de dolor es el que la persona está sufriendo. Las opciones pueden depender de las situaciones específicas del paciente.

De acuerdo con Marcial, el 60 % de la población americana, incluyendo a Puerto Rico, tiene dolor crónico de espalda, una de las clasificaciones de pacientes que  más problemas de adicción a opioides está enfrentando.

A modo de ejemplo, para atender el dolor de espalda crónico, en lugar de utilizar opioides, Marcial recomienda eliminar el consumo de carne de la dieta de la persona, pues disminuye la inflamación del cuerpo.

“Una dieta basada en plantas disminuye la inflamación, y si disminuye la inflamación, disminuye el dolor”, explicó el doctor al tiempo que recomendó cuidado quiropráctico, acupuntura, masaje, reducción de estrés, uso de aceites esenciales, uso de suplementos nutricionales, pulsos electromagnéticos y microcorriente.

Asimismo, el doctor indicó que un 30 % de las mujeres embarazadas consumen narcóticos recetados hoy día, durante y después del embarazo, algo que no ocurría en el pasado. “Ese es un grupo grande que está teniendo problemas con la sobredosis de narcóticos”, apuntó.

En el caso de los pacientes de cáncer, el doctor Marcial indicó que en los últimos cinco años se ha logrado reducir hasta un 95 % de las recetas de narcóticos para atender el dolor provocado por dicha enfermedad, sustituyéndolo con otra serie de tratamientos no opioides, como el Marinol, un compuesto  del cannabis.

“Hay mucho datos científicos para todas estas modalidades, pero esto no se está usando en la medicina”, señaló Marcial. 

“La educación del paciente es la mejor herramienta que tenemos nosotros como médicos. Si yo puedo educar un paciente y darle toda esta información sobre las opciones, al paciente le va a ir mejor”, puntualizó.

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Opioides recetados: adicción epidémica 

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