Netflix domina la conversación del TIFF

La plataforma estrenó dos películas en el prestigioso festival de cine.

Por Orlando Maldonado, especial para Metro

TORONTO – Netflix dominó el diálogo en el segundo día del Festival Internacional de Cine de Toronto con el debut de dos de sus películas más anticipadas del otoño.

The Guilty, la nueva película del director Antoine Fuqua (Training Day, The Equalizer) promete ser un éxito para la principal plataforma de “streaming” y para sus suscriptores amantes del suspenso que te invita a comerte las uñas.

En la película, Jake Gyllenhaal interpreta a un operador de llamadas del 911 que intenta ayudar a una mujer que ha sido secuestrada. Pero hay mucho más sucediendo de lo que se puede apreciar en la superficie, tanto para la víctima al otro lado de la llamada como para el protagonista, un policía de Los Ángeles que ha sido asignado temporalmente a llamadas de emergencia mientras se esclarece un incidente en el que estuvo involucrado.

Solo en la mayoría de sus escenas, Gyllenhaal hace un excelente trabajo vendiendo la angustia provocada por lo que no puede controlar. Sus impulsos lo llevan a tomar una serie de decisiones que no solo ponen a cuestionar a la audiencia, sino también a aquellos que lo rodean. El guion nos permite asumir que fueron esos mismos impulsos los que lo colocaron en su situación actual.

Netflix también trajo al festival The Power of the Dog, la nueva propuesta de la directora Jane Campion (The Piano), una hermosa reflexión sobre la masculinidad encabezada por Benedict Cumberbatch en una de las mejores actuaciones de su carrera. Kirsten Dunst también deja una marca en este meticuloso western, pero es Kodi Smit-McPhee la verdadera estrella de la película junto a la banda sonora de Jonny Greenwood.

En su debut norteamericano, la cinta Last Night in Soho del director Edgar Wright electrizó el teatro Roy Thomson Hall y transportó a su público a la década de los sesenta. La película, protagonizada por Thomasin McKenzie, Anya Taylor-Joy y Matt Smith, es la antítesis de “Once Upon a Time… in Hollywood”, en que invita a tener cuidado con cómo fantaseamos con el pasado. La nostalgia puede ser mortal, nos dice el director inglés en este, otro acierto más en su destacada filmografía.

McKenzie, que recientemente sorprendió en Old, cae perfecta en el rol de una aspirante a diseñadora de modas del campo, pues requiere que la audiencia observe inicialmente a través de un lente de inocencia. Su contraparte, a cargo de Taylor-Joy, es enigmática y cautivante como siempre. Sus secuencias juntas no solo requieren de una impresionante sincronización y actuación física de ambas, sino también una impecable e ingeniosa dirección de Wright, quien favorece el truco técnico por encima del corte o el efecto visual.

Por último, la categoría de cine de medianoche del festival finalmente abrió con Titane, ganadora de la Palma de Oro en la pasada edición del Festival de Cannes. Esta es, sin duda, una de las películas más desagradables que se haya presentado en el festival. También es una de las más dulces. De alguna manera, la directora Julia Dicournau logra ese balance con su segunda película después del horror corporal de “Raw”. La cinta francesa oscila entre lo aterrador y lo sensible hasta el clímax (literalmente), pero nunca se pierde. Ducournau es una directora en total control de su pesadilla.

El Festival Internacional de Cine de Toronto continúa el fin de semana con el estreno de títulos como Dune, Belfast y The Eyes of Tammy Faye, entre otros.

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