Fiscalía federal presenta en juicio 13 grabaciones de conversaciones telefónicas de Raphy Pina

La mayoría de las grabaciones presentadas en evidencia corresponden a la fecha en que una de sus propiedades fue allanada por el FBI

Por Manuel Guillama Capella

“Eah, puñeta”.

Con esa expresión, el productor Raphy Pina reaccionó cuando un guardia de seguridad de la urbanización Caguas Real le informó que una de sus propiedades se encontraba rodeada por agentes y vehículos del Negociado Federal de Investigaciones (FBI) el 1 de abril de 2020.

En el quinto día del juicio contra el productor y manejador de artistas de música urbana, la fiscalía federal presentó al jurado 13 grabaciones de llamadas telefónicas que fueron interceptadas por el FBI.

El agente del FBI José Rosario, quien estuvo a cargo de monitorear las llamadas interceptadas correspondientes a los teléfonos de Pina y otra persona, identificada como Joed Romero Soler, autenticó el contenido de las conversaciones.

Aunque el contenido de la primera conversación que se presentó, una llamada entre Pina y Romero Soler generada el 6 de febrero de 2020, era difícil de interpretar en sala, sí se puede escuchar en un momento dado a Pina hacer referencia a “pistolas, rifles y balas”. La acusación federal por la que enfrenta juicio le imputa al empresario poseer ilegalmente dos pistolas y más de 500 municiones.

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Pina, por su condición de convicto federal, está impedido desde 2015 de poseer legalmente armas de fuego o municiones.

En esa llamada, los interlocutores realizan múltiples referencias a objetos que posteriormente serían encontrados por el FBI en el allanamiento del 1 de abril de 2020, tales como una mesa de billar, una trotadora, una pecera, un proyector y alusiones a varios dormitorios, así como la ropa fotografiada en el dormitorio principal.

A lo largo de la llamada, Pina y Romero Soler también realizaron múltiples alusiones a “Yankee”, presumiblemente en referencia al reguetonero Daddy Yankee, uno de los exponentes del género con los que Pina ha colaborado en su rol de productor y manejador.

Otra de las grabaciones que presentó el ministerio público, representado por los fiscales José Ruiz y María Montañez Concepción, contiene una conversación de Pina con Antulio “Kobbo” Santarrosa, el titiritero que encarna el personaje televisivo de La Comay. Esa llamada habría ocurrido el 19 de marzo de 2020, luego de que se activara la alarma de otra residencia de Pina, en la urbanización Ciudad Jardín, de Gurabo, y un contingente de guardias de seguridad se personara al lugar.

En la conversación, Santarrosa le pregunta a Pina en qué lugar se encontraba residiendo en ese entonces.

“En los dos lados, Caguas y Gurabo. No digas na’ porque estoy escondido ahí”, le respondió Pina, a lo que Santarrosa le aseguró que no haría referencias a direcciones específicas.

Desde el inicio del juicio, la fiscalía ha intentado probar que Pina tenía acceso continuo a la residencia de Caguas Real, donde, como parte del allanamiento, se encontraron las armas y municiones en un cuarto oculto detrás de un espejo del dormitorio principal.

Según han declarado en el juicio tanto Rosario como otros oficiales del FBI, el teléfono de Romero Soler estuvo interceptado desde el 6 de febrero hasta el 5 de abril de 2020, producto de dos órdenes judiciales. El teléfono móvil de Pina, en tanto, fue interceptado entre el 7 de marzo y el 5 de abril del mismo año.

Según el agente Rosario, la oficina del FBI en San Juan monitoreaba las llamadas telefónicas de Pina y Romero Soler en dos turnos diarios de ocho horas cada uno. La actividad que se produjera fuera de dichos bloques también era identificada por el FBI, si bien los agentes no tenían la posibilidad de acceder a ese contenido, dijo Rosario.

Las órdenes judiciales no proveían autorización para acceder a los mensajes de texto, testificó el oficial federal.

De acuerdo con Rosario, de 1,649 “sesiones” (llamadas o textos) que salieron o entraron al teléfono de Pina durante los 30 días en que su teléfono estuvo alambrado, el FBI pudo acceder a aproximadamente 1,000. En el caso de Romero Soler, Rosario detalló que su teléfono recibió o generó unas 4,146 llamadas y textos, de las cuales el FBI monitoreó cerca de 2,500.

De las 13 llamadas admitidas en evidencia, nueve fueron registradas en la fecha del allanamiento, siendo la mayoría de ellas conversaciones entre Pina y personal de la seguridad privada de la urbanización Caguas Real.

El testimonio de Rosario concluyó pasadas las 5:00 p.m., por lo que el contrainterrogatorio por parte de la defensa se llevaría a cabo mañana desde las 9:00 a.m. en la sala del juez Francisco Besosa.

Municiones eran compatibles con armas previas

Las municiones que alegadamente poseía Pina en la propiedad en Caguas Real eran compatibles no solo con las pistolas que las autoridades federales incautaron en el allanamiento de abril de 2020, sino con unas 10 armas de fuego que el empresario tuvo legalmente entre 2008 y 2012, año en que se le revocó el permiso de portación que le había otorgado la Policía de Puerto Rico.

Los cargos que la fiscalía federal presentó contra el manejador de artistas de la música urbana incluyen la posesión ilegal de dos pistolas, así como de 526 municiones de distintos calibres.

Un experto del Negociado federal de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, en inglés), Sterling Juárez, quien redactó los informes especializados relacionados con el material incautado, declaró hoy en horas de la mañana.

Como parte de su testimonio, Juárez señaló que entre las balas encontradas en el cuarto oculto de la residencia pudo identificar municiones calibre .45, .380, .40, .357, .38, 7.62, 5.7 y 9 milímetros (mm).

Las balas identificadas por Juárez son compatibles con las dos armas de fuego ocupadas en la urbanización de Caguas Real el 1 de abril de 2020, una Glock 9 mm y una Smith & Wesson .40. Asimismo, son compatibles con 10 armas que, en un momento dado, estuvieron registradas a nombre del productor, cuyo nombre completo es Rafael Pina Nieves.

Las armas de fuego que aparecen en los archivos de la Policía, y que Pina poseyó legalmente de 2008 a 2012, incluyen un Taurus Revolver (calibres .357 y .38), una pistola H&K (calibre .40), una Taurus PT 940 (calibre .40), una Beretta (calibre 9mm), dos Sig Sauer (calibres .380 y .45, respectivamente), una Sigarms (calibre .45), un rifle Century Arms (calibre 7.62), una pistola Fn Herstal (calibre 5.7) y una Glock (calibre .40).

El agente de la Policía estatal William Lugo Hernández testificó que la Glock 9 mm y la Smith & Wesson de calibre .40 que el FBI ocupó nunca han estado registradas en Puerto Rico.

Juárez corroboró información que la semana pasada había provisto un perito del FBI, a los efectos de que la Glock se vendió inicialmente en febrero de 2016, en un espectáculo de armas en el estado de Ohio, mientras que la Smith & Wesson fue adquirida en Tenesí en mayo de 2017. Según Juárez, luego de la transacción inicial, el proceso electrónico mediante el que se registran las armas en Estados Unidos no tiene la capacidad de seguir el tracto de los objetos.

En el contrainterrogatorio, la abogada de defensa María Domínguez llevó al experto de la ATF a reconocer que el sistema de rastreo electrónico no refleja que Pina haya sido el comprador de ninguna de las dos pistolas incautadas.

A su salida del Tribunal Federal de Hato Rey, el abogado Francisco Rebollo sostuvo que la defensa aún no había determinado si presentarían testigos al concluir el desfile de prueba de la fiscalía.

“Eso se decide ahora”, dijo Rebollo, al estimar que el juicio finalizaría entre miércoles y jueves.

Pina, por su parte, estuvo acompañado nuevamente en la sesión de la tarde por su pareja, la cantante Natti Natasha, y sus tres hijos mayores, quienes se personaron por primera vez al proceso judicial.

“Todo tranquilo, positivo”, indicó el productor musical, al rechazar, tal cual ha sido la tónica en los pasados días, entrar en detalles sobre el caso.

Pina enfrenta 10 años de cárcel por cada uno de los cargos que se presentaron en su contra. Además del cargo de posesión ilegal de armas y municiones, al empresario se le imputa haber alterado la pistola Glock para que funcionara como un arma automática.

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