Opinión de Rafael Lenín López: Keylla

Lea la columna de opinión del periodista

Por Rafael Lenín López

Ayer en Mayagüez y hoy en San Juan, nos despedimos de la compañera Keylla Hernández. Mucho se ha dicho sobre ella y más es lo que hay que aprender de esa gran amiga.

El pueblo se ha desbordado en expresiones de condolencias y de solidaridad hacia su familia. También hacia los que laboramos en WapaTV. Ha sido increíble la cantidad de personas que se me han acercado para expresar su profundo dolor por el deceso de Keylla, para decirme lo mucho que lloraron la noticia cuando la recibieron el lunes pasado, y para expresar el respeto que sintieron por esa mujer que luchó por tres años contra la terrible enfermedad del cáncer.  Dio la batalla y, como dijo ayer su esposo Robin, ¡ganó!

Ganó el amor de un pueblo. También ganó la esperanza de luchar para retener la vida, aun ante los pronósticos médicos más severos. La retuvo para vivir momentos clave en la vida de su familia. 

Cuando llegué a WapaTV en el 2000, Keylla aun se desempeñaba como productora y jefa de Información. Poco tiempo después, se movió exitosamente a la pantalla, cosa que no es la norma en esta industria.  Más tarde, entró en el equipo de Noticentro al amanecer y se convirtió, junto a Normando Valentín, en la estrella del noticiario mañanero de nuestro canal. Keylla demostró en ese nuevo rol su gran capacidad como periodista. Transicionaba sin problemas al formato entretenido del programa sin abandonar sus principios periodísticos. Era dura cuando tenía que serlo y demostraba su gran sensibilidad humana cuando era necesario.

Y prefiero hablar de ese lado humano de Keylla. Debo decir que mis conversaciones con ella siempre terminaban en un solo tema: nuestros hijos. No importaba de lo que empezáramos hablando, el diálogo evolucionaba hacia los nenes.

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Keylla era una gran madre. Su vida era su familia, sus hijos. Daba el 100 % de su pasión a su trabajo, pero el 200 % iba para Kevin y Gustavo.  Antes de que yo fuera padre, no lo comprendía como lo comprendo desde 2006, y Keylla fue pieza clave en ese proceso. Vi sus dos embarazos. Pero en 2006, asumió el rol de consejera y coach para cuando iba a nacer nuestro Rafael Antonio. Tanto así que aquella madrugada del 22 de agosto, hace 12 años, la primera llamada que hizo Priscilla fue a Keylla para decirle que todo había salido bien. Y demás está decir que la única periodista a la que le permitimos entrar en el cuarto del hospital con una cámara para grabar y presentarles a nuestra audiencia nuestro retoño fue a Keylla y a su compañero fotoperiodista Georgie Rodríguez.

De ahí en adelante era una de las “asesoras” más certeras en el tema de la crianza y de cada paso en la vida de nuestro niño.

Keylla fue, para mí, ejemplo, más que en lo profesional, en lo personal. En esa forma de compartir esta vida sacrificada y adictiva del periodista, con las prioridades y los objetivos que debemos tener los padres hacia nuestros hijos.

Gustavo y Kevin, a quienes vi desde pequeños caminar por nuestra redacción en Wapa, y miré ayer con mucha tristeza mientras estaban en el Palacio de los Deportes de Mayagüez, les digo que pueden estar siempre orgullosos de haber contado con una extraordinaria madre. Vi ayer como Kevin buscaba ser, junto a Robin, ese soporte que necesita Gustavo, mientras ellos superan este trágico episodio.  A ellos, mucha fortaleza. En mí y en Priscilla, y en el equipo de WapaTV, tendrán unas manos en las que siempre podrán contar. Keylla también nos deja esa encomienda.

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