Regular la IA sin frenar la innovación

Lea la columna del expresidente del PPD

Por Jesús Manuel Ortiz

5 nov, 3:00 am 2 min de lectura
Regular la IA sin frenar la innovación

La inteligencia artificial es una de las innovaciones más extraordinarias de nuestro tiempo. Para Puerto Rico, ofrece la posibilidad de un Gobierno más ágil, empresas más productivas y mejores servicios. Su mayor aportación será permitir que las personas dediquen menos tiempo a tareas repetitivas y más a resolver problemas, crear y atender las necesidades de los demás.

Debemos fomentar su desarrollo y adopción. Pero aprovechar esa oportunidad exige gobernanza: establecer cómo se utiliza, quién la supervisa y quién responde por sus consecuencias. Regular debe servir para generar confianza y facilitar una innovación responsable.

Aunque hay muchos aspectos que atender, comenzaría por tres prioridades aplicables al sector público y al privado.

Primero, transparencia. Las personas deben saber cuándo interactúan con un modelo de inteligencia artificial y cuándo esta interviene en decisiones sobre asuntos de su incumbencia. Si una herramienta interviene en la evaluación de una solicitud de empleo, un servicio o un beneficio, su uso debe informarse de manera clara y oportuna. Una advertencia escondida entre condiciones interminables resulta insuficiente.

Segundo, garantías ante decisiones que afecten derechos. Los sistemas utilizados en asuntos de mayor riesgo deben evaluarse para identificar errores y resultados discriminatorios. Además, las personas deben poder cuestionar una decisión y obtener una revisión humana efectiva. Esa revisión requiere alguien con información, capacidad y autoridad para corregir el resultado. Confirmar automáticamente lo que recomienda una máquina no ofrece una garantía real.

Tercero, responsabilidad y fiscalización. Cada entidad debe identificar quién autoriza, supervisa y evalúa estos modelos. Los contratos con proveedores deben permitir verificar su funcionamiento y atender fallas. Adquirir tecnología tampoco puede convertirse en una excusa para evadir responsabilidades frente al ciudadano o consumidor.

Puerto Rico, al igual que el resto del mundo, necesita reglas proporcionales al riesgo, personal preparado y capacidad para fiscalizar. Una ley sin recursos ni ejecución dejaría sus promesas en el papel.

La gobernanza debe acompañar la innovación desde el comienzo. Así podremos aprovechar sus beneficios, corregir sus fallas y fortalecer la confianza de quienes utilizan estos servicios.

La inteligencia artificial puede ayudarnos a decidir mejor. La gobernanza debe asegurar que siempre haya alguien que responda por esas decisiones.